La Roja igualó sobre el final con el eliminado Marruecos y quedó primera en el Grupo B; en octavos de final deberá medirse ante Rusia, el anfitrión.

Por Franco Rivas 

El partido en Kaliningrado comenzó con una España dominante en la posesión del balón. Marruecos, por su parte, se mantuvo en su campo ordenado en defensa, sobre todo en las bandas neutralizando las subidas de Jordi Alba y Andrés Iniesta. La fortuna tocó a la puerta de los marroquíes a los 14, tras un error en el medio campo español, luego de un flojo pase de Andrés Iniesta a Sergio Ramos que interceptó Khalid Boutaïb y definió con precisión.

La reacción de España no tardó en llegar y a los 20, con una jugada que nació en los pies de Iniesta, derivó en una triangulación con Diego Costa por la que el volante del Barsa desbordó a la defensa marroquí para lanzar un centro bajo que Isco envió a la red.

Con el encuentro igualado los de Fernando Hierro dominaron el ataque. Sin embargo, Marruecos tuvo sus chances y falló en la última puntada.

Marruecos comenzó el segundo tiempo con una presión intensa y constante mientras España continuó con el despliegue colectivo y con mucha comunicación con sus pases. De las jugadas más destacadas, del equipo dirigido por Hervé Renard, fue un remate desde fuera del área de Nordin Amrabat que impactó en el travesaño defendido por De Gea.

Si bien Gerard Piqué tuvo una chance de desnivelar, con un cabezazo que se fue muy cerca del arco africano, A los 80, tras un córner para, Youssef En-Nesyri conectó de cabeza y anotó el 2-1 parcial. España se lanzó al ataque con desesperación y en tiempo recuperado jugó rápido un tiro de esquina; Iago Aspas definió el centro de taco en una acción en la que se dudaba si su posición era legal. El árbitro uzbeko Ravshan Irmatov recurrió al VAR y dio por válido el gol del empate que ubicó a España como líder de zona tras la agónica igualdad de Portugal e Irán en un gol.

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