TUS MARCAS EN MI PIEL


El tatuaje es un arte milenario. Sus técnicas y diseños fueron variando a través del tiempo, pero el avance de la tecnología también permitió que se le diera un nuevo uso. Hoy el tatuaje además de ser un dibujo grabado sobre la piel puede convertirse en una solución estética para muchos.

Por Ornella Azzaro

Fernando Alemán es tatuador hace más de 30 años y se especializa en hacer covers de otros tatuajes. Capas de tinta sobre capas de tinta vieja. Hace más de diez años empezó a tatuar sobre cicatrices. Capas de tinta sobre heridas en la piel. Después de desarrollar esta técnica por mucho tiempo, siendo pionero en Argentina en esto, comenzó a indagar en las pieles despigmentadas. “Me di cuenta de que para mucha gente esto podía ser una salvación, un cambio real en sus vidas”, dice Alemán sobre su propio trabajo. Investigó, probó, mezcló colores y distintas densidades de tinta, hasta concluir en una de las técnicas que hace hoy: tatuar para cubrir las manchas blancas del vitiligo sobre la piel.

El vitiligo es un trastorno de la piel de causa desconocida que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta al 2% de la población mundial, siendo más frecuente en las mujeres y teniendo una mayor incidencia entre los 10 y 30 años de edad, pero puede aparecer en cualquier persona de cualquier edad y en cualquier lugar del cuerpo. Significa la pérdida de pigmento en las células que le dan color a la piel y se presenta como manchas blancas sobre el cuerpo.

“Hay distintos tratamientos, pero el vitiligo en realidad no tiene cura, puede mejorar e incluso desaparecer la mancha casi por completo, pero no hay una cura médica”, dice la dermatocosmiatra Daniela Zorrilla y agrega: “La opción de laboratorio son los corticoides, pero además de que no siempre aseguran un buen resultado no se recomienda usarlo en grandes cantidades ni por un período largo, así que solo es indicado para quienes tengan pocas manchas, sin garantizar nada efectivo”.

Esta enfermedad no es contagiosa ni trae complicaciones o consecuencias físicas en el cuerpo, más que las manchas blancas. Pero esto puede llegar a significar un gran complejo para aquellos que la tienen ya que dependiendo del tono natural de la piel y la ubicación de las manchas, éstas serán más o menos visibles. La Sociedad Argentina de Dermatología considera al vitiligo como una enfermedad autoinmune, es decir que el sistema inmunológico reacciona contra las propias células del cuerpo, debilitándolas. Más del 30% de los afectados no responde nunca a ningún tratamiento disponible. Los pacientes suelen pasar de crema en crema y de un medicamento a otro sin grandes resultados, frustrandose aún más. Al respecto de esto, Zorrilla recomienda: “Dentro de las posibilidades para cubrir las manchas hay maquillajes impermeables para usarse cuando quiera, pero las opciones permanentes son la micropigmentación o el tatuaje simulando el color natural de la piel”.

La técnica del tatuaje consiste en aplicar tinta a través de agujas sobre las primeras dos capas de la piel, atravesando primero la epidermis y depositando la tinta en la dermis, lo que lo hace permanente. La micropigmentación utiliza esta misma lógica pero las tintas sólo llegan hasta la capa de piel más externa, la epidermis. “Para cualquier tratamiento estético, la micropigmentación es menos invasiva, pero el tatuajes es más efectivo y asegura una mayor duración. La elección depende del paciente, ninguna de las dos está contraindicada en el vitiligo”, marca Zorrilla.

Susana Tamagno tiene 53 años, vitiligo en los brazos hace 15 y muchos tratamientos fallidos en su historial clínico. “Me puse cremas con corticoides, tomé medicamentos, hice fototerapia y nada me funcionó”, cuenta Susana. Ningún dermatólogo logró lo que ella buscaba: “Yo quería poder usar una remera sin que me de vergüenza, así de fácil como suena”. Suena fácil, pero la solución sólo la encontró en la tinta y en las manos de Alemán. “Vine a averiguar por un tatuaje común, Fernando me contó sobre esta técnica, consulté a un dermatólogo y lo hice”, cuenta la mujer que ahora usa mangas cortas.

Para quienes deciden tatuar su piel para mitigar las manchas, la paciencia es una de las cosas a tener en cuenta. “Como la piel con vitiligo no tiene pigmento, suele resistirse a la tinta y siempre tiende a aclarar luego de la primera sesión de tatuaje, así que hay que repetir por lo menos tres veces más, dependiendo de la respuesta de cada uno”, explica Alemán. Utiliza pigmentos importados, mezclando colores hasta igualar el tono natural de la piel de quien viene a su estudio en el subsuelo de la Bond Street.

Para muchos esta es la solución a su complejo. “Hacer un tatuaje común, un dibujo, sobre el vitiligo no es buena idea, porque el negro queda como gris por más que se repitan las sesiones y los colores fuertes como verde, rojo, azul, cambian de tonalidad al poco tiempo. En cambio las tintas naranjas, marrones, amarillas, que son las que se utilizan para esto, son bien recibidas”, aclara el tatuador y sentencia: “Literalmente esto le cambia la vida a las personas. A veces me siento un salvador”. Agujas, tintas, cremas hidratantes: Alemán no necesita más que eso para darle una nueva vida a muchos.

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