PASÓ DE LA NIEVE AL AGUA

Ona Romani dejó el ski, la primera pasión juvenil, para dedicarse al kitesurf, la adrenalínica competencia náutica que hará su debut olímpico en aguas de San Isidro.

Por Carlos Andrés León

En las playas de Icaraizinho, en el Estado de Caerá Brasil, se localiza la posada de los Romani donde cada verano se abre a los turistas la inscripción a las clases de Kitesurfing. Con 16 años y poco más de un metro y medio de estatura, Ona Romani se encuentra en las costas verdeamarelhas entrenando con “los Biguás”, el equipo argentino de Kite que se presentará en la próxima edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud a realizarse del 6 al 18 de octubre en Buenos Aires. Icaraí se encuentra a 198 km de Fortaleza, y es conocida por la práctica de este tipo de deportes acuáticos y sus altas temperaturas.

El clima caluroso se deja entre ver en las gotas de transpiración que caen de su rostro hacia el traje de neopren. El cansancio esta a flor de piel luego de varias horas de trabajo físico para un ardua puesta a punto.

Todas las mañana es la misma rutina para Ona, que a pesar de “la foto de la palmera” y playa paradisíaca en una costa brasilera, el único objetivo es el sueño olímpico de una jovencita y sus amigos.

Los Romani, no siempre fueron “Gente de Mar”, ya que la historia de Ona tiene por curiosidad la de haberse mudado a Brasil a sus diez años para estar con su padre, y dos años más tarde armar las valijas nuevamente hacia la Argentina, a su San Martín de los Andes natal. La representante argentina, que ahora se la pasa “kiteando”, y lo hará durante las próximas cinco semanas en su entrenamiento, no siempre tuvo que ver con los deportes náuticos, sino que sus inicios como deportista fue haciendo “snowboard” en el Cerro Chapelco. Con las montañas nevadas en contraposición al mar, lo único que tiene en común estos deportes es la de montar una tabla.

Es una forma de vida nómada que mantiene Ona desde muy pequeña; algo complicado para una chica de su edad, y la propia Romani se refiere a lo costoso que es dedicarse al deporte sin largar los estudios: “Trato de ser lo más aplicada posible y los profesores suelen entenderme, aunque hay algunos que se la agarran conmigo porque vivo faltando, entonces me atraso mucho”. Más allá de esto, ella cuenta con el total apoyo de sus padres, quienes hacen todo lo posible para que Ona pueda realizarse con el deporte que tanto la apasiona. Además manifiesta que si bien vive en San Martín de los Andes, viaja una vez al mes hacia Buenos Aires para practicar.

Ona Romani llegó al selectivo de Kite donde compitió con otros 12 participantes, y tras once regatas realizadas fue la vencedora para el cupo femenino. Por la parte masculina el vencedor fue Gerónimo Lutteral, y quien, tras ser consultado sobre su compañera de equipo manifestó: “Si la tengo que definir en pocas palabras son talento, voluntad y gran competidora”, además de comentar que se hicieron grandes amigos porque es una gran persona.

Mario Sampaolesi es el coach argentino de la modalidad Kite, y se manifiesta sorprendido con la performance de Ona: “Ella es una chica que llegó sin estar muy bien físicamente, sin embargo su desempeño es muy prometedor”.

El kitesurf un nueva modalidad que se incluirá dentro del yachting y, en los Juegos, se competirá en la categoría de TT:R (Twin Tip Racing) en slalom, una suerte de carrera de obstáculos. El deporte consiste en movilizarse sobre el agua en una tabla con una especie de parapente traccionado por el viento y realizar distintas pruebas de maniobras en velocidad; las competencias se celebrarán en el Club Náutico de San Isidro, elegido como sede para las competencias por sus buenas corrientes de viento.

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