ABANDONAR EL SILENCIO EN BÚSQUEDA DE JUSTICIA


Ayer, a las 11:30, la esquina de Callao y Corrientes del barrio porteño de Balvanera se llenó de docentes. Convocados por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), realizaron un paro a nivel nacional y se movilizaron en solidaridad con la situación de sus compañeros de Santiago del Estero, Misiones y Santa Cruz, provincias en las que las paritarias salariales aún no fueron cerradas.

Por Laura Ochoa

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Trabajadores enfundados en pecheras de CTERA, la Unión de Docentes Argentinos (UDA) y el Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP); docentes y estudiantes de los programas nacionales socio-educativos de Orquestas Infantiles, Conectar Igualdad, los Centros de Actividades Juveniles (CAJ), e Infantiles (CAI) y el Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios (FinEs)se reunieron para pedir la solución de los conflictos provinciales, repudiar los despidos del gobierno nacional, exigir la continuidad de los planes socioeducativos y, en el marco del aniversario del asesinato del maestro Carlos Fuentealba, reclamar específicamente por la reapertura de su causa y el ejercicio completo de la justicia: condena a los autores intelectuales de su muerte.
En un ambiente de compañerismo, con la escolta de bombos y tambores que marcaban el ritmo de la marcha, avanzaban todos juntos. Tomados de la manos, manteniendo así el simbolismo de unión literal, manifestando por sus derechos y preocupaciones a nivel nacional, sosteniendo banderas con siglas gremiales o con inscripciones como “No al ítem aula”, o marionetas con guardapolvos y carteles que enunciaban: “Luchamos por hacer posible lo necesario”, frase de Stella Maldonado, la fallecida secretaria general de la CTERA. Mientras tanto, la cara de Carlos Fuentealba aparecía en pancartas y remeras acompañando pedidos de justicia.

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Pablo Astui, docente rosarino delegado de escuela y dirigente sindical de la Asociación de Magisterio de Santa Fe (AMSAFE), expresó su opinión sobre el paro: “Estamos presentes por los conflictos que están pasando en algunas provincias en particular y fundamentalmente porque se cumplen 9 años de la muerte del compañero Fuentealba, crimen que todavía está impune porque no hay castigo a los responsables políticos y materiales de la causa. Creo que esto deja un precedente terrible de asesinato brutal a un compañero que participaba de una lucha social en Neuquén. Esto es importante porque logra la unidad de todos los docentes de la República Argentina. Hace muchos años que no vivíamos las terribles políticas de ajustes que nos están pasando desde que asumió este nuevo gobierno: provincias que no están cumpliendo con las paritarias, problemas salariales, problemas edilicios, problemas que tienen que ver con la infraestructura escolar y las condiciones laborales”.
Los trabajadores peregrinaron por Callao hasta la altura de Paraguay y Marcelo T. de Alvear. Allí, sobre un camión que oficiaba de escenario, dieron un discurso miembros de la CTERA con una gran bandera y algunos dirigentes de los diferentes sindicatos, entre los que se encontraban el Secretario General de la Asociación de los Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN), Marcelo Guagliardo y el Secretario General del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba), y de la Central de Trabajadores de la Argentina Provincia de Buenos Aires (CTA), Roberto Baradel.
Las canciones sencillas con aire de denuncia y reclamo eran tan pegadizas y se aprendían tan fácilmente que al cabo de unos segundos ya eran cantadas por todos los asistentes a la marcha:

“Las escuelas son de los maestros,
de los pibes y de nuestro pueblo.
Macri no lo entendió
le vamos a demostrar,
la escuela no es Panamá.
“Vamos, vamos, vamos compañeros
que la escuela pública defendemos.
No pasa nada…
quieren cerrar la causa de Fuentealba.
Ya lo sabía…
a Carlos lo mató Sobisch y la policía”.

Durante el discurso, las principales voces anunciaron la asistencia de más de 30.000 personas a la marcha, entre ellos docentes de todas las provincias del territorio Argentino.
En los discursos de CTERA se recordó a los desaparecidos y se los sintió presentes: “Están aquí porque llevamos sus consignas, banderas y sueños, porque luchamos para concretarlos y también los luchadores como Teresa Rodríguez, Maxi y Darío, Mariano Ferreyra, y todos los que pelearon por la justicia, por nuestro pueblo, y especialmente un minuto de aplauso para decir que está aquí presente Carlos Fuentealba”.
También exigieron “que venga Bullrich (Patricia, Ministra de Seguridad) a ver si esto no es una expresión de una epopeya popular”, y criticaron: “Desde la tele es fácil decirnos que somos ‘grasas’, pero la verdad, no es que seamos grasas, es que nos tienen miedo porque nosotros somos el pueblo organizado, y si somos grasa que vengan, que hablen con nosotros, porque detrás de una pantalla es muy fácil hablar. Acá están presentes los trabajadores y los estudiantes”.
Por un momento se refirieron también a Eugenio Burzaco, el actual secretario de Seguridad de la ministra Patricia Bullrich, quien fue asesor de seguridad del gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, cuando asesinaron a Fuentealba. “No se trata de un tema viejo, sino de una situación actual”, explicaron acompañados de los aplausos y apoyo del clamor popular.
Antes del final de la concentración, una de las orquestas infanto juveniles del Programa Nacional de Políticas Socioeducativas interpretó el himno nacional argentino, que fue cantado con voces firmes que gritaban con decisión y orgullo.
Los aplausos, las banderas y los folletos anunciando el paro nacional que volaban por el aire enredándose en el viento del nublado paisaje otoñal de Buenos Aires, enmarcaban el cierre de un movimiento pacífico que avanzó con fuerza y sin apuro, como toda convicción moral y auténtica, potenciándose en los símbolos nacionales y en el acompañamiento mutuo de los trabajadores en petición del reconocimiento de sus pedidos y justicia por parte del Estado.

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