ALEJANDRO WALL: “CONSTRUIR UN NUEVO HINCHA ES REPASAR LO QUE VIVIMOS Y VALORAR EL PRESENTE”


Periodista y autor de “Academia Carajo!”, “Corbata, el wing” y “El último Maradona”, este último en conjunto con Andrés Burgo, relata cómo surgió la idea de su nuevo libro “Ahora que somos felices”. “La intención es contar el cambio de identidad que vivió Racing”. Además, no le escapa a la realidad del fútbol y el negocio y resalta que actualmente los equipos y los jugadores son una marca, pero que el juego siempre termina prevaleciendo por encima del marketing. Una entrevista para disfrutar y pensar acerca del pasado y el presente del club de Avellaneda y también sobre el deporte preferido de los argentinos.

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En un bar del Barrio de Palermo cuya fachada y el interior del lugar fue acondicionada con elementos reciclados, dos vasos de cerveza se posan sobre la mesa, y al mismo tiempo comienza a sonar de fondo Come Together de Los Beatles, es en ese momento donde el protagonista de la nota comienza a contar la leyenda que une a uno de los líderes de la mítica banda inglesa con Racing: “En esa época se jugaba la final de la Intercontinental contra el Celtic escocés y en una entrevista, John Lennon dice no estar interesado por el fútbol pero que el equipo argentino le gustaba. Es parte de uno de los mitos que se construyeron alrededor de un club que tenía que construir una mistica”.

¿Cómo nace la idea del libro: “Ahora que somos felices”?

Después que Racing le gana a Independiente por 3 a 1 en el campeonato, Rodolfo González Arzac, editor de planeta y amigo, con el que trabajé en Perfíl, Critica y Tiempo, me propone escribir un libro en caso que saliera campeón. No tenía nada armado pero había escrito bastante sobre el club y sabía que quería contar y decir. El libro es como una nota larga donde el proceso de escribirlo fue de un mes y pico. Lo entregué a mediados de abril,  10 o 15 días después del partido contra Defensa y Justicia y lo empecé a trabajar con fuerza cuando Racing jugó con Colón. Además tuve un colaborador, Matías Petrone, periodista que se encargó de la investigación de datos específicos de los jugadores y cuerpo técnico. El libro tiene un tono bastante personal y no es sobre el campeonato en sí, lo repasa, pero lo que quería contar es el proceso de cambio de identidad del club.

¿Cómo es ese cambio de identidad?

Fue una deconstrucción, necesitábamos aprender a ser hinchas, es algo que me quedó del Racing positivo de 2014. Tenemos que ser hinchas exigentes, siempre queremos más, pero también tenemos que aprender a disfrutar. Pienso que nosotros somos hinchas que nos construimos en las malas, los que tenemos 40 años o más vivimos un Racing que estaba atado a la fatalidad de no salir campeón, del descenso, la quiebra o la fatalidad del sentimiento de perder en el último minuto y todo eso es muy diferente a los nuevos hinchas.

En el libro cuento mis diálogos con mis hijos, de 7 y 12 años, que ya lo vieron dos veces campeón. Ven buenos jugadores y que compite en Copa Libertadores, ven un club que está en una etapa de crecimiento. En un momento del libro le digo a mi hijo que a su edad yo lo había visto dos veces en Copa Libertadores y él, que lo ve seguido, me dice que: “Ahora hay que ganarla”. Es importante aprender a ver al equipo de otra manera, valorar a los jugadores. Todo es parte de un cambio de paradigma. Construir un nuevo hincha es repasar las cosas que nos tocó vivir y valorar el presente. Antes se había construido una mística del perdedor que apelaba a otras cosas para ganar, por ejemplo en la tribuna.

¿En esa etapa aparece el estereotipo del hincha que deja de lado lo que ocurría en la cancha?

Ganábamos en la tribuna y muchas veces nuestros partidos eran ahí. Yo le dedico bastante a la parte del clásico, en un clásico de local, Racing gana 1 a 0 con un gol de Vicente y lo que quedó fue que la Guardia Imperial llevó un cajón al costado de la cancha, y que el “Turco” García se bajó los pantalones. Hacíamos esa mística y sin embargo, teníamos con qué. Nosotros ubicamos a Independiente en el lugar del ganador, aceptamos nuestro lugar, y entonces empezamos a agrandar la terminología de amargo, donde nosotros le cantábamos a Independiente que podían ser campeones pero que no iban a ser como nosotros.

¿Se puede entender la pasión desde la literatura teniendo en cuenta la cantidad de libros que comenzaron a escribirse sobre el fútbol? ¿Por qué ocurre?

Yo creo que había una producción de libros pero no había algo tan masivo sobre los deportes. Lo que más había era literatura deportiva como Fontanarrosa, Soriano, Galeano y Sacheri. Después comenzaron a aparecer libros de no ficción y una especie de narrativa no nostálgica del fútbol. Cuando yo escribí “Academia Carajo”, en 2011, Andrés Burgo publica “Ser de River”. En ese punto tiene mucho que ver Marcelo Panozzo, que era editor de Sudamericana, también edita “La Doce”, de Grabia

En tu libro sobre Corbatta vemos una historia diferente a la de los jugadores de hoy ¿Se los cuida más? 

Sin dudas. A mí me cuesta pensar que hoy existiera un Corbatta de esa manera, los hay, vemos lo que pasa con los jugadores en el retiro pero no al nivel de un jugador que fue campeón, que  jugó en Racing, Boca y en la Selección. Pero a la vez al jugador de hoy se lo cuida más porque hay un mayor estado de profesionalización.

Periodista especializado en deportes, escritor de 4 libros y colaboró en el último libro de Ezequiel Fernández Moores: “Juego, luego existo”.

Periodista especializado en deportes, escritor de 4 libros y colaboró en el último libro de Ezequiel Fernández Moores: “Juego, luego existo”.

¿Cómo ves el fútbol de hoy con la política, los intereses privados y los negocios?

El fútbol fue acompañando los tiempos. No tengo una mirada nostálgica con respecto a que el fútbol de antes era mejor. Mis hijos disfrutan de ver este fútbol globalizado con la Premier o la Champions. Todo el deporte y el fútbol sigue teniendo un espacio genuino donde es resuelto por el talento y  por eso sigue estando arriba del negocio, y algunos hombres de negocios lo tendrían que entender. Obviamente se manejan intereses, se mueven árbitros y apuestas pero al final lo que termina prevaleciendo es el talento. Messi es un gran producto del marketing y de las grandes marcas, hasta tiene contratos para jugar determinados partidos por contrato.

¿El club y los jugadores son una marca?

Sí, hoy los jugadores y los clubes son una marca. Por eso hoy cuando un club reta a un jugador le dicen que tienen que cuidar la marca. Pero a la vez, adentro de la cancha vemos al futbolista en su máxima expresión a pesar de todo lo que lo rodea con el marketing. Messi por ejemplo, agarra una pelota y mete un tiro libre terrible y nos olvidamos porque ellos también son eso.

¿Cómo ves la influencia política en el fútbol?

Creo que siempre estuvo inmersa y hoy se ve como nunca porque tenemos a un presidente que construyó su popularidad a través de un club de fútbol.

Yo no le tengo miedo, no me parece mal que esté en los clubes, que  estos sean sociedades civiles tiene que ver con la política. También estoy en contra de la restricción que quieren incluir en la ley anti barras prohibiendo a un funcionario político serlo en un club. Si una persona es dirigente o funcionario político ¿porque no puede serlo en el marco de una sociedad civil como un club? Creo que hay una estigmatización de la política. No es solamente Macri, que salta de Boca a Jefe de Gobierno y luego Presidente ¿no? La política en el fútbol es también la actuación de ciertos sectores que tratan de regular y mejorar el deporte.

¿Macri obtuvo popularidad a través de Boca pero en realidad  no lo es?

Yo creo que el fenómeno Macri hay que verlo a través de muchas cuestiones. Cuando llega a Boca no obtiene buenos resultados hasta que llega Bianchi. Ahora en su Gobierno le faltó eso, un Bianchi en la política. Todos veíamos como iba llegando a la política y muchos subestimaron que iba a llegar a donde llegó, pero en su momento mostraba mucho de su mirada elitista. Ahí sí es donde choco con la idea de negocio. Vos podes gobernar un club fomentando lo mejor para la gente, pero lo que ocurre con el macrismo futbolero es que buscan que sea puramente negocio.

Cuándo escribiste el libro de Maradona junto a Andrés Burgo ¿Empezaste a ver cosas que no habías visto en su momento cuando lo viviste?

Yo era adolescente cuando lo viví y me encontré con un montón de situaciones que me había olvidado. Hay algo que a mí me gusta del Periodismo que es tratar de desmitificar y desentrañar y en el caso del episodio de Diego tratamos de hacer eso. Creíamos que no había libro si no encontrábamos a la enfermera que fue a buscarlo a la cancha y la verdad que era solo una anécdota, habían otras voluntarias que habían sacado futbolistas del campo de juego por una disposición de la FIFA y eso no lo teníamos en claro hasta que no hicimos el libro. Yo llegué a hablar con Daniel Cerrini, el fisicoculturista que contrató Diego para la puesta a punto. Ser periodista, o hacer periodismo es saciar tus propias curiosidades, y eso hicimos en el libro.

¿Es el caso Maradona el máximo ejemplo de la influencia del poder en el deporte?

Es como muchas de las decisiones del fútbol se definen en los escritorios por esos hombres de saco y corbata. Nadie actuó de manera directa. Necesitaban que Diego esté en ese mundial porque explotaba el negocio y a la vez se termina resolviendo el caso por lealtades políticas o de negocios como el de Grondona con la FIFA, yo creo que la clave para entender el caso de Maradona es esa, la lealtad del entonces Presidente de la AFA con Havelange y Blatter. De hecho es ahí donde empieza a darse una relación de poder entre Blatter y Grondona que se reforzó a partir de 1998 cuando llegó a la presidencia de FIFA. El doping de diego fue un asunto político.

¿Cómo se ve el impacto del deporte a través de todos los mecanismos de poder?

Creo que el fútbol es todo el tiempo un espacio en disputa, entre los que quieren hacer plata explotándolo como negocio, entre quienes intentan usar al fútbol como método de luchas gremiales y también por los hinchas. Un buen ejemplo de lectura fue el mundial 78 donde todos lo vimos como la utilización de los militares para sostenerse en el poder, y en buena medida sucedió y generó una especie de bienestar popular pero a la vez también lo utilizaron otros sectores como las madres de plaza de mayo que llegan a obtener visibilidad gracias a la nota de la televisión holandesa que había venido a cubrir el mundial y escucharon su reclamos, por suerte. Creo que el mundial 78 terminó resquebrajando a la dictadura porque se logró la visibilidad de muchas cosas que estaban ocurriendo gracias a la cobertura de un evento tan masivo. El fútbol es un lugar de lucha de sentido.


Originalmente publicado en Globalonet

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