ALMUERZO A LA BALANZA


Los mediodías, más de 50 mil porteños arman sus viandas en locales de comida al peso, una tendencia oriental que crece en el microcentro. Según la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas, ya hay 280 negocios de ese tipo en Capital Federal.

Por Mario  Bertoni, Nadir Cannolo (@Cano_arg); María Dellavalle (@PiniDellavalle); Víctor Doat (@VictorDoat); Natalia Konradi (@NatalyKonrad); Julieta Mosqueira (@J_Mosqueira)

 

Sano, rico, variado y económico. Éstas son las características principales de los locales de comida al peso, una tendencia oriental que hace tres años se instaló en el microcentro porteño y se masificó en los últimos meses.

Según los registros de la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas de la República Argentina  (FESACH), hay más de 280 locales en Capital Federal. La mayoría está ubicada en zonas densamente pobladas o rodeados de edificios de oficinas, y a cada uno concurren aproximadamente 200 personas por día.

Brasil lo implementa desde hace siete años y llegó a nuestro país de la mano de los orientales. Para muestra basta un botón: en un radio de cinco manzanas del microcentro se encuentran más de quince locales de estas características. Tal es el caso de un local de comida vegetariana ubicado en la calle Defensa, entre Belgrano y Moreno; y de Picnic, un local de comida vegana al peso ubicado en Florida y Diagonal Norte, que abrió en julio de 2011 y recibe a más de 250 personas por día. Otra alternativa es la compra de un menú ya predeterminado que varía entre $35 y $49.

Debido al éxito que tuvo entre los empleados, que por lo general cuentan con poco tiempo para comer, muchos argentinos se hicieron eco de esta tendencia y así se unieron a los mencionados locales del microcentro porteño, un punto estratégico dada la cantidad de empleados a tiempo completo que concurren diariamente a la zona. Eligen estas opciones por su menú “rápido, económico y fresco”: cada uno se sirve su bandeja y ésta es pesada, etiquetada y cobrada en pocos minutos.

Luciana, empleada del ministerio de Economía, asegura: “Las colas en los lugares para comer te demoran media hora. Prefiero comprar en lugares de comida al peso que hay opciones baratas”. A los oficinistas les gustan estos locales por la multiplicidad de menúes que ofrecen. Suelen incluir sushi, platos a base de soja, milanesas de soja, calabaza, zanahoria, espinaca, berenjena o choclo, verduras hervidas, diversas variedades de arroz, salteados al wok, verduras frescas para armar ensaladas a gusto, chow mien (fideos y vegetales salteados) y seitán (alimento a base de harina de trigo).

Los precios oscilan entre los $4,50 y $ 6 los 100 gramos, por lo que una bandeja para un almuerzo de una persona sale aproximadamente entre $16 y $20, a diferencia de otros lugares de la zona, como los restaurantes y panaderías, donde se puede comer aproximadamente por $ 85 y $ 19, respectivamente.

“Lo positivo de los lugares de comida al peso es que se puede intercalar entre carnes, pastas y verduras, algo que es saludable para nuestro organismo, debido a que cada alimento, además de brindarnos energía, aporta diversos componentes estructurales necesarios”, afirma la nutricionista Luciana Albanessi.

La atención al público es de media jornada: abren a las siete de la mañana y cierran a las tres de la tarde para adaptarse a los horarios de sus clientes, que no siempre almuerzan al mediodía. Hacia el horario de cierre, suelen bajar sus precios, dado que al día siguiente ofrecerán al público comida fresca.

Verónica, una empleada administrativa de la zona y asidua concurrente de estos lugares, afirma: “A mí me salvó la vida cuando se abrió uno a media cuadra del trabajo. Ya no tengo que gastar $ 40 por almuerzo en los restaurantes y bares de por acá. Con $ 20 comés re bien, sano y muy rico”.

La nutricionista Gabriela Solano sostiene que un punto negativo es que “se pierde noción de lo que uno está comiendo” ya que la mayoría se sirve en cantidad dado que “uno come con los ojos y no con la boca”. Es por eso que destaca la importancia de colocar la comida en un plato porque la bandeja “no permite controlar las porciones”.

Un pintoresco lugar de comida por peso es El Tailandés, ubicado en Rivadavia entre San Martín y Florida. Allí sólo se sirve comida vegetariana y Mariana asegura que no tiene otra alternativa: “Soy vegetariana, y es la única opción que tengo de comer algo cuando es la hora del almuerzo. Si no, las otras opciones eran sandwichitos que siempre tienen fiambre o lugares de comida rápida sin menú vegetariano”. Para romper con la regla, hay un local de comida por peso ubicado en Alsina entre Defensa y Bolívar, que a pesar de estar administrado por orientales, ofrece entre sus menúes alimentos que contienen carne.

De la mano de esta costumbre oriental que los argentinos importaron en este último tiempo, los oficinistas tienen la posibilidad de alimentarse sano, rico, variado y económico.

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Opinión

Marcela Monvale, Nutricionista

MN: 2058 UBA.

“Estos lugares son interesantes porque uno puede comer una bandeja variada, proporcionada. Pero debemos saber elegir. Además, son frescos por la salida constante que tienen. A mi me gustan estos locales porque ofrecen diversidades para nutrirse bien. Los alimentos que son fritos no los recomendaría porque deben tener aceite usado y eso aporta muchas calorías. Esto es mejor que el sándwich o el pancho, que son las otras alternativas de los oficinistas”.

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