AUMENTA LA TROMBOSIS EN LAS MUJERES JÓVENES


En los últimos años se han detectado varios casos de trombosis venosa en mujeres menores de 25 años producto de la ingesta de pastillas anticonceptivas y se lo señala como culpable al estrógeno, utilizado en la mayoría de estos medicamentos.

Por Romina Paula Almerich (@RominaAlmerich)

Las mujeres aumentan cada año las estadísticas médicas de la enfermedad trombótica venosa. Esa es sólo una de las tantas patologías que puede generar la toma diaria de este medicamento, incluyendo el cáncer de ovarios y de mamas. Sin embargo, se continúa con una campaña costumbrista donde se lo promociona como la mejor opción. En nuestro país la ley 25.673 de salud reproductiva, establece la entrega gratuita de las pastillas anticonceptivas en hospitales públicos, obras sociales y prepagas, para que puedan estar al alcance de todas las mujeres sin distinción de clase social. Aunque los médicos resaltan las virtudes del control de la natalidad y la efectividad de las mismas, pocos se detienen a explicarles a sus pacientes cuáles son los efectos colaterales de su uso. Mucho menos a solicitar un estudio previo donde quede registrado que la paciente no posee ninguna patología que aumenta el riesgo de padecer una trombosis venosa profunda (TVP).
Mucho se ha promocionado las virtudes de los anticonceptivos de tercera generación debido a que no provoca ascenso de peso o acné, pero pocos saben que estos elevan el riesgo de generar coágulos en la sangre de 2 a 6 veces. Las mujeres no tienen en claro cuales son las consecuencias derivadas de una émbolo -cuerpo orgánico que puede enclavarse en un vaso sanguíneo e impedir la circulación de la sangre- generado en las venas profundas de los miembros inferiores. Además de que siguen expuestas a hormonas que ponen en riesgo su salud. Si bien se ha ayudado a que muchas mujeres puedan acceder a un control de la natalidad efectivo, aún no hay campañas que respalden una prevención efectiva que hable de las consecuencias de las pastillas anticonceptivas y que salvaría a muchas pacientes de cuadros graves que podrían dejar secuelas de por vida.
De acuerdo a los últimos informes de la Sociedad Argentina de Hematología (SAH), las muertes derivadas de episodios trombóticos – formación de un coágulo de sangre en el interior de un vaso sanguíneo- se ha convertido en una de las principales causas en nuestro país, incluso superando a los decesos por el SIDA. Se producen 60 mil casos al año, de los cuales 48 mil corresponden a las TVP, y los 15 mil restantes derivan en embolias pulmonares que producen cuatro mil trescientas muertes por año. De acuerdo a lo manifestado por la doctora Andrea Rossi, jefa de hematología de la Fundación Favaloro, la trombosis sucede todo el tiempo solo que se manifiesta de diferente manera y por causas distintas. Pero no se trata de una patología que se da sólo en adultos mayores, sino que dichos episodios trombóticos se dan cada vez más en personas jóvenes, aún teniendo una disciplina deportiva diaria.
En Argentina se han elevado los casos de mujeres jóvenes con eventos trombóticos y las consecuencias que se derivan de los mismos. Los especialistas detallan que deben ser exhaustivos en las preguntas que los médicos le realizan a las pacientes antes de recetar un método anticonceptivo, debido a que quienes tienen alguna condición previa de la sangre (trombofilia), aumentaría el riesgo de sufrir una trombosis. Muchas de ellas no saben que la poseen y se necesitan estudios más complejos que un análisis de sangre de rutina. La mayoría no está al tanto que en caso de realizarse una cirugía o deba tener un yeso por un episodio traumático, debe recibir medicación anticoagulante durante el proceso y los meses posteriores.
La doctora Rossi hacen hincapié en que la prevención es la mejor forma de evitar un episodio trombótico en una vena profunda y sus consecuencias más graves como lo es la embolia pulmonar. Los casos de TVP en la actualidad son los mismos que en la década del setenta, motivo que deja en evidencia una gran falencia en las evaluaciones previas de cada paciente.
Hace cinco meses atrás Emilse Serrano estuvo todo un fin de semana con un dolor de cabeza intenso e insoportable. El lunes siguiente se levantó con menos molestias, aunque decidió llamar a la oficina y avisar que ese día trabajaría desde su casa, ya que no se sentía muy bien. “Mientras me preparaba una taza de café encendí mi notebook y cuando me dispuse a escribir me di cuenta que algo no estaba bien, quería escribir como lo hago siempre pero salían palabras indescifrables”, recuerda. “Me fui a emergencias pero solo me realizaron estudios clínicos, como que me tocara con el dedo la punta de la nariz, y sin tener en cuenta los síntomas me dijeron que no tenía nada”, relata algo enojada.
Emilse volvió a su casa con su familia y luego de una horas tuvo otro episodio motriz. Tomó la decisión de ir a la guardia del FLENI, donde le realizaron varios estudios, entre ellos una resonancia magnética. Y determinaron que tenía una trombosis cerebral. “Estuve internada casi dos semanas y me dieron medicación anticoagulante por seis meses”. Lo médicos tienen la hipótesis de que su cuadro fue generado por las pastillas anticonceptivas ya que si hubiera tenido trombofilia se hubiera manifestado antes y no luego de siete años de tomar la píldora. Todos estos meses Emilse estuvo con medicación y lo estará por un mes más. Explica que estos anticoagulantes como la heparina (inyectable), la warfarina o el asenocumarol (orales), no son de distribución gratuita como los anticonceptivos. Están sujetos a los descuentos que proporciona cada obra social o prepaga y para que se los otorguen en un ciento por ciento, deben presentar numerosos papeles y esperar a que una junta médica lo autorice, si es que así se determina.
Aún cuando se pone en claro que la única manera de luchar contra la trombosis es la prevención, los casos no disminuyen. “Cuando llega una mujer joven con un cuadro de TVP en miembro inferior izquierdo, nos muestra que la vena profunda está tapada, el tratamiento es siempre con heparina para que la sangre fluya mejor. Pero en algunos casos ingresamos con un catéter y aspiramos los trombos y si la pared de la arteria esté apretada, se coloca un stent para que no vuelva a ocurrir”, comenta el doctor Ricardo García Mónaco, jefe de diagnóstico por imágenes del Hospital Italiano de Buenos Aires. De esta manera los galenos evitan que la paciente vuelva a tener otro episodio de ese tipo en un futuro. Se ha dado un gran avance en cuanto a profilaxis en los últimos años en torno a la concientización de la trombosis. Sin embargo, el método anticonceptivo más utilizado siguen siendo las pastillas, incluso respaldado por una ley nacional.
Ana Ballesta recuerda que en abril de 2008 tuvo una caída en la calle que le provocó una fractura del tercio distal del peroné, por lo cual debió ser enyesada. “En esa época había comenzado a tomar pastillas por una amenorrea secundaria”, cuenta. En la guardia, si bien tomaron la precaución correcta de darle la receta de heparina para prevenir coágulos durante el período que su pierna permaneciera inmóvil, no cubría el monto total de lo que cuesta la medicación. “Al mes me internaron con un cuadro de trombosis venosa profunda en mi pierna derecha y estuve siete días en la clínica”, agrega. El ginecólogo que le recetó la píldora jamás le solicitó un estudio. Aunque su caso no fue mortal, podría haber terminado con una embolia pulmonar si no se lo detectan a tiempo.

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