BARES JUSTOS CON LOS MÚSICOS


La creación de un nuevo circuito de bares permite que los músicos cobren un 70 % de la ganancia por las entradas. Buscan evitar que las bandas deban pagar para tocar.

Por Juan Pablo Tardioli (@jotapeok)

Noviembre de 2012: el Senado aprueba la ley Nacional de la Música en conjunto con la creación del Instituto Nacional de la Música (INAMU). Varias figuras del ambiente, como Charly García y León Gieco, se hacen eco de esta gran noticia y celebran el resultado de una lucha que les demandó a varias organizaciones de músicos autogestionados cuatro largos años.

Mayo de 2018: mucha agua corrió bajo el puente, aunque parece que se está igual que ayer. Los músicos han ganado algunas batallas, pero la escena under “la sigue peleando”, según ellos mismos.

Afortunadamente alguna de esas batallas que han ganado los músicos independientes parece mostrar una luz al final del camino. A través de la ley 26801 y del convenio firmado con el INAMU se ha constituido un “circuito de música en vivo”, que consiste en una red de establecimientos que brindan condiciones dignas para que los músicos puedan exhibir sus obras y el público pueda disfrutarlas, sin necesidad que los primeros deban pagar por ello. En la Ciudad de Buenos Aires llegan a 30 los bares adheridos y a lo largo del país se extiende a más del doble. El circuito ofrece un acuerdo entre las bandas y los lugares donde tocar, con la obligación que los artistas salgan favorecidos con un acuerdo “70/30” en concepto de las ganancias por la recaudación de los shows. Esto significa que se evita que los músicos deban pagar un mínimo de entradas para cubrir el alquiler del lugar -como se acostumbraba a hacer- y que sin depender del número total de tickets vendidos se queden con el 70% de la recaudación. Por ley además se establece la obligatoriedad de la difusión de las fechas por medio de tv pública, radio e internet a cargo del bar.

La Unión de Músicos Independientes (UMI) fue uno de los grandes protagonistas para que se aprobara la ley 26801 y se creara el INAMU. Esta organización de músicos autogestionados alrededor de todo el país se creó en el año 2001 y tiene la figura jurídica de asociación civil sin fines de lucro. Según su presidente, Juan Ignacio Vázquez, “nace para fortalecer la alternativa de la autogestión en la música y mejorar las condiciones en las que se desarrolla la actividad musical en la Argentina”. Esto se ve demostrado en los convenios que han logrado -aparte de aprobación de la mencionada ley-, que incluyen la asociación de varias empresas que ofrecen facilidades para grabar, fabricar y distribuir los discos

En algunos casos el alcance de la ley 26801 inclusive puede llegar a ser mejor para el músico: en Liverpool, bar que se encuentra en el barrio porteño de Palermo, por ejemplo, ofrece un escenario equipado “para que los músicos vengan y solamente tengan que enchufar sus instrumentos”, menciona Daniel Ricci, unos de sus 3 dueños, que también habla desde su lugar de músico. “Me acuerdo lo difícil que era conseguir un lugar decente para tocar. Hoy todo cambió: realizamos un acuerdo bordereaux donde además del 70/30 acondicionamos el escenario con luces y humo”, destaca el orgulloso propietario. A tal punto llega el compromiso con los músicos que los agasajan al finalizar el show con algo para comer.

Florencia Mazzone, encargada del bar Ladran Sancho, ubicado en Almagro, reitera lo mencionado por su colega de Liverpool: “Nos costó mucho lograr formar parte del circuito de bares que favorecen a los músicos, más que todo lo hacemos porque como músicos sabemos lo difícil que es conseguir un lugar con las condiciones adecuadas que exige la ley”.

La situación que viven la mayoría de los dueños de los 30 bares es la misma: todos son o han sido músicos, por lo que cuando se fueron sumando al proyecto lo hicieron no sólo desde un punto de vista empresarial -para que sus negocios se destaquen frente a los que no están incluidos en el convenio- sino que “hay mucho de amor por la música y ganas que se pueda crear una escena”, refleja Mazzone.

Lo cierto es que este tipo de arreglos busca fomentar y mejorar la relación entre los bares y los músicos. Se trata de saldar una deuda que el Estado tiene “en función de hacer política cultural de forma directa”, recalca Vázquez, de la UMI. La ONG presidida por Vázquez añade que el propio Estado debe darle herramientas a la sociedad, para que ésta misma “pueda hacer política cultural a través de sus artistas”.

Tanto Ladran Sancho como el resto de los lugares para tocar dentro de la Ciudad de Buenos Aires adheridos forman parte de la Cámara de Clubes de Música en Vivo (CLUMVI). En ella todos los dueños realizan reuniones semanales para enterarse de las últimas novedades y ver cómo mejorar el espacio cultural que fomentan desde sus locales. También tienen reuniones con el INAMU y la UMI para mantenerse actualizados en cuanto a cómo abordar cada problemática que les plantea mantenerse dentro del “70/30”.

Desde su lugar en la UMI, Vázquez recalca que ellos “van a seguir peleando por obtener más derechos y mejores condiciones”, pero que si a la escena “no se la cuida entre todos los que la componen”, esta época -donde se favorece a los artistas emergentes- va a quedar como un mero recuerdo.

Your email address will not be published.