“COMO MÚSICO SOY BUEN FOTÓGRAFO”


Juan Marino es montajista -personas encargadas de montar una muestra de pintura o escultura-, guitarrista y segunda voz de la banda de rock independiente Gente Conversando desde su origen en 2014.

Por María Fernanda Valenzuela

“Me gusta mucho dibujar y pintar y es lo más antiguo que hago. También empecé a sacar fotos en un determinado momento, un poco por sustracción sobre el no acierto en el dibujo y la pintura”, confiesa Juan Marino, guitarrista de la banda under Gente Conversando, mientras se pide un café en un bar del barrio de Floresta ubicado en Yerbal y Bahía Blanca. También le dedica tiempo al arte y a la fotografía y le gusta cocinar, pero no se vale de etiquetas a la hora de definirse en sus diferentes roles como artista.

¿La pintura y la fotografía son simplemente un pasatiempo?

No los considero así porque como pasatiempo prefiero arreglar la moto o lavarla.  Ni cuando hago una docena de empanadas pienso que es un pasatiempo, porque creo que tengo la intención de que sean las mejores empanadas del mundo. Puede sonar un poco soberbio, pero es algo a lo que me gusta ponerle ganas. A las comidas, a las pinturas, a la fotografía y a la música.

Tus compañeros de banda siempre resaltan en los shows tu amor por la cocina ¿Le pones mucho esmero también?

Sí, me parece que va directo con la cabeza.  Si voy a empezar a hacer una docena de empanadas empiezo y termino y es algo sistemático. En cambio en la pintura a veces empiezo y no sé por dónde estoy. Tendría que aplicar esa misma idiosincrasia para hacer un cuadro. Sacarle un poco de peso a las cosas para que fluyan más. Todo esto es algo que sigo experimentando y trato de mejorar en mi.

Marino participa de concursos fotográficos, exhibe sus cuadros en diferentes muestras y le gusta dibujar por afición y no por trabajo. “La realidad es que si una hora al día me pongo a dibujar o pintar ya mi ser queda en paz y no revoleo al gato ni rompo los platos en la pared”, admite El Detective – apodo que le dieron en la banda – y agrega: “Como músico soy buen fotógrafo y como fotógrafo pinto buenos cuadros”.

¿Si sacás una foto te gusta reproducirla o no vas por la copia?
No hay que tenerle miedo a la copia. Por ejemplo en el mundo oriental y en Japón se tiene mucha consideración por la gente que copia. Los grandes maestros de la pintura copiaron a otros grandes. Me parece que lo determinante es la conciencia que uno tenga. Si creo que estoy siendo original estoy en un problema. Pero el problema no es la copia sino la manera en la que yo lo pienso.

¿Qué rol cumple tu familia a la hora de tu formación como artista multifacético?

Decirme todo que sí desde chico. No, mentira, pero por ejemplo nunca me obligaron a jugar a la pelota, soy una persona que no ve ni un partido del mundial, pero porque no lo entiendo, no es algo que me haya llamado la atención. Por ahí me podrían haber hinchado más con ese tipo de cosas y nunca lo hicieron. Además me estimulaban: “Mirá qué lindo dibujo, mirá el nene cómo canta”.

¿Alguien de tu familia se dedica a la música o al arte?

Sí, tengo un hermano que también es músico, pero él no es tan misceláneo como yo. No es tan volador, es más terrenal y estudió música. Yo lo único que tengo es oído para el ritmo. Me gusta mucho lo que hace, más allá de que sea mi hermano me parece que tiene mucho talento.

¿En la banda también hacen este juego de combinar las artes?  

La última vez que tocamos en un lugar que se llama El Archibrazo decidimos hacer una pequeña performance. En el medio del recital un amigo nos armó una mesa con porciones de pizza adentro de un vaso con vino para comer y de fondo el teclado llenando el espacio de la banda con un loop.

Los shows de Gente Conversando tienen un condimento performático que logran combinarlo con los instrumentos y las melodías. La movida No wave, lo contracultural, el cine y la tv nacional berreta, el jingle publicitario y bandas como Sumo, Suicide y Talking Heads son algunas de sus influencias. “Acercan al rock algo que tiene que ver mas con el teatro y la puesta en escena. No inventamos nada, pero nos gusta hacerlas”, agrega el músico.
¿Cómo te preparás para los shows? (ensayos, vestuarios, puestas en escena)

Generalmente empiezo haciéndome un baño de crema, después me reduzco las cutículas porque tengo un problema genético que me sobresalen demasiado, me corto las uñas de los pies y combino las medias ¡Es un chiste! Pero en un recital que hablaba específicamente de la robótica, me puse un masajeador capilar con luces de bicicleta. Me parece interesante confiar en lo residual y saber aprovecharlo.

¿Cuáles son tus próximos proyectos personales?

Me gustaría darle forma a un proyecto en equipo con la banda. El año pasado grabamos nuestro primer EP en estudio con cuatro temas, pero la idea es hacer nuevos temas y grabar un disco completo y hacernos ver. Y en cuanto a lo personal también tendría que empezar a idear un proyecto que tenga que ver con la pintura y la fotografía.

Juan se despide: “Vamos a tocar en La Cultura del Barrio, no recuerdo la fecha”. Y agrega: “En realidad, no es que no recuerde el día, sino que no me acuerdo el día en el que vivo”, finalmente consulta en su teléfono y confirma que toca el viernes 23 de junio.

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