CÓMO SOBREVIVIR A UNA FINAL


Sábado, 20 de junio de 2012. San Martín, en el estadio Chacarita Juniors, se disputaba el partido de vuelta de una de las promociones del Nacional B. Fue apasionante, no solo por lo que ambos equipos representaban, sino también por su rivalidad y por lo que ocurrió en los últimos minutos del encuentro.

Por Juan Ignacio Vega

Nueva Chicago había vencido 1 a 0 al “Funebrero” en el partido de ida en Mataderos cuatro días antes, con un gol de su delantero Leonardo Carboni. Los de Pasini, de conseguir un gol más que su rival, se asegurarían la permanencia a pesar del empate gracias a la ventaja deportiva. “La charla que nos dio el DT antes del partido fue realmente emotiva y alentadora”, dijo Damián Toledo, mediocampista autor de la ejecución del penal que terminaría en manos del arquero de Chicago, Daniel Monllor. El partido en sí fue muy disputado, con muchas llegadas, remates e infracciones por parte de ambos. “¿Te digo la verdad? Cuando Carboni metió el gol (2-0 global), se perdió todo tipo de esperanza, sobre todo porque faltaban seis minutos para que terminara el partido. Con el gol de Gaby (Tellas) faltando 2 minutos nos volvió el alma al cuerpo, y cuando Vigliano nos cobró el penal en la última jugada después de la mano de Testa, sentí cómo toda la gente que estaba en la cancha enloqueció. Yo sabía que lo iba a patear. No te puedo explicar los nervios que tenía. Así y todo puse los huevos en la mesa y lo pateé. Creo que fue uno de los momentos más tristes de mi carrera. Hubiera sido el 2 a 2 y la permanencia”, expresó el actual jugador de Deportivo Morón, de 34 años, que compite en la Segunda División tras haber ascendido este año.
Pero sin lugar a dudas, el que peor la pasó y quien se llevó la sorpresa desde fuera de la cancha fue Salvador Pasini, el entrenador de aquel Chacarita: “Recuerdo que caminaba de un lado hacia otro, desesperado, nervioso, expectante, irritado. No me alcanzan los adjetivos para describir ese momento. Cuando Mauro (Vigliano) dio la orden y Damián (Toledo) pateó, te juro que vi y pensé que la pelota había entrado. Se escuchó el manotazo de Monllor, pero juraba que había sido gol. Tal fue así que salí corriendo a festejar… Cuando me di cuenta que nadie gritaba, pegue media vuelta, me abrí de brazos sin poder creerlo y me senté en el pasto, desconsolado. Pasaron cinco años y lo recuerdo como si hubiera sido ayer. La frase esa de quiero dormir por un mes lo dije en serio”, contaba para Éter Digital el técnico y ex futbolista de 65 años, con presente en Deportivo Laferrere, de la Primera C.
El héroe y salvador de Mataderos se llamó Daniel Monllor, quien de manera increíble tapó con una mano el penal del ascenso: “Esa final fue una cosa de locos. Yo había quedado libre y me llamaron para volver a atajar. No estaba pasando un buen momento familiar tampoco, incluso pensé en dejar el fútbol. No merecíamos perder por el partido que habíamos hecho. Por suerte se nos dio y pudimos ascender. Siento que ese día el fútbol me dio otra oportunidad”, cerró el corriente arquero de 33 años de Talleres de Remedios de Escalada.
Veintitrés años pasaron para que Chacarita descendiera a la Primera B Metropolitana nuevamente, luego de haber estado dos años en la segunda categoría. Los de San Martín se encuentran en la Primera División del Fútbol Argentino. Por su parte, cuatro temporadas debieron esperar los de Mataderos para volver al Nacional B en 2012, gracias a aquel penal atajado por Monllor. En la actualidad, ocupan un lugar en la Segunda División Argentina.

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