CONTRA LA REPRESIÓN ESTATAL


En el marco de la Marcha Federal por Pan y Trabajo, el Colectivo de La Garganta Poderosa encabezó una manifestación en reclamo por los abusos de las fuerzas de seguridad, que en las villas sufren a diario.

Por Carla Julis y Nerea Velázquez

Desde este lunes miles de civiles y agrupaciones políticas se acercaron desde La Quiaca, Misiones, La Rioja, Ushuaia y Bariloche para llevar las demandas de los sectores más hostigados de la sociedad argentina al Congreso de la Nación mediante la Marcha Federal por Pan y Trabajo.

La movilización fue encabezada por militantes de Barrios de Pie, la Garganta Poderosa, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). En esta jornada de lucha, unieron fuerzas con varias agrupaciones sindicales y políticas que se sumaron en las últimas semanas como Camioneros, la CGT, las dos CTA y el gremio La Bancaria.

Con las prioridades del gobierno de implementar las políticas económicas que responden al FMI y con un clima social de tensión que se sintió durante toda la jornada en las calles de la ciudad, los organismos que militan por los derechos humanos llamaron a reclamar contra la reforma laboral, la represión, la criminalización de la protesta, la inflación, los tarifazos y los vetos del Presidente Mauricio Macri.

En este marco, los integrantes de la Garganta Poderosa junto a otras organizaciones barriales, partieron esta mañana desde la villa 21-24, en Iriarte al 3500, hacia Tribunales para visibilizar la violencia institucional que sufren cada día sólo por vivir en una villa. La “Querella villera contra la represión estatal” fue el lema de La Poderosa después de la detención y tortura realizadas por la prefectura el 26 de mayo a Roque y a Pablo, fotógrafo y periodista, respectivamente, miembros de la organización. Además, se dirigieron a Tribunales para acompañar en su declaración en el primer juicio oral al padre de Iván Navarro, uno de los jóvenes torturados en el 2016 en la villa La Zabaleta por la misma fuerza.

El Padre Toto, cura de la villa, conoce a los detenidos y declaró que “le dio mucha impotencia ni bien se enteró”. Además, dijo que “todos en el barrio sabemos que estas prácticas de abuso de poder suceden siempre. A Roque y a Pablo los secuestraron y los torturaron. Por eso hoy estamos acá, para abrazar a las víctimas, para que se respeten las Garantías Constitucionales y para que la justicia nos vea”.

Los casos de violencia institucional no son novedad en los barrios más precarios de Buenos Aires y la causa de Ezequiel Demonty fue uno de ellos. Dolly Demonty, madre de Ezequiel, el joven de 19 años que fue torturado y asesinado por la Prefectura en el Riachuelo en el año 2002, acompañó el reclamo. Junto a ella también estuvieron Norita Cortiñas, Sergio Maldonado, Luis Baradel.

Por otra parte, una militante de la agrupación, quien no quiso revelar su identidad, dijo que “estamos acá porque en las villas, con nosotros la Prefectura tiene pase libre y hace una cacería”. Además, apuntó que “no podemos estar tranquilas ni tranquilos con ellos armados con ametralladoras al lado de los nenes, a plena luz del día, mientras juegan en las plazas de los barrios. Esa es nuestra vida cotidiana, y nadie se entera”.

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