CRECE LA POLÉMICA EN TORNO DE LA REFORMA EDUCATIVA


El Plan Decenal de Educación o Plan Maestro –la cuestionada reforma educativa lanzada por la administración macrista– propone, en términos grandilocuentes pero imprecisos, un cambio sustancial en varios aspectos de la oferta pedagógica. La mayoría de los docentes, padres y estudiantes se opone a su implementación. Los trabajadores de la educación denuncian que abre las puertas para el despido, la precarización y la flexibilización de los docentes, y los estudiantes critican una modificación que es inconsulta y no consensuada. “Queremos más datos sobre los cambios y una instancia clara de diálogo”, dicen.

Por Alejandra Koval

En rechazo a esta decisión unilateral, los estudiantes porteños han iniciado un plan de lucha que hoy incluye 29 tomas de escuelas, mientras continúan el debate en asambleas acerca de los próximos pasos a seguir. Las autoridades educativas, por su parte, condicionan el diálogo con los alumnos al levantamiento de las medidas de fuerza. Además de lo específico contra la Secundaria del Futuro –la aplicación del Plan Decenal en el nivel medio–, en algunos establecimientos la protesta estudiantil incluye el reclamo de aparición con vida de Santiago Maldonado, el joven desparecido en la provincia de Chubut, y de la implementación de la Ley de educación sexual integral.
La iniciativa educativa fue ideada por dos economistas del Banco Mundial en 2015. Sus defensores la justifican por los pobres resultados alcanzados por los alumnos en las Pruebas Aprender de 2016, y debe ser aprobada por el Congreso. En ella, se enumeran 108 objetivos para todo el sistema educativo argentino, que serán llevados a cabo en diez años: desde 2016 (fecha de estreno de las Pruebas Aprender) hasta 2026.

Los puntos principales del Plan Maestro
Uno de los ítems que más rechazo han generado es la propuesta de una práctica formativa en 5° año en las escuelas de la Ciudad. El plan prevé tres ciclos en la secundaria. El último, –que será integrador y formativo–, se desarrollará fuera del aula. El 50 por ciento del tiempo estará destinado a “aplicar los aprendizajes en empresas y organizaciones”, se explica. El resto será destinado al desarrollo de habilidades y proyectos de emprendedurismo.
La intención es adecuar la escuela secundaria al mercado laboral, inspirándose en el sistema dual alemán que propone una formación en las aulas y en las empresas. “Consistirá de pasantías no remuneradas y obligatorias en empresas, probablemente de forma precarizada, y sacará tiempo de clases”, denuncian los estudiantes afectados.
La ambiciosa propuesta incluye además lograr en 2026 que el 100 por ciento de los jóvenes argentinos en edad escolar (12 a 17 años) asista a la secundaria y que se reduzca en un 50 por ciento la repitencia. En el nivel inicial, se espera alcanzar una tasa de escolarización del 75 por ciento en 2021 y 100 por ciento en 2026 para la sala de 3 años, y la obligatoriedad de la sala de 5.
También, propone una reformulación de la carrera docente con mayor capacitación y un ciclo lectivo de 200 días de clase en escuelas que, en su mayoría, serán de jornada completa para los niveles inicial, primario y secundario. El plan tiene como objetivos asegurar infraestructura escolar; es decir, construir 10.300 aulas y 3.300 salas de jardín de infantes, además de acondicionar las instalaciones para las tecnologías del futuro.
Las autoridades educativas manifiestan una fuerte motivación para eliminar el analfabetismo que, según los datos que citan, se concentra en las comunidades indígenas, en el ámbito rural y en las zonas urbanas de extrema marginalidad. Asimismo, manifiestan querer mejorar las condiciones salariales de los docentes, aunque aclaran que las negociaciones paritarias serán acordadas localmente en cada jurisdicción.

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