No fue una noche para el recuerdo la de Ángel Di María. El jugador del Paris Saint Germain, que tenía la difícil obligación de suplantar al ausente Lionel Messi, no pudo terminar ninguna jugada de forma correcta. Desde el desgarro sufrido contra Panamá, en la Copa América Centenario, en junio, no pudo volver a mostrar su habitual nivel futbolístico. Como prueba, su último gol con la celeste y blanca fue en el debut en aquel torneo, ante Chile.

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Esta noche, ante la lesión de Leo Messi en Mendoza contra Uruguay, se esperaba que Fideo fuera el jugador más desequilibrante entre los 11 titulares que presentó Edgardo Bauza contra la Vinotinto en Mérida. Durante los 90 minutos intentó el desborde constante por la banda izquierda, pero sus intentos terminaron en su mayoría en saque de arco o con centros sin destino. A la hora de buscar un socio, intentó apoyarse en Erik Lamela y Marcos Rojo, pero no se pudieron encontrar en toda la noche.

La única luz en una noche oscura fue el córner en el que Nicolás Otamendi se anticipó para darle el 2-2 definitivo, a ocho minutos del final. Cuando faltaba uno, Di María hizo una buena jugada individual pero la terminó de manera egoísta, con un remate que rechazó el arquero Daniel Hernández.
Desde su debut el 15 de octubre del 2009, Di María lleva convertidos 17 goles en 79 partidos vistiendo la camiseta de la Selección mayor.

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