EL DÍA QUE SUECIA COLOREÓ UNA HISTORIA


Una mañana del año 1907, un barco de origen sueco llamado “Drottning Sophia” aterrizó en el Muelle de la Boca flameando la bandera nórdica en su mástil. De ahí, nació la historia de los colores de Boca Juniors, el club gigante del futbol argentino que pintó un barrio turístico y a su místico estadio denominado “El Templo del Futbol”.

Por Lucas Diccea

Fundado en el año 1905, cuando solo fue una idea de cinco inmigrantes italianos en un banco de la Plaza Solís, el Club Atlético Boca Juniors contiene ingredientes necesarios para ser una institución gigante y con una historia pesada en el futbol argentino. Una vitrina llena de títulos y un escudo que demuestra la identidad y jerarquía con sus 67 estrellas estampadas. Es uno de los equipos más populares del mundo. Además, cada club tiene su combinación de colores el cual lo representa. ¿De dónde salió la temática de que los colores sean azul y amarillo?
“El compromiso de representatividad del barrio impuso el BOCA. Por gusto de Santiago Sana se agregó el JUNIORS para darle el toque ingles tan típico de aquella época” (Sergio Domínguez, 365 historias de Boca, p60)
Gracias al arribo de ese barco, se definieron por fin los colores definitivos y el escudo de Boca Juniors. Sin la llegada de ese navío, hoy día el club Xeneize quizás se vestiría de manera distinta.
Ernesto Tobal, fanático e historiador del club desde el año 1998, detalló: “A principio del año 1900, los jugadores directamente compraban sus camisetas para jugar al fútbol. Boca, en sus inicios, usaba una camiseta blanca y negra. También hubo una celeste. La hermana de Farenga, uno de los inmigrantes italianos fundadores del club, le cocía las camisetas a los jugadores”.

“No se sabe la fecha exacta del arribo de ese barco. El presidente Juan Brichetto levantó un puente del dique en la dársena y decretó que el primer barco que pasase por el muelle, dependiendo su bandera, serían los futuros colores de Boca Juniors. En este caso, ese barco con la bandera de Suecia fue el primero que arribó en el puerto y así, desde ese momento hasta ahora, Boca viste los colores azul y amarillo”, agregó Tobal.
“Cambiar los colores de tu club es como directamente arruinar una historia. Si se quisiese modificar algo en el escudo, primero se debe pensar bien pero siempre y cuando se respete la tradición y los colores representativos del club”, se refirió Tobal a no solo a Boca sino a todos los clubes en general.
El historiador concluyó: “No estoy de acuerdo con esas nuevas ideas de marketing que se hace hoy en día, como la famosa camiseta rosa. Siempre se debe respetar los colores de su tradición. Boca siempre ha hecho historia con los colores azul y amarillo. Son realmente colores irremplazables”. Desde Brichetto hasta Angelici, han pasado incontables presidentes, pero la mística futbolera azul y oro nunca muere.
Hoy, el Puerto de la Boca se encuentra en pésimas condiciones debido a la contaminación del Riachuelo pero, en su momento, fue la fuente principal para colorear un barrio turístico y una institución importante.

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