Diego Giustozzi, una de las personas más importantes de la historia del Futsal en la Argentina, renunció como entrenador de la Selección a tres meses de la primera participación del deporte a los Juegos Olímpicos de la Juventud. Todo su equipo quedó a cargo de la estructura que él creó y fomentó, con el oro olímpico como uno de sus objetivos.

Por Martín Morenza

Fernando Wilhelm, el capitán de la Selección Argentina, levanta la Copa del Mundo de Futsal entre los clásicos papelitos de los festejos. Sus compañeros saltan, todos abrazados, en el podio del Coliseo de El Pueblo de Cali, Colombia. Diego Giustozzi no deja de mirar la copa, como un chico de un jardín de infantes que está enamorado de una compañerita y posa todo el tiempo sus ojos sobre ella. Logró algo que antes de su llegada al banco argentino parecía inalcanzable. Los únicos Campeones del Mundo habían sido Brasil y España. Desde su figura de líder, más que de entrenador, construyó un proyecto que además de conseguir cuatro títulos, estableció una base de juveniles para el futuro del deporte y para los Juegos Olímpicos de la Juventud. Si bien hoy Giustozzi no es más el técnico de Argentina, la estructura creada no debería resentirse. Matías Lucuix queda a cargo de la Selección mayor, Nicolás Gulizia queda como entrenador de la Sub 20, los jugadores Campeones del Mundo siguen siendo los referentes del plantel y todos los integrantes del cuerpo técnico siguen en función. El único que se fue es Giustozzi.

La creación de la Liga Nacional, que se está disputando por primera vez este año, la creación de la Primera D por la cantidad de clubes que se inscribieron a AFA para disputar el torneo de la asociación y el crecimiento del campeonato femenino, que duplicó la cantidad de equipos que lo disputan, son ejemplos de cómo creció el futsal después de la consagración en el Mundial de 2016. Giustozzi fue la cabeza de la promoción de la Liga Nacional por todo el país. La idea, además de que el deporte crezca en todo el territorio nacional, es captar los talentos que se encuentran en lugares donde la competencia no es tan fuerte como en la zona metropolitana. De hecho a partir de la inserción del futsal en el plano olímpico, la AFA, la Secretaría de Deportes y el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) crearon un programa de captación de talentos para que las selecciones, tanto masculina como femenina, tuvieran un plantel competitivo de cara a los Juegos Olímpicos. Esteban Pizzi fue designado como Director Nacional del programa, una persona con una trayectoria muy amplia en el mundo del fútbol de salón y en distintos procesos de las selecciones nacionales. Giustozzi también fue parte de la idea madre del programa. El plan era gestar una base de 200 jugadores que provinieran desde Tierra del Fuego, Mar del Plata, el sur de la Provincia de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, San Juan, Formosa y Misiones para trabajar con vistas a octubre de 2018. Por presupuesto y por el poco crecimiento que tiene el futsal femenino, se discontinuó con el programa de mujeres y a principio de año se definió que no se presentará equipo femenino en los Juegos Olímpicos de la Juventud. En cambio con los jugadores del masculino, fueron 25 los seleccionados, se realizaron una serie de Campus en el predio de la AFA en Ezeiza.

De todas formas, en la lista final de diez jugadores que disputarán los juegos, no hay ninguno del programa de captación. Diego Giustozzi asumió en junio pasado como entrenador del Pozo de Murcia, uno de los equipos más importantes del mundo. Su lugar lo ocupa Matías Lucuix, que fue ayudante de campo y entrenador de la sub 20 durante toda la etapa de Giustozzi. Lucuix fue quien definió a los diez olímpicos, tarea que iba a ser de predecesor. Lucuix priorizó tener a los chicos que ya dirigió y que se consagraron campeones del Sudamericano Sub 20 en 2016 y de la Liga Sudamericana en 2017 para Buenos Aires 2018.

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