EL GATO Y LA CAJA: EL BOOM DE LA CIENCIA POP


El Gato y La Caja, es un proyecto de divulgación científica multiplataforma, con el mayor peso en su web y en los productos físicos que comercializan allí. Actualmente recibe colaboraciones de varios profesionales pero la idea se originó con Facundo Álvarez, biólogo, Pablo González, biólogo y docente y con Juan Manuel Garrido, diseñador gráfico, músico y docente. “Es el mejor trabajo del mundo, es lo mejor que nos pasó, es lo mejor que se nos va a ocurrir, no sé si vamos a tener otra idea como esta” afirmó Pablo González, uno de los responsables del proyecto.

Foto: La Nación

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-¿Cómo se les ocurren las notas y como es el proceso de armado de una?
(Facundo) -Tratamos de que sean entre mil y dos mil palabras. Estamos jugando un poco con otras tipologías un poco más extensas para que haya de todo: notas que puedas leer en un ratito y notas que tienen como subtítulos y secciones y decís “bueno, acá voy a dedicarle veinte minutos y no cinco” al leer sobre un tema que el autor estudió mucho más que uno o dos papers sino que construyó un relato, como un capitulo de un libro, donde vos tenés secciones. Después, los temas dependen. La idea del proyecto es tomar elementos de la cultura popular y usarlos como excusa para hablar de ciencia y ver que hay ciencia en todos lados, se puede hacer ciencia con cualquier cosa y no hace falta que seas investigador sino que es una forma de ver el mundo y poder atacar a cualquier problema con esa mirada.

-¿Tienen pensado expandir su contenido al campo audiovisual?
(Facundo) -Hace tres años nosotros empezamos como un proyecto audiovisual, consumimos bastante a “youtubers” comunicadores de ciencia de afuera. Empezamos ahí, en esa pared y nos dimos cuenta que es muy complicado hacer audiovisual, es caro, es difícil, lleva muchísimo tiempo de preparación, de preproducción, de preparación de los guiones, de edición, así que no lo pudimos hacer y después nos dimos cuenta de que había que empezar con cosas que manejáramos y que fueran más baratas o redituables, como una cuenta de Twitter. El año pasado hicimos un intento de algo audiovisual, unos videos que filmamos dentro de un auto, ´pero también quedó ahí, cuando uno quiere hacer eso sistemático, no te dan los tiempos. Tenemos muchas ganas pero para eso necesitamos asociarnos a alguna productora. Sobre todo queremos ir por el lado de la animación como por ejemplo “In a Nutshell”, un canal en el que hacen animaciones geniales en youtube y eso me parece fantástico, creo que en ese campo se puede jugar un montón y no requiere de nosotros para estar ahí, nos queremos alejar del protagonismo en términos de personas y que “El Gato” genere cosas emergentes que no requiera de nuestras caras.

-¿Creen que son los pioneros de la “Ciencia Pop” en los medios digitales en Argentina?
(Facundo) -En lo digital, salvo que me traigas un ejemplo (que estaría buenísimo porque me encantaría aprender o ver qué otras cosas se están haciendo o se hicieron) sí te diría que somos los pioneros. Nunca vi otros proyectos parecidos en Argentina, en otros lugares sí. Igual, nada es igual que “El Gato” pero si tenes otros proyectos de comunicación, como youtubers de ciencia o blogs, en Estados Unidos sobre todo. A “El Gato” lo inventamos pero hubiéramos preferido que exista y consumirlo, porque de hecho lo inventamos porque lo queríamos consumir de alguna manera y lo queremos mejorar todo el tiempo y expandir, entonces siempre estamos viendo que se está haciendo en otro lado y si no se está haciendo, hagámoslo o ver por qué no se está haciendo, si es que ya se hizo y fracaso o si nunca se hizo y hay que probarlo.

-¿Siempre se concentran en innovar o en seguir la línea de lo que ya vienen haciendo?
(Facundo) -Obviamente hay que mantener lo que ya se hizo y hacerlo, porque es lo que uno ofrece también. Pero de hecho hoy en día nos estamos expandiendo en términos de personas e incluso necesitamos un lugar físico porque hasta ahora solo tenemos nuestra casa (se ríe) que está llena de cajas y no da abasto. Sobre todo tenemos planes que no será posible que sean llevados a cabo de manera domiciliaria. Cada vez somos más y a veces en este departamento somos un montón de personas, Juan (diseñador) ya tiene personas que lo están ayudando en el sector web y los chicos que nos diseñaron el libro y ahora nos ayudan con otros proyectos. A veces estamos todos acá y es un kilombo, ya necesitamos un lugar en donde estar. Por eso hay cosas para las que todavía no nos da y estamos en un proceso de expansión para poder hacer todo lo que queremos hacer.

-En un futuro, ¿Le van a dedicar más tiempo a la imprenta o se mantendrán en su formato de anuario y concentrados mayormente en la web?
(Facundo) -Yo creo que las dos cosas. Hay que ocupar todos los canales o los medios que valgan la pena ocupar. Ahora estamos rediseñando el sitio, todavía no se vió nada pero en un par de semanas o meses habrá un sitio absolutamente nuevo, así que sí, lo digital siempre va a ser nuestra prioridad, pero también queremos expandirnos en términos editoriales y ya estamos trabajando en un libro que se va a imprimir, que va a ser original, aunque después todo se va a subir finalmente, pero queremos hacer más libros físicos que no sean solo anuarios y el primero va a ser uno sobre las drogas, que ya estamos editando.

-¿Seguirán manteniendo el estilo que tanto los caracteriza en esos libros?
(Facundo) -Sí, pero al ser un libro sobre una temática tan sensible en varios aspectos, si estás hablando de los pibes que mueren por el “Paco”, hay chistes que no podes ni vas a hacer. Sí esta tratado de manera no solemne como todo lo que hacemos en “El Gato”. Pero una cosa es escribir una nota sobre si te podes comer o no a tu prima y otra cosa es escribir una nota sobre cocaína, paco o temas que son complicados, no son divertidos. Siempre escribimos de cierta manera “coloquial” para que no haya ninguna traba entre el contenido que se quiera transmitir y el receptor más que el contenido mismo, que ya a veces es complicado porque el contenido es difícil desde lo ideológico, porque si yo te presento evidencia que va en contra de un pensamiento o preconcepto que vos tenias o de cómo tomas decisiones, es una nota molesta porque me estás diciendo que tengo que cambiar una actitud o una forma de pensar, bah, no me estás diciendo que lo haga pero me estás diciendo de alguna forma que tal vez debería cambiar mi forma de operar ante ciertas cosas o de pensar ciertas cosas.

-¿Siempre tuvieron la necesidad de comunicar estos conocimientos de manera más sencilla?
(Facundo) -Para nosotros es muy importante, por varios aspectos, que la mirada científica del mundo sea popular o propia de cualquiera, no solo de los investigadores. Tenes por un lado la visión más romántica, si se quiere, de por ejemplo, ver el cielo celeste y mas allá de apreciarlo, entender por qué es celeste o por qué de noche no es celeste o por qué un árbol es simétrico, estéticamente es fantástico pero entender como puede ser que un árbol tenga esa simetría o cual es el proceso por el cual se forma un ser vivo también lo es. Tanto las cosas como los procesos en la naturaleza son muchos más ricos y bellos si uno entiende qué está pasando, como el backstage. Hay un falso mito de que entender o saber cómo funcionan las cosas te va a romper la “magia” o entender tu cerebro, las emociones son fantásticas y entender la neurofisiología de eso no te va a hacer sentir más o menos.

-¿Qué hacen cuando no están haciendo El Gato y La Caja?
(Facundo) -El Gato es muy amplio, creo que no lo estamos haciendo solamente cuando nos bañamos o dormimos, no sé (se ríe) porque todo el tiempo estamos pensando en ello.

-¿Qué les genera tener que estar atento a ello todo el tiempo?
(Facundo) -Una parte de satisfacción y una parte de angustia, una cosa así. Es muy difícil apagar “El Gato”, estamos todo el tiempo pensando. Más que nada porque son personas, no tenemos una herramienta productiva o una “máquina de hacer”. Hay una relación humana que nosotros valoramos muchísimo, una de las cosas más importantes que para nosotros tiene “El Gato” es la comunidad, son las personas que participan y lo hacen activamente, y esa línea se pone a veces medio dudosa porque te entra un mail a las doce de la noche y yo a veces en esa hora tengo ganas de ver un capitulo de gente que pesca con atún en National Geographic y no pensar en “El Gato”. Hemos perdido un poco la capacidad de desconectarnos o ganado la noción de que si mandas algo tiene que ser respondido en determinados umbrales de tiempo.

-¿Qué creen que les dió el proyecto a cada uno?
(Pablo) -Una particularidad del proyecto es que nos absorbió. Tuvimos que renunciar a nuestras vidas personales en gran medida, el tema es que al mismo tiempo cuando algo te apasiona, profunda y honestamente, es muy difícil. “El Gato” hasta nos dió un sentido de propósito y algo que es terrible, que es la posibilidad de hacernos ilusiones, porque el día que te haces ilusiones, cagaste, porque no podes estar enojado y decir “uh tengo que trabajar”. Tengo que subir una nota y estoy puteando por tener que hacerlo, porque es martes a las once de la noche, tengo sueño y llego la ilustración tarde. Pero al otro día la van a leer miles de personas a las cuales se les van a abrir los ojos y bueno. Es el mejor trabajo del mundo, es lo mejor que nos paso, es lo mejor que se nos va a ocurrir, no sé si vamos a tener otra idea como esta. Es una carga enorme en lo personal, tiene un precio enorme en el tiempo de uno y genera un montón de tensiones.

-¿Por qué creen que El Gato y La Caja creció tanto?
(Pablo) – “El Gato” creció porque hay un montón de gente que dice “voy a retransmitir esta información porque me representa de alguna manera, me parece importante y porque quiero que este en el mundo y que exista lo más posible”. Esa sensación me parece que es lo más importante que está pasando. Es “no nos vamos a calmar, no nos vamos a callar, no vamos a ser parte del paisaje”. Hay un montón de gente que decidió que ya no va a ser parte del paisaje, que a veces retransmitir algo con un medio digital es dejar de ser parte del paisaje y ser agente, ser protagonista. Nosotros empujamos una pelotita de nieve y nos corrimos de eso, empezaron a llegar gente que sabe mucho más que nosotros y los exponemos y tratamos de que ese mensaje de gente que sabe mucho llegue a la mayor cantidad de gente posible.

-¿Tiene algún techo El Gato y La Caja?
(Facundo, Pablo y Juan) -El techo es el ataúd, en un momento te morís y dejas de hacer cosas. “El Gato” es un horizonte, una dirección, no es un objetivo. Hacer cosas es el horizonte, transformar, no ser parte del paisaje. Cuando pintaste un mural decís “el próximo quiero que sea más alto y que este en un lugar donde la luz le llegue de cierta forma”. Cada vez que haces una cosa estas pensando en las otras diez que no estás haciendo, todo el diseño es tomar decisiones y cada decisión que tomas significa estar inhibiendo un montón de otras posibilidades, con lo cual, cada vez que haces un producto estas siendo consciente de un millón de productos que no estás haciendo y alguno te pica más que los otros y lo haces.

-¿Hay alguna persona que haya colaborado con “El Gato” con la que nunca pensaron que iban a trabajar?
(Juan y Pablo) -Un montón, aunque tenemos a nuestros “greatest”: En el primer año, el ilustrador Cristian Turdera, que es uno de los cinco mejores del país, en el segundo año Cristian Montenegro. Esos son como los más reconocidos, pero tenemos un montón de ilustradores que dentro de cinco años van a ser muy buenos porque como son jóvenes que tienen 20 o 25 años todavía no son tan reconocidos. Pero tienen el talento y la capacidad mental terrible de abstraer imágenes y cosas muy complejas. Con investigadores nos pasa lo mismo, ahora nosotros tuvimos que arrancar un departamento de investigación y se hizo cargo Andrés Rieznik, que es un físico que sabe un montón y del que hemos aprendido.

-¿Recuerdan la primera vez que se reunieron?
-Me acuerdo de la primera vez que dijimos que el nombre iba a ser “El Gato y La Caja”. Estábamos en el departamento de Facundo (Alvarez) con el sillón puesto frente a la pizarra y nos preguntamos “¿qué nombre le ponemos a esta cosa?” y “El Gato” fue la primera opción y quedo ese nombre, fue lo único fácil que nos paso (se ríen). Fue muy instantáneo y rápido. Entonces, recordamos parches, pero es muy difícil hablar de un primer momento “Gato” cuando en realidad nuestra relación entre nosotros fue preexistente y “El Gato” ahora tiene más que ver con mucha otra gente. Pusimos a rodar una cosa y creció y muto, renunciamos mucho a la potestad completa sobre eso porque es mejor verla crecer en otra gente que guardárnosla para nosotros. No sé, hay muchos momentos. Hay momentos de la primera vez que nos subimos a un escenario, hay momentos de la primera vez que abrimos una caja y vimos el primer libro, pero no sé si hay un “Primer momento Gato” porque es algo que fue tropezando con nuestras vidas.

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