EL JUGADOR COREANO QUE ANOTÓ EL GOL DE SU DESPIDO


Ahn Jung Hwan convirtió el tanto que eliminó a Italia del Mundial 2002. El presidente de su club, Perugia, le rescindió el contrato por ello.

Por Bruno Cativiela

“Cuando vino a jugar con nosotros no tenía para pagarse un sándwich. Se volvió rico sin hacer grandes cosas. Y ahora, en el Mundial, denigró al fútbol italiano”, dijo Luciano Gaucci, presidente del Perugia. “No voy a prologar su contrato, no se lo merece”, enfatizó. ¿Es posible que uno de los goles más importantes en la historia de la Selección de Corea Del Sur le haya costado tanto al jugador Ahn Jung Hwan? Para Gaucci: sí.
El futbolista nacido en Paju, Gyeonggi, arribó al Perugia de Italia en la Temporada 2000-01. Llegó procedente del Busan Daewoo Royals de Corea Del Sur, donde formó parte del “Equipo Ideal de la K. League” durante dos años consecutivos y fue “Futbolista del año en Corea Del Sur” en 1999.
El prometedor futbolista tuvo su mayor logro grupal en el Mundial disputado en Corea-Japón 2002 donde llegó a semifinales y ocupó el cuarto puesto con su Selección.
Los Tigres de Asia comenzaron su travesía mundialista de manera brillante. Se clasificaron primeros en su grupo. Vencieron en el debut a Polonia por 2 a 0, empataron ante Estados Unidos (con gol de Jung Hwan) por 1 a 1 y eliminaron -con una victoria por 1 a 0- a la poderosa Portugal de Rui Costa y Figo.
En los octavos de final Italia esperaba a Corea. La Azzurra se clasificó con cuatro puntos y gracias a que Ecuador derrotó a Croacia en el último partido. Los campeones del mundo en 1982 contaban con figuras como Gianluigi Buffon, Paolo Maldini, Alessandro Del Piero o Francesco Totti.
Christian Vieri puso en ventaja a Italia a los 18 minutos. Aunque una serie de polémicas decisiones arbitrales por parte de Byron Moreno convirtieron el partido disputado entre italianos y coreanos en uno de los más recordados de la Copa del Mundo por su controversia y discusión.
Sobre el final, a los 88 minutos, Ki Hyeon Seol igualó el juego. Tigres y Azzurros debían definir el encuentro en “Gol de oro”, una dinámica que quedó absoleta en torneos FIFA. Como en la calle del barrio: el que hacía el gol, ganaba.
Allí, Ahn Jung Hwan marcó su futuro. De cabeza llevó la pelota a la red ante los ojos de un vencido Buffon. Frente al televisor, Luciano Gaucci –en Perugia- calificó al coreano que pertenecía a su equipo como un “traidor al país que lo acogió”.
Con el Mundial finalizado, Gaucci rescindió el contrato del prometedor mediocampista. “¿Qué se creen, que voy a conservar a un jugador que arruinó al fútbol italiano? Que se vuelva a Corea para ganar 50 dólares por mes”, sentenció.
Además, el presidente del Perugia discriminó a Jung Hwan por “oler a ajo”, lo que llevó a que el mundialista no quiera consumir ese alimento durante años, según su esposa.
Tras su salida del fútbol italiano Ahn divagó por Francia, jugó en Metz, y en Alemania, desempeñándose en MSV Duisburg. Retornó a Asia para formar parte del Shimizu S-Pulse y Yokohama F. Marinos de Japón –donde fue campeón de liga-. Volvió a su Corea Del Sur natal para jugar en Suwon Samsung Bluewings Football Club y en Busan IPark Football Club (club donde debutó como profesional).
Estuvo presente en el Mundial de Alemania 2006. En su segunda (y última) experiencia mundialista realizó un hecho histórico para su continente: en el partido ante Togo igualó el juego con un tiro de media distancia, y con ese tanto se convirtió en el jugador asiático con más goles en la Copa Del Mundo (tres tantos en total).
Con la Selección de Corea Ahn disputó 71 juegos y marcó 17 goles entre 1997 y 2010. Aunque uno de esos 17 será icónico. No solo por la importancia, sino también porque a causa de la insólita decisión tomada por Gaucci quedó trunca su experiencia europea.

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