EL MÁS CAMPEÓN, VO´


Ni Brasil, Alemania, Italia, Argentina o Inglaterra. Si se mide por cantidad de habitantes de su país qué Selección es la más campeona del mundo, los números arrojan que los uruguayos son los que más festejaron. Leé por qué la vitrina de cada ciudadano del país de Pepe Mujica debería reventar de trofeos.

Por Constanza Cejas (@ConiBCejas)

“Los de afuera son de palo”, gritó Obdulio Varela para darle fuerza a ese puñado de uruguayos que buscaban la hazaña. Eran 11 contra 52 millones. El gol de Ghiggia en el minuto 79 lo festejaron 2 millones 200 mil. 50 millones menos que los que enmudecieron esa tarde de julio de 1950. La pequeña Selección consiguió su segunda estrella planetaria.

Una nueva edición del Mundial se acerca y como siempre las expectativas son muy altas. Los ojos comienzan a posarse en los posibles goles de Lionel Messi, Thomas Müller, Luis Suárez, Robin Van Persie, Robert Lewandowski, Edison Cavani, Diego Costa, Wayne Rooney, Neymar, Cristiano Ronaldo, Sergio Agüero, por nombrar algunos. Un equipo de delanteros en los que están las esperanzas depositadas. Dos de ellos forman parte de la Selección que representa la menor cantidad de habitantes que se darán cita en Brasil: la de Uruguay.

Podría pensarse así: la población total del país vecino es muy similar a la de la Capital Federal. En la convocatoria previa a la cita de Brasil 2014, realizada por Alejandro Sabella -DT de Argentina- tan solo cuatro de los 25 jugadores pertenecían a dicha región. En Uruguay se necesitaría un poco más de un metro cuadrado (en función a la densidad demográfica) para obtener una delegación profesional, mientras que en CABA se podrían formar más de 622 convocatorias diferentes, siguiendo los mismos parámetros.

Uruguay

Haciendo un listado de los títulos que cada asociación posee (teniendo en cuenta Copas Mundiales y Copas Continentales), la selección uruguaya y la argentina están en la cima con 17 laureles cada una. Utilizando la lógica de “campeonatos per cápita” habría que pensar que por cada uruguayo, hay 12 argentinos, por ende, el conjunto agrupado bajo la órbita de la AFA tendría en su haber 204 trofeos. Extendiendo la comparación a Brasil, que multiplica 61 veces la población uruguaya, debería ser dueña de 1037 consagraciones. Y mejor no hacer cuentas si se suman los dos triunfos olímpicos logrados en 1924 y 1928.

Bien podría decirse que los grandes logros uruguayos se obtuvieron hace ya mucho tiempo. Pero el cuarto puesto del Mundial de Sudáfrica 2010, que reavivó el espíritu futbolístico del país; o el título obtenido en la Copa América en 2011, en la que el anfitrión era Argentina, hace que esta historia sea lo suficientemente actual como para demostrar que la necesidad de un repechaje para clasificar a Brasil fue una de las situaciones azarosas del deporte. “Vamo’ arriba la celeste, la de ayer y la de hoy”, canta Jaime Ross en la conocida canción “Cuando juega Uruguay”.

El periodista español Laza Fernández fue muy claro en su descripción de la Selección campeona en 2011: “Uruguay es de esos pequeños países tocados por una varita mágica para esto del fútbol. Es sorprendente la capacidad que tiene para sacar buenos futbolistas de un carácter competitivo fuera de los común”.

El fútbol sudamericano es bien visto en todo el mundo. Argentina, con sus 40 millones de habitantes provee de grandes estrellas a los cinco continentes, al igual Brasil con sus 201 millones. Pero no hay que olvidarse que Uruguay, representando un 7,5% de la población nacional y el 1,4% de la brasileña, es exportador en iguales cantidades. Rubén Betancourt (nacido en Salto, actualmente en el Atalanta de Italia), Maximiliano Amondarain (de Montevideo directo al Cardiff de Inglaterra), Diego Rolán (que despegó de la capital charrúa para arribar en el Bordeaux de Francia), Gianni Rodríguez (quien con sus 19 años ya obtuvo una copa en Portugal con el Benfica) por mencionar a algunos jugadores repartidos en el mundo, demuestran que este pequeño país no obtuvo sus logros gracias a rachas, sino que el fútbol es cosa seria del otro lado del Rio de La Plata.

La Asociación Uruguaya de Fútbol está en un momento crítico a nivel clubes locales, pero bien podría explicarse viendo la cantidad de jugadores que se llevan las grandes potencias futbolísticas. Igualmente, esto hace que de cara a las competencias más importantes, los jugadores seleccionados posean el roce que se necesita.

Diego Lugano, capitán de la Selección que se presenta en el Mundial, considera que este fenómeno se da porque es “un país chico entre dos potencias”, que allí está la identidad del uruguayo y su Selección. “Representamos lo que es el uruguayo, una sociedad orgullosa. El pueblo le tiene mucho respeto a la Celeste”, comentó previo al partido amistos preparatorio contra Eslovenia en el estadio Centenario.

Si hay que pensar por qué este pequeño país, el de menor cantidad de habitantes de los que estarán en Brasil en junio; el cuarto en densidad demográfica (detrás de Argentina, Argelia y Rusia) y uno de los tres primeros en cuanto a glorias obtenidas, tiene la historia futbolística que tiene, no hay una explicación concreta. Quizás ellos tienen una respuesta, los que patean una pelota de media en la Plaza España, ahí donde se juntan la Rambla Gran Bretaña y la calle Ciudadela, en Montevideo, donde hace tres años un puñado de hinchas festejaba un título más.

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