EL MONSTRUO AZULGRANA


Cuando la AFA oficiliazó los torneos femeninos de futsal en 2004, seguramente no imaginó que un equipo ganaría más del 80 por ciento de los títulos. San Lorenzo es dueño de la categoría y creó una dinastía difícil de igualar en cualquier disciplina.

Por Emmanuel Martín (@EMMANUELMARTIN_)

ALEJANDRO ALMEYRA: “NO QUERÍA SABER NADA CON DIRIGIR MUJERES”

FLORENCIA QUIÑONES VOLVIÓ PARA SER FELIZ

La camiseta es azulgrana y no paran de festejar campeonatos, pero no es necesario tomarse un avión hasta Barcelona para verlo en vivo. Basta ir hasta Boedo para ver a las chicas de futsal femenino de San Lorenzo, que han formado una dinastía casi imbatible en el torneo argentino. De 17 torneos jugados en Primera división ganaron 14 y si se suman los torneos de la tercera, el total es de 24 sobre 29.

El 21 de julio de 2004 el Comité Ejecutivo de la AFA aprobó el inicio de los Campeonatos de Futsal femenino en las categorías Primera y Tercera, pese a contar con siete inscriptos: Banfield, Boca, Estudiantes (Buenos Aires), Independiente (Beccar), Racing, San Lorenzo y Sportivo Barracas.  Alejandro Almeyra, entrenador de San Lorenzo, armó el equipo con jugadoras que se desempeñaban en fútbol once y, por lo tanto, ya se conocían. Ese primer campeonato se lo llevó Boca pero, a partir de allí, pocos pudieron presentarle oposición a las chicas de azul y rojo.

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De los torneos ganados en Primera, cinco fueron en forma invicta incluido el Clausura logrado hace un par de meses. Además llegaron a los 1.000 goles marcados y a los 500 puntos en el ámbito de la AFA. ¿Cuál es el secreto de tamaña supremacía? Para Almeyra la diferencia la marcó el hecho de comenzar a entrenar cinco días de la semana. También la presencia de Florencia Quiñones, la crack nacida en Oncativo que en 2011 sí se tuvo que tomar un avión para cumplir su sueño: jugar en el Barcelona de España. “Verla jugar a ella y ver hasta donde llegó nos hizo dar cuenta de nuestro potencial”, cuenta Carina Núñez, la actual delantera del equipo.

Consultadas varias jugadoras, todas coincidieron en que el trabajo físico marca una gran diferencia con el resto de los equipos. También en las palabras de elogio y emoción hacia Rubén Fernández, el preparador físico de San Lorenzo fallecido en agosto de 2012 a los 56 años y presente en el cuerpo técnico desde la fundación del futsal femenino en el club. “Este lauro es diferente a todos y se lo dedicamos especialmente al profe Rubén Fernández, que desde algún lugar se debe sentir orgulloso de nosotras”, comentó la capitana Eliana Medina en ocasión del último título logrado por las Santitas.  “El profe era más un amigo que otra cosa. Se extrañan mucho sus consejos y todo lo que nos enseñaba”, expresó Ana Ayala, con la voz casi quebrada.

En 2012 hizo su aparición en la categoría Kimberley, con varias jugadoras que jugaban en fútbol once en Boca y, rápidamente, se transformó en el equipo a vencer. En su primer torneo sólo perdieron con San Lorenzo y quedaron segundas. En el Clausura de ese año se consagraron campeonas con dos fechas de anticipación, cortando una racha de cinco títulos consecutivos de las Santitas. Sin embargo en 2013 otra vez los dos títulos fueron para Boedo, además del subcampeonato en la Copa Libertadores.

En Kimberley se entrenan dos veces por semana y su arquera marca ese punto como el impedimento para superar a las azulgranas. “El defecto más grande que debemos cambiar es el compromiso. Muchas estudian, trabajan y juegan, entonces es poco el tiempo que se le da a la actividad”, cuenta Guadalupe Calello, arquera y capitana. Y agrega: “Desde que tengo 12 años veo en San Lorenzo al mismo técnico en fútbol once y en futsal. Están casi las mismas jugadoras en Primera desde que son muy chicas, se entrenan cinco días y juegan los dos restantes. Merecen estar donde están”.

Otro lugar desde donde sacan diferencia es la infraestructura. A partir de los éxitos deportivos los dirigentes decidieron invertir más y en el gimnasio General San Martín se instalaron los arcos, se construyeron dos pequeñas tribunas y se acondicionó un vestuario exclusivo para las jugadoras de futsal. Desde mayo de este año, además, se comenzó a construir una nueva pensión para el fútbol y futsal juvenil que contará con 12 habitaciones, comedor, biblioteca y salón de juegos distribuidos en dos plantas de 600 metros cuadrados.

La intensidad del entrenamiento, la forma en que se conocen las jugadoras, la infraestructura y el reclutamiento de futbolistas en el interior del país se sumaron al talento natural de las chicas y contribuyó a la creación de un monstruo que ha dominado este deporte como pocas veces se ha visto en alguna disciplina en Argentina.

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DT de San Lorenzo

ALEJANDRO ALMEYRA: “NO QUERÍA SABER NADA CON DIRIGIR MUJERES”

Por Juan Manuel Corigliano (@jmcorigliano)

San Lorenzo formó en 2004 su plantel de futsal femenino y, a partir de allí, logró en 17 campeonatos disputados consagrarse en 14. La mayoría del plantel se mantiene al mando de Almeyra desde el comienzo. Un dirigente del club de Boedo fue el encargado de tentar al entrenador cuando él formaba parte del cuerpo técnico de Sportivo Barracas y debía enfrentar al Ciclón: “Aquel partido no salí a la cancha porque ya se corría el rumor de mi llegada a San Lorenzo. Ese mismo día tuve la charla formal y presenté mi proyecto y al poco tiempo empecé a trabajar”, contó el exitoso entrenador.

—¿Por qué decidiste ser técnico de fútbol femenino?

—En realidad siempre fui técnico de varones, si bien hace quince años que dirijo fútbol femenino también soy entrenador de la Primera de futsal masculino de Almirante Brown. En su momento no quería saber nada con dirigir mujeres, pero era parte del trabajo.

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—¿Fue difícil adaptarse?

—Si bien lo estaba haciendo en Sportivo Barracas, pasé de entrenar dos veces por semana a venir todos los días a San Lorenzo. Acá también se hacían dos entrenamientos semanales, pero bajé línea y se empezó a trabajar con más exigencia, y hoy se ven los frutos.

—¿Manejás de la misma manera ambos planteles?

—Sí. Las chicas compiten entre ellas continuamente en los entrenamientos y en los partidos oficiales, y se fastidian o se enojan un poco más rápido, pero hay que saber manejar al grupo. Ya nos conocemos hace diez años y ellas saben cómo voy a reaccionar yo y viceversa.

—¿Cuál es la clave de tantos triunfos?

—Fue fundamental el cambio, pasaron de entrenar dos veces por semana a hacerlo todos los días y el apoyo del club fue muy importante. Yo presenté el proyecto y se mantuvo la estructura. Las chicas se conocen desde hace diez años, y tienen la ventaja de jugar juntas en cancha de once.

—¿Podrías decir una virtud de San Lorenzo?

—Somos los únicos que utilizamos de mitad de cancha hacia adelante las diagonales, creamos espacio con rotaciones.

-¿Qué le falta a los demás equipos para parecerse a ustedes?

—No creo que los otros equipos se entrenen cinco veces a la semana. Además nosotros somos el único caso en que el cuerpo técnico es el mismo tanto de once como de futsal. Intentamos que una actividad se complemente con la otra. En cuanto a la manera de trabajar somos muy profesionales, intentamos que tengan variantes de sistemas.

—¿Cuál es el rival más complicado?

—En los últimos años se formó Kimberley, que es el rival directo del torneo. Se formó con chicas de Boca, que han ganado muchos torneos en cancha de once. Hoy es el rival a vencer; antes era Leopardi o Banfield.

Almeyra recibió a fines del año pasado el premio Alumni por haber sido el mejor técnico del campeonato, tras haber ganado el torneo Apertura. Además es el entrenador de la Selección argentina del equipo femenino. Aseguró que se le hace complicado entrenar y preparar a las Santitas cuando hay compromisos con la albiceleste: “Intento dar la charla técnica con tiempo para darles tranquilidad a las jugadoras”, señaló. También aclaró que el juego es muy diferente en el ámbito internacional siendo ese el punto negativo para la adaptación inmediata al regresar al club: “Hay que adaptarse y estar preparado para todo”, aseguró el técnico más ganador del futsal femenino.

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—¿Cuáles son las diferencias en cuanto al juego?
—En la Selección se trabaja más en lo defensivo, y cuesta mucho tener la pelota. En un pase ya hay que estar en el campo y área rival. Estas chicas no están acostumbradas porque les gusta tener la pelota y tener muchas situaciones de gol, es por eso que a veces se complica.

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FLORENCIA QUIÑONES VOLVIÓ PARA SER FELIZ

La jugadora emblema de San Lorenzo y la Selección argentina regresó a San Lorenzo luego de dos años en el Barcelona de España llenos de lesiones y soledad. 

Por Nicolás Paul (@nicolasapaul)

El amor por el fútbol, el amor por la familia, el amor por su club. Florencia Quiñones volvió a San Lorenzo de Almagro para ser feliz nuevamente. La vida del desarraigo no es para cualquiera y dos años en el Barcelona, el club más famoso de la última década, fueron suficientes para una chica que desea ser feliz. “Empecé a jugar al fútbol porque siempre iba a verlo jugar a mi papá”, esboza Florencia mientras recorre con pasos lentos el Nuevo gasómetro. Marcelo “el Colorado” Quiñones, su padre, futbolista profesional que jugó en Racing de Córdoba, fue un lateral izquierdo que dejó un gran recuerdo en el fútbol cordobés. Florencia es mediocampista central y se fue a España con el sueño de jugar para el club donde es emblema Lionel Messi. Sin embargo, el primer mundo no llenó sus expectativas.

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El ciclón tiene los mismos colores que el Barsa pero no la misma sensación para ella: Florencia eligió volver a su casa, su barrio, su cancha luego de dos años y varias lesiones musculares. “Parece mentira pero me lesionaba todo el tiempo. Como si no quisiera jugar. Estar lejos de la familia y estar lesionada es difícil de sobrellevar. Soy muy unida a mi familia y no puedo estar lejos de ellos”, dice con bronca y patea fuerte la pelota que tiene en sus pies. Florencia no era feliz, no estaba a gusto en otro país. No bastó un sueldo profesional que no tiene en Argentina, no bastó las competencias europeas como la Champions League femenina que hacen al fútbol más competitivo y organizado. Le dieron casa, comida, trabajo y fútbol; pero no le dieron el amor de su gente.

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“Estaba extrañando mucho a mi familia”, reafirma y repite. San Lorenzo es su casa, conoce a todo el mundo en el club, es su segundo hogar. Florencia volvió a encontrar a sus amigos, conocidos y empleados de San Lorenzo. Sus compañeras viejas, y las nuevas también, la recibieron con mucha alegría. En España el ambiente es más frío y profesional pero no aportó el calor que necesitaba. Sus tardes las pasa tomando mate en su casa mientras está lesionada, de vez en cuando alguna compañera del plantel se acerca de sorpresa a visitarla: “Extrañaba estas cosas que tiene nuestro país. No podría haber seguido sin jugar y sola como estaba en Barcelona. Soy fanática del mate y allá no existe. Acá no podés tomar sola, es algo que se hace con mucha gente; es una religión”.

Estuvo cinco años previos a su partida en el equipo de Boedo y siempre fue su casa. Cuando tuvo que elegir el deporte para su futuro, eligió el fútbol porque era lo que más le gustaba. Cuando tuvo que elegir su destino, eligió volver porque era lo que le hacía feliz. “Si me iba a retirar, me iba lo iba a hacer acá, vine a ser feliz. Allá lo disfrutaba pero no estaba bien”. Florencia tuvo una lesión de ligamentos cruzados en su rodilla y eso redujo su expectativa como jugadora. Por la lesión, sólo jugará dos años más, pero lo hará en casa, donde quiere.

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