EL OCASO DE NIGERIA EN EL SIGLO XXI


El fútbol nigeriano irrumpió fuerte en el plano mundial en la década del ´90. Antes de llegar a Estados Unidos ´94, donde disputó su primer mundial, solo había obtenido dos Copas Africanas de Naciones. En su debut, compartió grupo con Argentina, a la que relegó al tercer puesto pese a haber perdido en el enfrentamiento entre sí. En Rusia, volverá a enfrentarse a la albiceleste.

Por Ignacio Menéndez y Roi Waremkraut

El equipo de Nigeria que brilló en EEUU 1994 se caracterizó por contar con jugadores muy potentes y que pregonaban un fútbol rápido, vistoso y alegre. En sus filas, contaba con jugadores de experiencia y juventud: Peter Rufai, Samson Sasia, Emmanuel Amunike, Daniel Amokachi. Estos nombres fueron guiados por Victor Ikpeba y Jay Jay Okocha, lque infundían frescura, y Finidi George, que dos años después sería protagonista de una final de Champions League con Ajax.
A los dos años, llegó el golpe de Atlanta 96. A los Juegos Olímpicos, los seleccionados de fútbol deben llevar jugadores menores de 23 años que pueden ser acompañados de tres refuerzos mayores. Los nigerianos presentaron varios muchachos que habían sido parte del plantel mundialista, y sumaron a la sensación del Ajax y de África, Nwankwo Kanú. Las Águilas clasificaron segundas en su grupo, vencieron a México en cuartos y se encontraron en semifinales ante el gran candidato a la medalla de oro, el Brasil de Ronaldo. Los africanos remontaron un 1-3 en el tiempo regular y, con un gol de oro, avanzaron a la final.
En el duelo por la medalla dorada se midieron ante la otra potencia sudamericana, Argentina. Pese a estar dos veces abajo en el marcador, el elenco de camiseta verde se recompuso y en el minuto 90, un gol de Emmanuel Amunike coronó el triunfo y el primer oro olímpico en la historia de su país. El capitán argentino en aquel torneo, Christian Bassedas, remarcó las virtudes de aquella selección dorada: “Eran un equipo muy fuerte físicamente y con jugadores rápidos. Ahí marcaban la diferencia. En Kanú tenían su estrella, pero había otros buenos talentos”.
Con la medalla al cuello llegaron a Francia 1998, en el que integraron el denominado grupo de la muerte con España, Bulgaria y Paraguay. Vencieron a los dos europeos y cayeron ante los sudamericanos, pero sólo después de haberse asegurado el primer puesto. Parecía que el cielo era el límite en aquel certamen y que el continente negro estaba preparado para pisar fuerte en el plano mundialista. El sueño llegaría hasta octavos otra vez, donde la Dinamarca de los hermanos Laudrup los derrotaría por 4 a 1. “En los mundiales juegan todos y el nivel de una Copa Mundial es otro al de un juvenil. Aun así, en esa época eran una selección respetada y temida”, amplió el ex Vélez.
La selección nigeriana clasificó sin problemas a Corea-Japón, tras ganar el grupo B de las eliminatorias africanas sin mayores dificultades. Aunque pretendían continuar la escalada en el deporte más popular del mundo, no traspasaron la barrera de octavos de final y el rendimiento fue tal que marcó el comienzo de una caída. A los africanos les tocó integrar nuevamente el grupo de la muerte y no pudieron conseguir ni un triunfo. Un empate en tres partidos fue un baño de realidad para un equipo que ya no contaba con las figuras de antaño y que debería rearmarse a partir de una estructura y de una idea de juego, más que de los nombres propios.
En las eliminatorias para Alemania 2006, Nigeria tocó fondo. Las Águilas quedaron como escoltas de Angola en el grupo 4 (obtuvieron la misma cantidad de puntos, pero el resultado global en los enfrentamientos entre sí favoreció a los angoleños) y no clasificaron al mundial después de tres participaciones consecutivas. Fue el momento de la refundación del equipo, que se armó de nuevo para estar en Sudáfrica 2010, aunque después no pudo hacer un buen papel en la competencia.
La medalla de plata conseguida en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 determinó el punto de inflexión de una nueva selección. En las eliminatorias africanas para el mundial que se realizaría por primera vez en su continente, Nigeria volvió a ser uno de los equipos más fuertes y obtuvo la clasificación en un grupo difícil, en el que tuvo que luchar mano a mano con Túnez, otra selección con historia en los mundiales. Le tocó el grupo de Argentina nuevamente, junto a Corea del Sur y Grecia. En otros tiempos, los africanos hubieran sido candidatos al segundo puesto, pero al igual que en Corea-Japón, la victoria fue esquiva y solo pudieron sumar un punto en su último partido ante los asiáticos.
El sistema africano de clasificación a la Copa del Mundo cambió para Brasil 2014 y, después de la fase de grupos, Nigeria tuvo que enfrentarse en un mano a mano de ida y vuelta contra Etiopía para obtener su pasaje. Las Águilas ganaron los dos partidos (2-1 de visitante y 2-0 de local) y llegaron a Sudamérica con una confianza renovada que daría buenos resultados. Clasificaron segundas detrás de Argentina en el grupo F, que compartieron con Bosnia e Irán, y volvieron a octavos de Final después de 16 años de frustraciones. Si bien Nigeria no pudo superar esa instancia, volvió a dar muestras de resurgimiento con la medalla de bronce conseguida en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
“Okocha, Amunike y Kanú son ídolos en Nigeria, porque tenemos un país que ama al fútbol, pero después de ellos no pudimos volver a tener un equipo así. Nos fue bien en los Juegos Olímpicos, pero no es lo mismo”, aseguró Félix Orode, nigeriano volante de Defensores de Pronunciamiento y ex jugador de San Lorenzo, que fue contactado por el cuerpo técnico de Las Águilas como posible integrante del plantel que estará en Rusia 2018.
Nigeria ocupará el Grupo D junto a Argentina, Croacia e Islandia. Cuenta en su plantel con figuras de la Premier League como Víctor Moses, de Chelsea, y Wilfred Ndidi y Kelechi Iheanacho, de Leicester. Ellos intentarán ser los abanderados de la nueva era que desea recuperar la notoriedad que supo tener a fines del siglo pasado.

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