EL PARTIDO DEL FIN DEL MUNDO


Club Atlético Santa Cruz jugó un partido de visitante contra los Cuervos del Fin del Mundo de Ushuaia. El encuentro era por la segunda fase del Torneo Federal C, la menor categoría del fútbol argentino. Un hecho histórico para la institución de Puerto Santa Cruz, pequeño pueblo de la provincia homónima, ya que visitó Tierra del Fuego por primera vez en su historia en el 2013. Una eliminatoria a la cual era muy difícil acceder, pero que Lucas Rey no se podía perder.

Por Tobías Guido

“Cuando me enteré que jugábamos en Ushuaia no lo podía creer, imaginate que lo más lejos que habíamos llegado era Comodoro Rivadavia”, contó. Emocionado por la situación recordó que sí o sí quería asistir a dicho encuentro, pero claro, no era nada fácil. La distancia que separa una ciudad de otra es de 830 km., no muchos más que los 580 hasta Comodoro Rivadavia. Aunque con un dato no menor, para llegar a la provincia fueguina hay que cruzar a Chile, luego navegar por el Estrecho de Magallanes y nuevamente pasar a Argentina.
El viaje era una verdadera aventura y Rey se la tomó como tal. “El partido era un domingo, yo sabía que el club iba a estar en Punta Bandera para cruzar el sábado, así que salí el viernes de esa semana”, dijo. La plata no abundaba, el viaje en colectivo era costoso, así que ese viernes se subió al auto de un amigo que lo pudo alcanzar hasta Rio Gallegos.
Una vez en la capital de la provincia, descansó y a la mañana siguiente se puso a hacer dedo para llegar hasta Punta Bandera, lugar donde se toma la balsa. “Mi idea en realidad era ir en colectivo hasta Punta Arenas o ver si me podía bajar antes, pero el horario no me favorecía”, explicó. Después de esperar unas horas por fin un grupo de amigos paró y lo llevó hasta la zona de cruce. “Llegué alrededor de las 11 de la mañana, el equipo todavía no estaba”, amplió.
Y fue bastante las horas que tuvo que aguardar a que llegará el club. El colectivo, según cuenta él, arribó cerca de las 18.00, pero el tiempo de espera valió la pena. “Cuando vi el colectivo fui corriendo, le conté al presidente todo lo que hice y le pregunte si había lugar para continuar con ellos”, contó. La respuesta fue afirmativa y entre risas dijo: “Por suerte en el pueblo nos conocemos todos”.
A partir de ese momento la alegría se apoderó de él, viajar con el plantel, descansar con ellos, era uno más del equipo. Al día siguiente, más específicamente el 17 de marzo, el Club Atlético Santa Cruz jugó 90 minutos históricos. El resultado fue negativo, 2 a 0 para los locales. Sin embargo para el hincha santacruceño eso quedó en un segundo plano: “Obvio que quería ganar, pero ahora pienso y fue un tremendo viaje”. Es que tendrá el orgullo de decir que era el único hincha visitante en aquel partido del fin del mundo.

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