EL PRINCIPITO


Antoine Griezmann es el líder espiritual y la principal fuerza de ataque de Francia. Con talento y autodisciplina, tras haber hecho la mayoría de su campaña futbolística en España, el actual delantero del Atlético Madrid logró superar los prejuicios por su origen y por su magro físico.

Por Alexandra Duarte y Agustina Vázquez

“Nunca festejo goles ante el club que me lo dio todo”, declaró Antoine Griezmann luego del encuentro entre Real Sociedad y Atlético de Madrid donde el francés anotó en el arco del argentino Gerónimo Rulli. El silencio lo envolvió y ni un solo gesto se pudo ver en su cara. Allí se ganó un respeto de los hinchas que un año antes lo silbaban luego de informar su decisión de abandonar el club.
Tenía tan solo 13 años cuando abandonó Macon en Francia para partir rumbo a España. Con su sonrisa característica que muestra todos sus dientes, el pelo corto y rubio casi platinado, y flaco, prácticamente escuálido como le dijeron directores técnicos de otros clubes, como el Olympique de Lyon y el Saint Étienne. Eric Olhats, el ojeador de Real Sociedad, estaba presente en la prueba que dio el francés ante este anteúltimo equipo y se convenció de que iba a ser grande. Sus padres eran otro tema, pertenecían a la clase alta de Francia y cuidaban mucho a su hijo. Luego de varios intentos de convencerlos, firmaron y dejaron que vaya al país vasco con la promesa de que viviría con él. “Yo he sido su padre, su madre, su abuelo, su ojeador y su entrenador”, afirmó Olhats más de una vez.
Se podría decir que su ascenso desde inferiores hasta primera en el club español, Real Sociedad, fue más rápido que un suspiro. Un día estaba con los juveniles y al otro, jugando con los mejores del club. Nunca se destacó ni lo señalaron como un jugador especial, pero varias lesiones de jugadores pertenecientes al Plantel Superior lo ayudaron a escalar hasta lo alto. Al uruguayo Martín Lasarte le fue claro, necesitaba a alguien en su equipo y ese era el rubio platinado que finalmente terminó siendo el goleador del torneo.
“Estoy para aprender y me arrepiento. Ahora ya ha pasado todo y quiero dar lo mejor con la Real”, declaró Antoine Griezmann en una entrevista posterior al castigo que le había asignado la Federación Francesa por haber concurrido a una discoteca durante la concentración anterior a un partido clave contra Noruega por la clasificación a la Eurocopa Sub 21, en 2012. Francia perdió ese partido y no pudo participar del torneo en 2013. Aprendiendo de sus errores es como El Principito dio sus primeros pasos hacia uno de los clubes más importantes de España.
“Cuando lo entrevisté él hablo mucho sobre su familia. Es un muchacho encantador y totalmente alejado de la imagen que se puede tener de una estrella de fútbol, es bastante tímido. Su familia le ha trasmitido muchos valores y el estar separados de chico lo ha llevado a ser muy unido hoy en día. Conozco a su mujer Erika y es muy normal y cariñosa. Pega mucho con Antoine. Me encanta lo que han creado juntos”, comentó Patricia Cazón, periodista del diario AS que entrevisto al francés varias veces. Su hermana, Maud, ha contado varias veces que el punto máximo que vivió su familia fue cuando esta fue una de las sobrevivientes del ataque terrorista en la sala Bataclan de París. El futbolista se encontraba disputando un partido contra Alemania, luego de unas horas pudo localizar a su hermana y dio gracias a Dios de que haya sobrevivido, por medio de las redes sociales.
Griezmann sigue siendo aquel niño rubio que llegó a España a los 13 años, aunque ahora más atlético y con algunas costumbres adquiridas en el vestuario, como su fanatismo por el mate, el asado y los cantos sudamericanos. Y mantiene aquellos valores fuertes que su familia, a pesar de la distancia, le enseñó a mantener.

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Teto

Muy buena nota!!describe a la perfección al crack

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