EL RESURGIR DE BRASIL


Tras la goleada que le propinó Alemania en sus propias tierras, la selección de fútbol de Brasil tocó fondo y no le quedó más que subir: ganó los Juegos Olímpicos de 2016 y clasificó con holgura en las Eliminatorias. ¿Cuánto tuvo que ver Tité en esa levantada y qué cambió en la cabeza de los futbolistas?

Por Nazareno Rodríguez

Entre junio de 2014 y junio de 2016, la selección brasileña de fútbol sufrió tres grandes resultados que la dejaron náufraga en un mar de dudas: El histórico 7-1 a favor de Alemania en la semifinal del último Mundial, la derrota por penales frente a Paraguay en los cuartos de final de la Copa América de Chile y la eliminación en la fase de grupos de la Copa América Centenario. Esta secuencia ocasionó la salida de Dunga del cuerpo técnico para dar lugar a Tité, un viejo conocido en el fútbol brasileño: más de veinte años y doce equipos dirigidos.

Adenor Leonardo Bacchi asumió hace dos años cuando Brasil ocupaba el sexto lugar en la tabla de las eliminatorias sudamericanas para Rusia 2018, es decir, fuera de los puestos de clasificación. En su primera conferencia de prensa, Tité aseguró que el primer objetivo sería clasificar al Mundial. Dos meses después, se disputaron los JJOO de Río de Janeiro, pero el entrenador delegó en Rogério Micale la dirección técnica durante la etapa previa a dicha competición. Al cabo del certamen, la medalla de oro conseguida en casa significó un enorme envión anímico como deportivo para un equipo que aportaría cuatro titulares indiscutidos a la alineación dispuesta por Tité.

Entre las decisiones del nuevo DT, que resultaron acertadas para un mejor funcionamiento en lo grupal, se resalta la de alternar al portador de la cinta de capitán. En lo que va de su mandato, la han llevado Miranda, Dani Alves, Neymar, Marcelo, Fernandinho, Thiago Silva, Paulinho, Renato Augusto, Casemiro, Willian, Marquinhos, Coutinho y Filipe Luis. El traspaso de la capitanía fue un reparto de responsabilidades y confianza entre los jugadores.

Otro acierto de Tité fue procurar la tranquilidad de Neymar, estrella del equipo. El técnico siempre sostuvo que había que dejar de lado cualquier crítica o exigencia desmedida hacia el 10 brasileño, y resaltó su carácter y capacidad dentro y fuera de la cancha. Su objetivo era lograr un buen funcionamiento con Neymar como uno más. Para ello, trabajó a la par lo futbolístico y lo emocional.

Foto: Pedro Martins

Brasil fue el primer equipo, sin contar a Rusia, el local, en clasificar al Mundial. Lo hizo a falta de cuatro fechas para finalizar las eliminatorias. Aquel sexto puesto de la tabla devino liderazgo gracias a ocho triunfos consecutivos. El equipo jugó bien, ganó y recuperó el respeto que siempre había tenido su camiseta. Es por eso que Mourinho, Batistuta, Francescoli y hasta Messi se han pronunciado y elegido a la selección brasileña como candidata a quedarse con el título en tierras rusas.

Además del plantel, el público de Brasil también confía en el DT. Un estudio de la consultora Paraná Pequisas arrojó que el 15% de la población votaría a Tité como presidente de la nación. Por otro lado, el centro brasileño de estudios Fundación Getulio Vargas afirmó, tras procesar cerca de un millón de simulaciones a partir de goles anotados y recibidos en los últimos cuatro años de todos los equipos que participarán en Rusia 2018, que Brasil encabeza la lista, con 21%, de los que mayores probabilidades tienen de conseguir el título mundialista.

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