EL SAME JUDÍO QUE SALVA VIDAS


Un grupo de voluntarios religiosos capacitados para asistir a personas de la colectividad atienden casi 40 emergencias por mes. Lo hacen gratis y a cualquier hora y día del año.

Por Uriel Birnbaum (@urielbir)

Jevra Hatzalah Argentina es un grupo de voluntarios judíos religiosos que salvan vidas. Acuden a las personas que pertenecen a la comunidad en cualquier emergencia médica pre hospitalaria y en casos clínicos traumáticos.
Para ejercer esta actividad primero deben recibirse de Técnico en Emergencias Médicas, que consiste en un curso teórico y práctico de 180 horas que se aprueba con el 80% de calificaciones positivas. Cuando logran el título, a cada ortodoxo se le entrega un bolso con un handy, un desfibrilador y un chaleco. La capacitación la realizan en la Escuela Argentina de Socorrismo y Primeros Auxilios, ubicada en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. La organización sin fines de lucro nació el 9 de junio de 2014 y ya son 40 voluntarios activos que cubren los barrios porteños de Once y Flores.
“A Jevra Hatzalah, grupo de rescatistas en hebreo, lo fundamos seis personas que hoy integramos la Comisión Directiva, de las cuales tres aportaron dinero para que empezara a tener forma. Después nos hicimos más conocidos en nuestro ambiente y la gente también comenzó a aportar dinero. Además recibimos importantes donaciones de gente anónima; así subsistimos. No es nada fácil entregarle una mochila a cada voluntario recibido, cuesta alrededor de 4.000 dólares”, explica Ariel Hilu, voluntario y miembro de la Comisión Directiva.
Ellos están disponibles las 24 horas los 365 días del año, incluso en Shabat y Iom Tov, los días sagrados para la comunidad, como los sábados y las festividades religiosas. Las llamadas de la gente las reciben a un número al que denominan “base”. De ahí la difunden a toda la red. El radio les indica dirección y síntomas de lo que padece el paciente solicitante de auxilio. Los técnicos en emergencias más cercanos al lugar avisan que se dirigen. Hilu agrega: “Nuestro tiempo estimado en llegar al paciente es de dos a tres minutos. El objetivo primordial es salvar vidas. La plata que gastamos en el trayecto que recorremos para llegar al paciente la sustentamos nosotros. Esto es una acción ad honórem y hasta a veces ponemos plata de nuestro bolsillo”.
La Compañía de Salvataje, como también se hacen llamar, está destinada a la comunidad en la Capital Federal. Se estima que en ella viven alrededor de 244.000 personas, con gran mayoría viviendo en los barrios de Once, Flores y Villa Crespo. El paciente puede solicitar el servicio ostentando o en ausencia de obra social. “Desde que empezamos recibimos alrededor de 1.400 llamadas”, comenta Hilu.
La organización tiene su sede central en Israel y sus distintas filiales en otros 12 países alrededor del mundo. Aunque, Hatzalah Argentina copió los modelos que ya funcionaban con éxito en Estados Unidos y México. La fundación que tiene epicentro en Nueva York existe desde 1967 y tiene el privilegio de tener más de 1.000 personas a merced de ayudar. Ellos atienden cerca de 70.000 llamadas al año y tienen a disposición 70 ambulancias. Además, cuentan con sedes en siete estados más del territorio estadounidense. La de México Distrito Federal se fundó en 1997 y cuenta con 70 voluntarios activos. Hay que resaltar que el grupo religioso también está presente en la ciudad de Cuernavaca, donde residen gran cantidad de hebreos.
Para tener una dimensión de lo que significa esta acción en la colectividad judía y los detalles de todo el movimiento, Abraham Selem, rabino y voluntario de la organización, es una palabra entendida: “Lo que nosotros estamos haciendo para la halaja (ley judía) es amor al prójimo y actos de bondad. Son dos mitzvot (mandamientos) que cuando los cumplimos nos unen con Dios, creador del universo. Él nos puso en este mundo para hacerle un favor a otra persona”, concluyó.
Selem enfatizó: “Tenemos que hacer las mitzvot cuando otro las necesita. Por eso aunque en Shabat no se pueda ni conducir, trabajar, utilizar dinero y demás prohibiciones, todo está permitido en busca de salvar una vida. Los rezos de la Torá que dejás de hacer mientras acudís a un paciente en los días sagrados, los recuperás tras volver de la emergencia. El eje nuestro es asistir a una persona que se encuentra en desgracia”.
Lorena Cohan, hija de una paciente contó: “Estábamos en mi casa cuando mi mamá empezó a sentir que le faltaba el aire y llamamos a Hatzalah. Nos atendieron rápido y nos pidieron que les comentáramos los síntomas. Yo vivo en las calles Boulogne Sur Mer y Córdoba, en Once. La verdad es que arribaron volando, al minuto y medio. Llegaron, le tomaron la presión, el pulso y la frecuencia respiratoria, ya que sufre de problemas cardíacos. La tranquilizaron y llevaron al hospital Ramos Mejía en uno de sus autos. Estuvo en observación un par de horas y volvió a casa. Es la primera vez que llamo y la verdad es que respondieron rapidísimo y eficientemente. Sé que salvaron muchas vidas, lo mío no fue tan grave pero en el momento no sabes qué hacer y ellos estuvieron cuando los necesitaba”.

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