EL SUEÑO DEL PIBE


Rafa Márquez jugará su quinto y último Mundial con la selección Mexicana. Las idas y vueltas del capitán que ya se metió en la historia grande de la Copa del Mundo.

Por Miguel Posilovic

Rusia 2018 consumirá las últimas horas en la carrera de un exponente del fútbol mexicano: Rafa Márquez. Luego de retirarse a nivel clubes, el capitán del Tri vivirá su quinto mundial para ponerle fin a un largo y exitoso viaje de, hasta ahora, 105 partidos con su Selección.
De su parte, Rafa Márquez ya hizo todo. No solo desde lo futbolístico sino también desde lo físico. Le ha dado infinitas alegrías al fútbol y la Selección Mexicana. Con 39 años, ha jugado su última temporada en el club de donde surgió, el Atlas, y se retiró del fútbol profesional. Lejos quedaron esos primeros días de 1996, cuando debutó en Los Rojinegros. Ricardo La Volpe, su técnico en aquel entonces y más tarde en la selección, recuerda sus primeros pasos: “Apenas asumí en Atlas, lo vi como un jugador fuera del denominador común que ves. Salía jugando, hacía cambio de frente por la gran pegada. Quizás como técnica le podía explicar la referencia de la pelota, los perfiles, todo lo que uno le puede dar para hacerlo crecer”. Una vida de logros lo llevó a ser considerado uno de los mejores jugadores de la historia mexicana, peleándole el puesto a Hugo Sánchez; aunque éste corre con ventaja por su posición de delantero letal. Pero sin lugar a dudas es el capitán y símbolo de los últimos 20 años en el Tri. En Rusia 2018, disputará su última competencia como jugador. Y será nada menos que un Mundial.
“Y no digo Adiós, sino hasta pronto”, escribía Rafa en su cuenta de Twitter después de su último entrenamiento con Atlas, a tan solo 36 días del debut ante Alemania. Dos días después, Juan Carlos Osorio daría la lista de 27 preseleccionados para viajar al Mundial. El técnico lo visitó para verlo entrenar. La impresión fue la de haber visto a un jugador que lucha hasta el último round. El quinto mundial del defensor, contra todos los pronósticos, estaba muy cerca.
En una nota previa al Mundial de Sudáfrica 2010, aventuró: “Es probable que éste sea mi último Mundial, por una cuestión de edad. No me veo llegando con 35 años a Brasil, pero ya Dios dirá”. México se fue del continente africano tras caer ante la Argentina dirigida por Maradona en Octavos de Final. El capitán del Tri dejaba ese mismo año el Barcelona, club donde consiguió, además de jugar al lado de Leo Messi, sus mayores logros futbolísticos: Dos veces campeón de la Champions League, cuatro de la liga española, tres Supercopas y una Copa del Rey. Dirigido por Pep Guardiola, integró uno de los mejores equipos en la historia del Fútbol. “Con Rafa en el campo siempre puedo vivir tranquilo”, confesaba el técnico al comenzar su mandato. Con la vitrina llena, se iría a Estados Unidos para jugar con los New York Red Bulls. Un contrato por 4.6 millones de dólares por temporada fue probablemente la única razón para emigrar al país del Tío Sam. Tras dos temporadas en las que jugó apenas la mitad de los partidos por lesiones y problemas físicos, decidió volver a México. Firmó con León, y al poco tiempo logró liderar al club a su primer título en la liga mexicana luego de 20 años. En el marco de la Selección, sin embargo, había perdido terreno. Sus malas temporadas en la MLS le costó la convocatoria para las eliminatorias rumbo a Brasil. En 2013, las posibilidades de México para estar en la Copa del Mundo se complicaron, y el cuerpo técnico decidió llamar al capitán. Rafa Márquez ordenó el equipo y le permitió sacar pasajes para el Mundial, su cuarto en lo personal. En el debut ante Camerún, rompió un récord histórico. Se convirtió en el primer jugador en la historia de los mundiales en capitanear a su país en cuatro mundiales consecutivos. La leyenda queda en los libros.
El Mundial de Brasil le hizo dar cuenta que todavía estaba en un gran nivel. Al terminar la Copa decidió volver al Viejo Continente para jugar con el Hellas Verona. A fines del 2015, volvió a su infancia. “El pibe” de 36 años terminaba su carrera en el club donde empezó todo, el Atlas. Esta última temporada, 2017-2018, fue titular casi todos los partidos. Su fortaleza física está intacta y los años no parecen pasarle factura. El hombre récord, el capitán, todavía tiene una última página por escribir en su carrera. Un final digno de una novela mexicana.

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