EL TRIÁNGULO DE LAS CULTURAS


Se llama Pablo pero tiene los ojos más chinos de Buenos Aires. Saluda muy simpático desde la caja y su castellano suena tan gracioso que ya lo querés.
Entre las góndolas Lulú, la bebe “argenchina”, da sus primeros pasos tropezando cada tanto, en compañía de su cuidador auto-asignado: Marcos, que acaba de llegar de la escuela. Los papás de Marcos son de Bolivia y los dueños de la verdulería. Su hermanita ve videos de Youtube, muy concentrada, detrás de los cajones de naranjas.

Por Andrea Daguerre

Dentro de un chango de supermercado una nena chiquita le alcanza a su madre latas de arvejas para que las acomode en el estante. La nena emite sonidos que resultan muy extraños. Entonces empiezan a conversar y te dejan afuera. Te quedás afuera pero lo disfrutás, porque te dan el poder de la invisibilidad.
Ir a un supermercado chino podría ser como viajar por un rato a un lugar que en realidad no existe. Está a la vuelta de tu casa pero tiene sus propios colores, sonidos, olores… Y es de esos espacios del mundo donde chocan y conviven los idiomas y costumbres.

La ciudad de Buenos Aires está repleta de estos pequeños “triángulos de las culturas” que, como tantos procesos migratorios anteriores, en un futuro tal vez sean una parte importante en la historia del desarrollo, las transformaciones e intercambios culturales dentro de una población.

EL TRIÁNGULO DE LAS CULTURAS –

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