EMPATE CON AROMA A TREGUA


El duelo entre Francia y Dinamarca culminó en un 0-0 con sabor a poco y con aroma a sospechas. Este 0-0 en el estadio Luzhnikí -el primer partido con este resultado de lo que va del Mundial hasta ahora- dejó a los franceses como líderes en su grupo y a los daneses en el segundo lugar; ambos en octavos de final.

Por Nicolás Lafuente

Con ambos seleccionados prácticamente clasificados a octavos de final, se disputó un encuentro que, a simple vista, se mostraba accesible para Francia. Sin embargo, los aficionados que se encontraban en el Estadio Olímpico Luzhnikí (y los millones que lo siguieron por TV) dejaron sus butacas para emprender el regreso a casa con un sabor de boca amargo.

Ya comenzado el encuentro, en las tribunas se podía observar el descontento de los hinchas con lo que estaban viendo en el campo de juego. La sospecha empezaba a palparse. Francia como era de esperar fue quien comenzó con el ataque al área rival, pero todas las jugadas que producía fracasaban sin siquiera inquietar a la defensa danesa. A los 14 del primer tiempo, el arquero de la Dinamita Roja, Kasper Schmeichel desvió un pelotazo de Oliver Giroud que se iba directo a uno de los ángulos del arco. El ida y vuelta era constante, el juego era trabado sin que la pelota se moviera con fluidez. Extrañamente no parecía un partido de una Copa Mundial. Y una vez más, en las gradas se notaba. Los ecos de los tibios silbidos comenzaron a aparecer desde todos los rincones del estadio acompañada de algún que otro abucheo. No importaba raza o religión, estos descontentos sonaban en todas partes. El empate premeditado empezaba a observarse. Christian Eriksen, la estrella de Dinamarca, casi logró abrir el marcador a los 29 tras un mal remate en el producto de una mala salida de Steve Mandanda. Tres minutos más tarde, Ousmane Dembelé probó suerte con un disparo de derecha sin lograr su cometido, ya que la pelota voló lejos del arco rival.

En el primer tiempo Francia tuvo la iniciativa, pero a duras penas pudo inquietar a Schmeichel con remates lejanos. Dinamarca sabía de antemano que un simple empate los clasificaba, ¿para qué arriesgar de más? Además, el resultado del duelo de Perú-Australia (2-0) le jugaba a favor. En el minuto 54 el arquero francés salvó a su seleccionado en dos tiempos: luego de un seco remate lejano de Eriksen, Mandanda debió agarrar la pelota a puro reflejo tras el rebote que iba directo a los pies de Cornelius. Dinamarca parecía pisar fuerte. La Dinamita Roja intentó abrir el marcador con un córner ejecutado por el 10 de su equipo, pero los puños del arquero rival aparecieron otra vez alejando la pelota del peligro. Los silbidos sucumbieron ante el pobre espectáculo que se daba en cancha. El encuentro terminó en un aburrido empate, empate que gustaba en ambos países.

En octavos, Francia se encontrará con Argentina, el sábado en Kazán, mientras que los daneses chocarán con Croacia, el domingo, en Nizhni Nóvgorod.

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