EN BUENOS AIRES SE REGISTRAN CADA VEZ MÁS TORNADOS


Según la NASA, Argentina es el segundo territorio en el mundo donde se produce la mayor cantidad de tornados. Solo en Buenos Aires, al menos un pueblo por año es afectado por este fenómeno, dejando serios destrozos y familias sin viviendas.

Por Melanie Raffetto (@MelRaffetto)

Uno de los desastres naturales que afectan a gran parte de Argentina son los tornados. En 2006, un estudio de la NASA identificó a nivel mundial las áreas donde se producen las tormentas más intensas con vientos de hasta 200 km/h y concluyeron en que, además de Estados Unidos, estas se dan, también, al este de la Cordillera de los Andes, en Argentina.

Si bien estos fenómenos suceden en todo el territorio, las zonas más propensas son el centro y el norte de la provincia de Buenos Aires, el este de Córdoba y el sur y centro de Santa Fe, debido a las condiciones climáticas del país en primavera y verano. La mayor cantidad se producen en zonas rurales, las cuales sufren grandes destrozos y pérdidas materiales para la población. El último tornado se registró en la localidad de Tigre el pasado 10 de mayo.

María Luisa Altige, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y doctora en ciencias meteorológicas, afirmó que, sólo en Buenos Aires, al menos un pueblo por año es afectado en forma directa por este fenómeno. En diciembre de 2017, un tornado pasó por la localidad de Fulton, partido de Tandil, donde las personas afectadas lograron captar el momento con su celular. Ángel Peralta, uno de los perjudicados, relató en una entrevista a Telenoche: “Primero levantó el techo y después se llevó todo. Tuve unos rasguñones no más. Podría haber sido peor, pero nos quedamos sin nada”.

“Me escondí en la habitación, temblaban las puertas y escuché cuando explotaron mis ventanales. Fueron cinco minutos pero pareció una eternidad”, contó Roxana Verdún, quien presenció un tornado mientras estaba en su departamento en Villa Domínico, partido de Avellaneda, en marzo de 2010. Ambas víctimas afirmaron que conviven con el miedo de que vuelva a suceder.

Luis Rosso, meteorólogo del Centro Argentino de Meteorólogos y especialista en tornados, explicó que el Servicio Meteorológico Nacional emite pronósticos del tiempo, alertas meteorológicas y avisos de corto plazo: “Cuando están dadas las condiciones para que ocurran estos acontecimientos, se indica la posibilidad de vientos intensos, ráfagas, granizo y lluvias. Luego, y con mayor precisión, se emiten alertas para zonas determinadas que se van renovando cada seis horas”, agregó. 

“Las precauciones que se toman en esas localidades son para las tormentas severas con fuertes vientos, porque es en esos casos donde, posiblemente, se crean los tornados”, aclaró el meteorólogo Rosso y comentó que la fuerza de cada uno puede variar entre F0 y F5 –escala Fujita, creada en 1971 por Tetsuya Fujita, meteorólogo de la Universidad de Chicago– y está determinada, de menor a mayor, por los destrozos ocasionados.

Martín Herrero, coordinador de Defensa Civil de Bragado –provincia de Buenos Aires–, comentó que, ante la posibilidad de tornados, se crea una alerta y, a través de la prensa, se le informa a la población para que tome los recaudos de seguridad necesarios para enfrentarlo: “Se les aconseja no dejar objeto sueltos en patios, terrazas o balcones; cerrar bien las ventanas y puertas; alejarse de árboles y todas aquellas cosas que puedan llegar a caer o volar por efecto de los vientos fuertes; y no circular por las calles ni a pie, ni en ningún vehículo poniéndose a resguardo seguro”, agregó.

Uno de los fenómenos más intensos tuvo lugar el 2 de abril de 2012 en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Fueron tres tornados (dos F2 y un F3) que causaron la muerte de diez personas y la destrucción de grandes zonas pobladas desde la localidad de Luján hasta Avellaneda pasando por Moreno, Merlo, Ituzaingó, Morón y La Matanza. En cuanto a la Ciudad de Buenos Aires, los barrios afectados fueron Mataderos, Villa Soldati, Pompeya, Barracas y La Boca.

El meteorólogo Rosso explicó que, para que las nubes de tornados se desarrollen, es necesario un alto contenido de humedad en la atmósfera y un frente de aire frío acercándose a la región. Esto genera vientos con intensidades superiores a los 100 km/h y hasta los 200 km/h. Desde la base de esta tormenta puede llegar a desprenderse un cono nuboso giratorio que se lo denomina “tornado” si llega a tocar el suelo.

El último relevamiento de datos lo realizó el CONICET en 2009 donde se registraron, desde el año 1930, 1194 tormentas severas de las cuales 507 se catalogaron como tornados y posibles tornados. Desde la página oficial del Servicio Meteorológico se detalla que, si bien no hay estadísticas actualizadas que indiquen la cantidad de tornados que se generan cada año, existe un notable aumento en la provincia de Buenos Aires, principalmente en el norte, aunque solo pueden detectarse con radares meteorológicos y pocos minutos antes de formarse. “La mejora de los radares permite una detección más fácil y rápida, además, con el avance de la tecnología, las personas tienen la posibilidad de documentarlos y eso ayuda a registrarlos”, aclaró Rosso.

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