“ENCONTRÉ UN LUGAR PROPIO EN LA MÚSICA”


El percusionista de Kevin Johansen cuenta sobre lo que significa para él la música y la banda de la cual es creador.

“La música todo el tiempo me genera la sensación de estar vivo”, explica Lucas Espina. El percusionista de Kevin Johansen gesticula con las manos constantemente y, a través de miradas profundas, reflexiona sobre la música, su nuevo proyecto La Espina y lo significativo que es para él. Admiración, amistad, unión, evolución, son palabras que se repiten a lo largo de la entrevista y marcan la personalidad de un músico que se inspira en la naturaleza, la autogestión y el hacer colectivo.

Por Franca Bocazzi

Hasta ahora tu participación principal en las bandas era como percusionista y en La Espina sos el cantante. ¿Cómo te sentís en ese rol?

En realidad no es que “ahora soy cantante”, fue una metamorfosis en la que nunca dejé ni lo uno ni lo otro. Soy un amante de la percusión, de los ensambles y de las orquestas. Tengo mucha influencia de la música latina, latinoamericana y el latin jazz, géneros en los que suele suceder que el cantante también es percusionista o viceversa. Entonces para mí son un complemento. De todas maneras en lo que hago ahora hay mucha verborragia, entonces me focalizo específicamente en el plano vocal, que también me permite estar pendiente de lo que pasa en la banda: es un rol en el que me siento cómodo para poder estar en contacto con todos. Aparte encontré una manera de expresarme que me hace sentir bien, hasta te diría que es súper terapéutico. Cuando yo voy a los ensayos a veces en un estado que no me gusta, y empiezan las canciones, me escucho a mí mismo, las cosas que escribo me vuelven a conectar y salgo del lugar volando. Por otra parte, siento que como músico de Kevin ya cumplí un ciclo. Ahora encontré un lugar más propio frente a lo que me representa la música. Yo escribo cosas muy personales y con una forma de ver, a veces, muy radical, y ver que hay gente que se identifica con mis letras me emociona muchísimo.

¿Cómo es la dinámica de trabajo en La Espina?

Yo hago todo esto porque lo que me gusta es compartir, no me gusta ser el que dice: “Esto se hace así”. Después de grabar este primer disco, Sentado en el Muelle, sigo componiendo, y este proceso me ayuda para evolucionar en la producción de canciones pensando en la impronta que quiero que tengan. Mis amigos me inspiran mucho en eso, y me gusta que se sientan libres de participar en las canciones con lo que hacen, que haga cada uno su búsqueda, que escriba cada uno su partitura y después lleguemos todos a algo en común. Me gusta fomentar esa dinámica. Por otra parte, este año sacamos el corte Masacote, y próximamente otro que se llama Mares del Alma. Con Masacote tuve la suerte de que unos amigos cineastas hicieron el video del tema, en el cual también se sumó el arte visual de Julian Reboratti. Al margen de que quedó hermoso, en el video se ve el aporte de todos y eso es lo que más me gusta.

¿Cómo llegaste a formar parte de la banda de Kevin Johansen?

En el año 2000, a través de otros proyectos, conocí a Kevin, que venía de Estados Unidos con una propuesta musical muy fresca e interesante. En esa época no había información como ahora, el que traía la data del exterior venía con un casete, vinilo, o con un cd. Yo estudiaba mucho con gente que venía de afuera, y en ese entonces me acuerdo que Kevin me sorprendió, porque venía con un gran manejo de la música latina. El proyecto se volvió muy profesional en poco tiempo. En dos años teníamos shows importantes y esto hizo que redoble mi exigencia: volví a estudiar instrumentos armónicos, la guitarra, el bajo, canto. La banda con Kevin demandó desde el principio que todos nos involucráramos con distintos roles y eso me sirvió como entrenamiento para estudiar y desarrollar otras habilidades.

img_2670Aparte de ser músico, sos profesor de yoga. ¿Encontrás una conexión entre las dos cosas?

El yoga es una herramienta fundamental porque te enseña a conectarte con lo que vas a hacer. Te conectás con la respiración, las posturas, la evolución tuya frente a las posturas. Tanto en el yoga como en la música hay que entender que cada persona tiene sus procesos, su historia, sus descubrimientos a su tiempo. A mí me da una conexión muy fuerte con el instrumento, con la gente, con el respeto, de entender cada individuo. Utilizo herramientas del yoga para la técnica vocal, física o de los instrumentos así como también uso mucho la respiración, la meditación, la concentración. El yoga te enseña a desafiarte y no quedarte en la frustración, a que no hay un límite para las cosas sino que el límite es uno. También a aceptar que uno se cansa y no está obligado a ser el mejor violinista, el mejor cantante: uno es lo que es.

¿Cómo es para vos, en relación a la música, vivir en el Delta?

Vivo en el Delta de manera estable hace tres años y en este momento es mi mayor inspiración. El tema Sentado en el Muelle es justamente por eso, porque siempre compongo en el muelle a cualquier hora del día, y a su vez el contacto con el agua me pone en un lugar de reflexión sobre la vida, que es muy interesante e inspirador. El Delta es un paraíso, tenemos cultura, comunidad y naturaleza muy a la palma de la mano, y es lo que me hace amante de la isla.

Estamos en un contexto complejo para el arte y espacios autogestivos. ¿Cuáles crees que son las estrategias que se llevan a cabo para seguir tocando y generando proyectos?

En primer lugar, hay una búsqueda de compartir fechas con otras bandas. También se está dando mucho armar eventos en casas a puertas cerradas, y ya sea modificando las canciones a un formato acústico para tocar en un living, o grabando en una casa, hay que aprender a adaptarse. Para seguir generando música hay que adaptarse a un sistema muy hostil que nos vuelve individualistas y muchas veces enemigos entre nosotros. Me parece fundamental que empecemos a unirnos entre los que estamos en un mismo palo y nos manejamos en la misma dinámica. Eso es lo que estoy fomentando entre mis colegas y amigos: juntarnos, armar cosas, compartir, potenciarnos para sostener la música desde este lado y de manera colectiva. También me parece importante no caer en el comentario: ”Ay, ¿por qué a éste le va bien si lo que hace es una porquería?”. Si ves que un colega tuyo la viene peleando para hacer lo que le gusta, hay que alegrarse de que le vaya bien. Por ahí no te gusta lo que hace pero no es ni bueno, ni malo, ni mejor, ni peor, es lo suyo y es su manera de hacer música.

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