“ERA MUY AMIGUERO, UN TIPO CHISTOSO”


 “Tenía un carácter hermoso, yo nunca lo vi enojado”. Así describió Jorge Martínez a su amigo de la juventud, Jorge Julio López, en el décimo aniversario de su segunda desaparición. Durante la charla, Martínez recordó algunas de sus anécdotas en Elordi, aquel pueblo bonaerense donde se conocieron, en las afueras de General Villegas. Fútbol, bailes, brindis con Hesperidina y las bromas de López, “siempre con un chiste a boca de labio”. 

¿Cómo describiría a López?

Era un señor. Un tipo muy pasivo, muy pasivo. ¡Una tranquilidad tenía! Lo cargábamos de tan tranquilo que era.

¿Era una persona alegre?

Sí, no aparentaba. Sin embargo, estaba siempre alegre, con un chiste a boca de labio.

¿Tenía personalidad de líder?

No, pienso que no. Era un muchacho sencillísimo al mango, muy sencillo. Sin ninguna idea política. No se hablaba de política. Le gustaba el fútbol, la diversión. Le gustaba bailar y nada más, esas cosas.

¿Cómo se divertían, salían a bailar?

Sí, si bien la amistad empezó cuando él vino a residir al pueblo. El vivía en Villegas y luego se vino para Elordi. Durante cinco o seis años fuimos muy amigos. Él era muy amiguero. Íbamos a los bailes, a él le gustaba tomar Hesperidina. Era un tipo chistoso,  tenía unas salidas bárbaras. Una vez hicimos una apuesta a ver quién sacaba a la chica más fea a bailar, y nos ganó él porque la chica, pobrecita que Dios me perdone, tenía todos los defectos habidos y por haber. Eso lo festejó como si hubiera sido un campeonato mundial. Tenía un carácter hermoso, nunca lo vi enojado.

En esos años en Elordi, ¿López tenía algún tipo de participación política?

No, para nada. Me borré de él sin saber qué participación política tenía. Nunca se mencionó nada.

Tras su partida de Elordi, ¿siguieron en contacto?

No, nunca más. Además yo también me fui al servicio militar y cuando volví al pueblo él ya no estaba. No lo vi nunca más.

¿Tuvo contacto con alguien de su familia?

Si, algunas de sus hermanas vivían acá (en General Villegas) hasta que falleció la última hace un par de años.

¿Y la familia tampoco estaba al tanto de su participación en política?

No, para nada. Una familia pura y exclusivamente de trabajo.

¿Cómo se vivió en Elordi la etapa post golpe de 1955, cuando se fue López?

Este es un pueblito muy chiquito, prácticamente no se escuchó nada. Y además yo no estaba, me fui en plena Revolución (sic), estaba en Capital.

¿No se despidieron antes de la mudanza de López a La Plata?

Fue en el año 1956. Yo estaba haciendo la conscripción, cuando volví no lo encontré más. No nos despedimos.

¿Se enteró del primer secuestro de López, en 1976?

Sí, me enteré. Es una persona allegada, las hermanas estaban en el pueblo.

En 2006, tras el segundo secuestro, una línea de investigación sugería que López podría haber regresado a Elordi a raíz de un shock traumático, ¿estuvo al tanto?

Sí, hubo algunas versiones. Yo escuché, había personas que decían: “Yo lo vi”.

¿Gente que decía que había visto a López?

Sí, que lo habían visto.  Había un muchacho acá, un tal Arce, que decía que lo había visto pero era medio versero.

¿Por qué considera que tuvo tanta repercusión la desaparición de López en 2006?

Pienso que porque López iba a declarar contra Etchecolatz (ya había declarado, en realidad, el día de la desaparición iba a escuchar los alegatos). Yo estaba en La Plata ese día, iba a ir a visitarlo pero mi hija me dijo: ‘No, papi. Está muy lejos’. Estábamos a una hora de micro, así que el día que lo secuestraron, el 18 de septiembre, yo me vine de vuelta desde La Plata para acá. Después de tantos años sin verlo, lo quise visitar y un primo hermano de él que tenía una estación de servicio en La Plata me dio la dirección.

Luego de la segunda desaparición, ¿nunca visitó a su esposa e hijos?

No, porque yo nunca los traté. Él se casó en La Plata, yo conocí al hijo, el que anda en todo esto, cuando sucedió la desaparición. Porque vino a mi casa con la Federal a pedirme datos. Ahí pude conocerlo, pero tampoco había conocido al otro hijo. Mira cómo son las cosas, justo lo iba a ver ese día que no estaba. Mirá si iba, me podría haber comprometido en algo. Cómo son las cosas, si hubiera ido en la mañana temprano lo encontraba. Por un lado me quedó un remordimiento y por otro pienso en que me podría haber comprometido en algo.

Hoy, 10 años después de la desaparición, ¿quién es Jorge Julio López?

Para nosotros, una persona importante. Muy reconocida. Si bien era anónimo, cuando se fue de acá era anónimo, pero pasó a ser una persona muy reconocida. Tal es así que a mí me llueven preguntas hasta el día de hoy. Yo era el que tenía más relación con él. El más amigo, sin ánimo de nada, era yo.

 

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