HABLEMOS DE VASECTOMÍA


Mientras en el Congreso se debatía la legalización del aborto, “googleá vasectomía” fue una de las consignas que el movimiento feminista instaló en las redes sociales para visibilizar que es uno de los tratamientos anticonceptivos menos usados por los varones. ¿Es un tema tabú entre ellos o es falta de información sobre este método?

Por Micaela Alberdi (@micalberdi)

El 16 de agosto, Damián Janowski se hizo una vasectomía y lo contó en Twitter. “Cuando lo compartieron personas con muchos seguidores se fue todo a la mierda”, dice. Recibió consultas tipo: “¿Seguís eyaculando igual que antes?”, también felicitaciones de militantes feministas y hasta dio

una entrevista para Infobae. Entonces, para poder responder los mensajes que no paraban de llegar, creó un grupo de Telegram, una aplicación similar a WhatsApp, que se transformó en una comunidad de 152 hombres que comparten sus miedos y experiencias con la vasectomía. “Un poco de sororidad entre hombres”, bromea.

La razón por la cual decidió prescindir de los servicios de sus renacuajos es simple. Damián tiene 33 años, vive en Colegiales y como programador web trabaja desde la comodidad de su casa. “Clase media, media alta”, acota para dejar en claro la clase social a la que pertenece. Tres hijos después, de nueve, siete y dos años, con su esposa concuerdan en que ya no quieren agrandar la familia.  A la hora de pensar en la anticoncepción para una pareja estable, la vasectomía le pareció lo mejor. “Lo fui madurando. Mi esposa ya puso el cuerpo muchas veces así que de esto me tenía que hacer cargo yo”.
Según la última Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del Indec, los métodos más usados para prevenir embarazos son el preservativo, las pastillas anticonceptivas y el DIU. Pero si se pone el foco en procedimientos de mayor complejidad, en 2016 se hicieron 97 vasectomías en hospitales públicos contra 12.976 ligaduras de Trompas de Falopio. Aunque en 2006 entró en vigencia la Ley de Contracepción Quirúrgica, que garantiza el acceso a ambas prácticas de manera gratuita, la demanda de vasectomías es baja.

Norberto Lafos, miembro de la Sociedad Argentina de Urología, asegura que el sistema de salud brinda todas las condiciones para que los varones accedan a la vasectomía. Sin embargo, admite que puede haber obstáculos: “Sabemos que algunos colegas no tienen voluntad de practicarla, que desinforman y dan turnos alejados para que el paciente reconsidere su decisión”.

Mariano cuenta en Twitter que hace un par de meses meses sacó turno en el Hospital Británico para consultar con un urólogo, quería averiguar por la vasectomía. “Me atendió un tipo de unos sesenta y pico de años. Empezó a decirme que era una práctica ilegal y totalmente irreversible, que pida con otro especialista porque él no lo iba a hacer. Salí de ahí y nunca más fui”.

A los profesionales que se niegan a realizar la cirugía y ponen excusas como “sos muy joven todavía”  o “mirá si te separás y querés formar una nueva familia”, se le suman los mitos sobre el postoperatorio. Al consultorio de Juan Cruz Liyo, director del Instituto Privado de Urología, llegaron hombres con dudas sobre el riesgo de hombres preguntando si es cierto que luego de la vasectomía aumenta el riesgo de cáncer de próstata, si causa impotencia o si disminuye el deseo sexual. “Es totalmente falso. Estas leyendas existen porque culturalmente los varones lo ven como una castración. Es necesario que se implemente una campaña de esclarecimiento y concientización”, opina.

El 18 de agosto, Mariano Sicher escribió al grupo de Telegram: “Che, estoy entrando al quirófano de la Clínica IMA de Adrogué”. Lo saludó el urólogo mientras la anestesista le ponía un suero con sedación leve. “Me sentí en pedo, pero no. Me quedé dormido”, dice Sicher.  30 minutos más tarde estaba reposando, listo para vestirse y volver a su casa con su esposa y sus tres hijos.

El doctor Liyo explica que se usa anestesia local y es una operación ambulatoria. “Consiste en la interrupción de una estructura que se llama conducto deferente. Es un ‘tubito’ que lleva el semen desde el testículo hacia el exterior y al separarlo quedan dos cabos que se ‘atan’ con un hilo”.

  • ¿La paja y el sexo se sienten igual? -pregunta Telelo en el grupo.
  • Te diría que el sexo es mejor -responde Facundo, sin dar detalles.

Sicher comenta que aún no tuvo relaciones, ya que el médico le recomendó que esperara cinco días. Lo que sí dice es que el dolor es como un pelotazo “ahí abajo, que no le impide caminar, ni sentarse. “¡Vamos! Averigüen y anímense que no duele nada comparado con una ligadura de trompas, un parto o una cesárea”, concluye.

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