LA CGT Y SU OBSESIÓN CON LA CONTUNDENCIA DEL PARO


La Real Academia Española define la palabra contundente como aquellos “que produce gran impresión en el ánimo, convenciéndolo”.

Por Florencia Villegas

Ese término eligió la Confederación General del Trabajo (CGT) para caracterizar la adhesión al primer paro nacional convocado para manifestarse en contra de las políticas del gobierno actual. Fue Jorge Sola, secretario de prensa de la Confederación, quien la dio a conocer de manera oficial a las once de la mañana en Azopardo 802 y el triunvirato directivo el que, a las tres de la tarde en el salón Felipe Vallese del mismo edificio, la volvió casi tan redundante como, a su parecer, contundente el paro.
A través de doce cámaras, cada una perteneciente a un medio distinto, se transmitió en vivo la imagen de Jorge Sola, Pablo Moyano (camioneros) y Omar Plaini (canillitas) detrás del atril de la sala de prensa dando sus primeras declaraciones. Algunos flashes también captaron los recortes periodísticos de las luchas históricas del sindicato que aggiornan el lugar. “Nosotros no convocamos ni adherimos a los cortes de hoy, pero repudiamos la represión de los trabajadores sea en Panamericana como en cualquier parte del país”, respondió Moyano sobre las organizaciones que movilizaron y agregó que la CGT es la única que para el país cuando le preguntaron por la influencia de las mismas en el paro. “No es un paro con fines electorales, sino políticos, queremos que cambie la política económica del país”, definió Sola.
“Hoy vine a trabajar porque me gusta, no porque me paguen extra”, comentó Alejandro, el recepcionista de la CGT, mientras robaba un sándwiches de la bandeja que Ramón, el mesero, acercaba a las y los trabajadores de prensa. “WiFi sólo hay en el tercer piso, donde ahora están reunidos los doce del consejo directivo”, respondió Alejandro a la consulta de una periodista.
Una vez que las sillas de madera fueron suplantadas por las de cuerina roja, los secretarios generales Héctor Daer, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid, y los otros nueve integrantes del consejo directivo se acomodaron en la sala del primer piso. El triunvirato habló: Daer reforzó la contundencia de la jornada objetiva y democrática, Acuña hizo una pequeña contextualización del porqué de la medida acatada, y Schmid remarcó la vocación de negociación que no implica la resignación luego de su apertura aguda: “Nosotros hablamos español y si los funcionarios reiteraron que no entienden lo que está pasando, yo repito que esta es la lengua oficial de la república argentina”.
Canal 9 fue el primero de los doce medios que, sin contar la inesperada participación de un hombre que había perdido a su hijo, tomaron la palabra. Exceptuando casos como el de Todo Noticias, que habló de una encuesta hecha por el cineasta Juan José Campanella en las redes sociales y a lo que Daer rebatió que “miró la película equivocada”, el foco de las consultas estuvo puesto en las condiciones, internas y externas a la CGT, del futuro diálogo con el presidente. Al coro de “¡Y ya lo ve, y ya lo ve, hay una sola CGT!” y del clásico interrogatorio mediático “extraoficial” finalizó la jornada para la central sindical.

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