LA DIFERENCIA FUE EN LA RED, NO EN LA CANCHA


En su mejor partido en la Copa América 2019, Argentina no pudo convertir pese a haber dominado el juego y terminó perdiendo la semifinal ante Brasil por 2 a 0. 

No pudo ser. Argentina mostró su mejor rostro en la Copa américa 2019 ante Brasil. Fue un equipo asfixiante, con toque rápido -aunque a veces, desordenado-, no se achicó por el entorno y propuso el juego en el campo rival. Sin embargo, la falta de eficiencia frente al arco muy bien defendido por Alisson y mala cobertura en dos ataques precisos de los dueños de casa, sellaron la suerte de la semifinal disputada en el estadio Governador Magalhães Pinto de Belo Horizonte.

El equipo dirigido por Lionel Scaloni presionó desde el arranque y de la mano de un Lionel Messi que se pareció al de sus momentos más lucidos se plantó en el campo local, cortando el juego e intentando crear jugadas de peligro.

Hasta que apareció la claridad conceptual de Dani Alves quien, desde el lateral derecho, armó una notable jugada con sombrerito y pase lujosos para Firmino, cuyo centro fue empujado a la red por Gabriel Jesús para abrir el marcador a los 19 minutos, en el primer ataque serio de la Verdeamarela.

Argentina siguió yendo, con exceso de vértigo, pero sin achicarse. Parecía que llegaba el empate con un cabezazo de Sergio Agüero que explotó en el travesaño y Nicolás Otamendi no pudo empujar al arco vacío.

En la segunda parte, sin bajar la intensidad, Argentina tuvo tres claras para igualar antes de los primeros 20 minutos: un disparo en el palo de Messi, un tiro libre al ángulo que controló el arquero local y una atajada múltiple del uno brasileño. Cuando maduraba la igualdad, una contra letal de Gabriel Jesús, que aprovechó los errores de los centrales nacionales, terminó con una asistencia para Formino, quien facturó el 2-0 a los 71 minutos.

Quedará como anécdota el reclamo de un posible penal al Kun Agüero en la jugada previa, que ni el indeciso árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano ni los responsables del VAR consideraron como tal, así como la entrega de un equipo albiceleste que, con más ganas que ideas, sumó la cuarta derrota en otras tantas presentaciones en Brasil por Copa América (3-1 en 1919 y 2-0 en 1922, 1989 y ahora). Como en las cuatro anteriores ocasiones en la que fue anfitrión, Brasil avanzó a la final; a la Argentina le queda el consuelo de jugar por el tercer lugar ante quien resulte el perdedor del choque entre Chile y Perú en Porto alegre, intentando seguir construyendo una identidad de equipo.

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