LA ENFERMEDAD NO PUEDE ESPERAR


El hospital Marie Curie, de Caballito, en estado desastroso: tres de sus cuatro quirófanos están cerrados, las condiciones de higiene son paupérrimas y mucha gente muere a la espera de una operación.

Por Sol Rossi

El Marie Curie, ubicado en el barrio porteño de Caballito, es un hospital municipal oncológico y gratuito que en octubre de 2016 cerró tres de sus cuatro quirófanos por remodelaciones. Esta obra tiene como objetivo que los ascensores lleguen directamente a cada sala de operación para que los pacientes no recorran el hospital en camilla, pero lo que no se tuvo en cuenta es que la gente que se atiende ahí no tiene tiempo de espera. Son enfermos de cáncer y necesitan operarse con urgencia.
La construcción se encuentra en el segundo piso al lado del área de internación de mujeres donde muchas están por un tumor, y otras por el tratamiento de quimioterapia. Sin defensas, ellas no pueden convivir con esa suciedad y esos ruidos. Otro problema es que, al no contar con el espacio para operar, se derivan pacientes a otros hospitales, donde deben empezar de cero con su historia clínica, sacar nuevamente todos los turnos para los estudios que deben realizarse y conocer a otros médicos, que no necesariamente se especializan en oncología. Por esta falta de organización, mucha gente nunca llega a operarse y pierde la vida en el camino.
Desde afuera, por la avenida Patricias Argentinas, el hospital tiene una fachada linda a la vista, linda para los que no conocen la institución por adentro. Es mucha gente la que pasa por afuera, y es muy poca la que entra y conoce esta realidad. El hall central está decorado con un arbolito con lucecitas y cuenta con una máquina de café. Diez metros hacia adentro hay gente internada y ahí empieza el desastre. En la misma sala donde una mujer está en una camilla hay gatos y materia fecal del animal. Los médicos hacen su trabajo como pueden porque no hay sistema para cargar turnos en las computadoras, y no tienen herramientas para trabajar. La parte de archivos, informes e historias clínicas es manejada por ex presidiarios: el Estado busca que vuelvan a la sociedad y, en vez de darles trabajo que no requiera experiencia, los ubican ahí; esto tiene como consecuencia que papeles que los profesionales necesitan, se extravíen.

María Belén Fernández es hija de Alicia, una mujer que por tercera vez enfrenta un cáncer. “Mi mamá tenía que hacerse una operación que demoraba una hora y estuvimos meses luchando y la respuesta siempre era la misma: no está disponible el quirófano”, cuenta. Fueron varias las veces que trataron de hablar con el director del Marie Curie, Dr. Alejandro Oscar Fernández, pero siempre había alguna barrera y alguna que otra excusa. Tras pedir un recurso de amparo en la Justicia para que se respeten los derechos constitucionales del ciudadano, el marido de Alicia, Ernesto, decidió ir a los medios de comunicación a pedir ayuda. Mandó una carta a Radio 10 –al programa de Baby Etchecopar– contando su problemática, y lo llamaron en vivo. Además, la producción se había comunicado con el Ministerio y en menos de una semana Alicia recibió el llamado: iba a ser operada. Pero también recibió la llamada del Marie Curie. “A mi mamá le aceleraron el caso y le pidieron que no vaya más a ningún medio de comunicación”, dice Belén. Desde ese momento, el trato con ellos no fue muy agradable pero por miedo a que actúen, aceleran su caso.
Esta familia busca sentar un precedente para que toda esta lucha y este apoyo que ellos hacen no tenga que ser atravesado por nadie, porque quienes ingresan ahí necesitan que los atiendan con urgencia: “Así como hay una mujer que se llama Alicia y que tuvo que pelear tanto para un quirófano y lo logró, que otro no tenga que hacer ese esfuerzo estando enfermo”, dice Belén angustiada.
En el “hospital de día”, donde los pacientes se hacen quimioterapia en camillas o sillones, la gente va a pedir turnos y la respuesta es que no hay disponibilidad. Dentro del lugar los sillones y las camillas están vacíos, y ahí nuevamente se nota la falta de organización. Así como en este hospital pasa esto, en el Durand no cuentan con camillas en la guardia, entonces: ¿dónde están siendo destinados los fondos para los hospitales? Una obra sin terminar, médicos que no pueden hacer su trabajo, ex presidiarios en puestos que no les corresponden y mucha gente que muere en la lucha de un estudio o un lugar para operarse.

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