LA MALDICIÓN BLANCA


Nadie le puede quitar mérito al rendimiento encomiable que tuvo Cristiano Ronaldo ante la Roja y su protagonismo para que no triunfara en el debut mundialista, pero el empate en el segundo partido del Grupo B de Rusia 2018 le sumó uno más a uno de los pocos dígitos que escapan al dominio ibérico en el ámbito del fútbol internacional: España no gana con la camiseta blanca desde el Mundial en 1994. Aquella vez, venció 3-1 a Bolivia por fase de grupos con un gol de Pep Guardiola y un doblete de José Luis Caminero, en la que sería la última participación del seleccionado sudamericano en la Copa del Mundo.

Por Lucas Agüero

A la Roja, la vestimenta blanca le trae malos recuerdos. La racha comenzó en aquel Mundial de Estados Unidos, cuando Italia la eliminó en cuartos de final. Luego, en el primer partido de Francia 98, perdió con Nigeria en un partido cuyo marcador se abrió gracias a un gol de Fernando Hierro, el flamante actual entrenador. Un nuevo infortunio tendría la camiseta blanca en la Eurocopa 2004, en la que Portugal, con un tanto de Nuno Gomes, dejó afuera a España en primera ronda.

Ni siquiera conseguir la tan ansiada estrella arriba del escudo de la Federación cambió las cosas: Holanda le dio una paliza y lo goleó 5 a 1 en Brasil 2014. Así, la camiseta blanca quedó teñida de negro al convertirse la pilcha con la que más goles recibió España en su historia en las Copas del Mundo. Como en las películas de Freddy Krueger, la pesadilla parece no tener fin. En la Eurocopa de Francia 2016, en fase de grupos, Croacia le ganó 2 a 1 y, en octavos, la Azzurra la eliminó al vencerla 2 a 0. En esa ocasión, el diario AS tituló: “El fin de una era”. Y añadió en el cuerpo de la nota: “La Selección encadena su segundo fracaso y despide a Del Bosque sin honores”. La camiseta blanca se cobraba como víctima al DT ganador del único Mundial en la historia del fútbol español.

En Rusia, con el golazo de Nacho y el doblete de Costa, parecía el momento adecuado para purgar la maldición y arrancar acorde al mote de candidata que España recibió de toda la prensa internacional. Y todo marchaba sobre ruedas hasta que apareció Cristiano Ronaldo, uno al que, paradójicamente, suele irle muy bien con la camiseta blanca inmaculada de Real Madrid. El tanto de tiro libre sumó un nuevo episodio al estigma de la Roja con la casaca alternativa. Quizás las cábalas no existen, pero esta estadística, al menos, da para pensar.

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