LA PEOR FRUSTRACIÓN: SE MATÓ EL MALEVO


La tarde del viernes 21 de noviembre las miradas se dividían en los televisores, en dos puntos de la Argentina. Por un lado, la final de la Copa Davis en Mar del Plata. El otro hecho convocante sucedía en San Miguel de Tucumán.
Mario Ferreyra convocó a medios televisivos para ratificar su inocencia y su intención de no volver a la cárcel bajo ninguna circunstancia, tal cual lo había expresado horas antes a una radio local. Con las cámaras como testigo, y ante la presencia de su esposa e hijos, El Malevo, desde lo alto del tanque de agua residencial, exclamó: “María, me despido”, y se disparó en la sien.

El Malevo Ferreyra, policía de gatillo fácil que se convirtió en mito.

El Malevo Ferreyra, policía de gatillo fácil que se convirtió en mito.

Nacido en 1945, Ferreyra se enroló a la Policía a los 18 años y desde allí forjó una carrera cargada de imputaciones por hechos de represión y muerte que finalmente quedaban sin pruebas en su contra. En tiempo de Dictadura y aún con la vuelta de la democracia, no abandonó su metodología y los casos de muerte sin responsabilidad aparente se sucedían y siempre terminaban con el sobreseimiento a quien que a principios de los 90 fue ascendido a Jefe de la Dirección General de Investigaciones. Hasta que en octubre de 1991 fueron asesinados tres hombres, que según Ferreyra, eran tres delincuentes peligrosos con los que se enfrentó a tiros, pero gracias a una investigación interna, otros policías revelaron que en realidad, se trató de una ejecución.
En 1993, juzgado a cadena perpetua por dichos homicidios, Ferreyra se escapó de los tribunales armado con una granada y pudo ser capturado recién dos meses más tarde en Santiago del Estero, tras resultar herido al enfrentarse a los uniformados.
En 1996, El Jefe, como lo llamaban sus pares, recibió el beneficio de disminución de la pena que cumplía, por acción del represor devenido en funcionario de la democracia y gobernador electo, Antonio Bussi, quien argumentó: “Ferreyra es un hombre de ley, que cometió excesos”.
Cumplió el tercio de su condena y accedió a libertad condicional con salidas transitorias hasta que el juez Daniel Bejas ordenó su detención para indagarlo por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Dictadura. El Malevo decidió no dejarse atrapar y se disparó frente a las cámaras.

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