¿LA QUINTA, LA VENCIDA?: UNA VIDA DE LUCHA POR LA PAZ


El sábado 26 de noviembre, cuando en Zagreb se juegue el dobles de la final de la Davis, Adolfo Pérez Esquivel celebrará su 85º cumpleaños. El escultor y profesor de arte fundó, en 1973, el periódico Paz y Justicia y pronto se convirtió en un líder del movimiento pacifista y defensor de los derechos humanos en Latinoamérica. Además, en época de Dictadura fue encarcelado sin proceso judicial previo. Pero el Gobierno argentino tuvo que excarcelarlo en 1978, tras estar privado de su libertad durante un año. En 1980 se lo reconoció con el Premio Nobel de la Paz a partir de su lucha a favor de los pobres y de la no violencia. Al poco tiempo se lo nombró miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). En la actualidad sigue siendo activista y demostró su preocupación por el difícil momento que están pasando los argentinos.

A los 85 años, Pérez Esquivel sigue firme con sus convicciones.

A los 85 años, Pérez Esquivel sigue firme con sus convicciones.

-¿Cómo ve la situación actual del país?
-Es muy compleja, hay cosas que el Gobierno tiene que regular porque el costo social es altísimo. Es decir, se privilegió el capital financiero sobre la vida del pueblo. Benefició un sector económico y se olvidó del compromiso comunitario. Por otra parte, hay una fuerte repercusión en la política exterior argentina debido a Milagro Sala, una presa política que esta privada de su libertad antes de ser juzgada. Y una de las cosas que más me alarma es que hay una oposición frágil y que en este momento, no tiene la fuerza para poder criticar.
-¿Qué piensa de “la grieta”?
-No me gustan las palabritas que se usan para cubrir otras cosas. Las dificultades económicas del país ya se venían dando desde antes, junto con el mal manejo de los recursos. Hay responsabilidades en varias partes. Mauricio Macri no tiene oposición con fuerza y el peronismo está muy dividido. Es muy preocupante todo esto.
-El mundo está en guerra y hay mucha gente que tuvo que exiliarse de su país, ¿Qué postura toma usted?
-Estas guerras las provocaron la OTAN y Estados Unidos. Además ningún país quiere recibir a los refugiados y hubo más de 10.000 muertos en el mediterráneo. Con respecto a esas personas, me parece bien que se les abran las puertas de nuestra nación. En la región cordillerana hay una comunidad siria muy grande y muchos parientes están llegando desde allá. El Gobierno debe tomar una medida de apoyo hacia los refugiados. Además, Argentina tiene una población de inmigrantes muy importante. Y Para los países que exigen una Visa a los argentinos, hay que exigírselas también a ellos, tiene que ser algo reciproco.
-¿Está de acuerdo con la decisión que tomó el Papa de no venir a Argentina cuando quizás podía unir a los ciudadanos?
-Él va a venir cuando tenga ciertas propuestas claras y con indicadores socioeconómicos, políticos y tranquilidad social. Lo único que puede hacer ahora es mandar mensajes a los argentinos. El Papa sigue muy de cerca todo lo que está pasando en el país, pero por el momento, solo puede apoyar y buscar algunos consensos sociales.

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