LA VOZ DEL INTERIOR


Arrancó la Superliga y, más allá de algunos cambios, también llegaron algunas quejas, fundamentalmente desde fuera de Buenos Aires. Dirigentes, jugadores y un DT le contaron a ETER sus impresiones.

Por Tomás Medrano, Francisco Guglielmotti, Martín Rocca, Matías Amarante y Agustina Pérez Cardarelli.

El primer punto positivo de la flamante Superliga se vio con la planificación anticipada del calendario de la primera mitad del torneo. Es en este punto en el que los protagonistas apoyan su ilusión en esta nueva etapa.“Lo bueno es que los días y horarios están estipulados y cada uno puede ir planeando sus semanas de entrenamiento por este semestre”, le contó a ETER el defensor de Atlético Tucumán Nicolás Romat.

Leonardo Sánchez,Lucas Gamba y Nereo Fernández, jugadores de Unión de Santa Fé, coincidieron en que las políticas adoptadas por la AFA con respecto a la rigurosidad en el pago a los planteles es un paso adelante. “Está muy bien la nueva modalidad que están implementando, que estén todos los equipos, los jugadores y empleados del club al día”, aseguró elarquero y capitán, Fernández.

Más allá de las mejoras destacadas, también hay otros puntos por mejorar: los partidos disputados en la primera fechamostraron que los horarios más cómodos siguen siendo propiedad de los clubes más grandes.“Hay horarios que no son habituales para jugar al fútbol, como por ejemplo las 11 de la mañana o las 2 de la tarde. Es algo que se debería modificar o mejorar”,manifestó el arquero de Atlético Tucumán, Christian Lucchetti.

En la primera fecha, San Martín de San Juan jugó a las 11 contra Patronato de Paraná. Por su parte, el Decanoenfrentó a las14 del mediodía tucumano a Godoy Cruz. Este patrón se repitió en la segunda, cuando el Santo sanjuanino visitó a las 14 a Belgrano de Córdoba y el Tomba recibió a Talleres en el mismo horario.

Si bien los jugadores se mostraron disconformes con la hora de juego, reconocieron que el problema no es propio del nuevo formato, sino que se arrastra de años previos.“En el torneo anterior yahabía partidos a esa hora”,admitió Lucchetti, quien desligó de responsabilidad a la dirigencia encabezada por el presidente Claudio Chiqui Tapia. Más duro fue Francisco Mattia, defensor de San Martín: “A la hora de sancionar a un jugador, tanto dentro como fuera de la cancha, o en el último tiempo con los casos de doping que hubo, no se penalizó a todospor igual”. En sintonía con su defensor, opinó el director técnico Néstor Gorosito: “Desde la organización han sido muy injustos con los equipos del interior, especialmente con nosotros y los tucumanos”.

El presidente del Verdinegro de San Juan, Jorge Miadosqui, mostró optimismo para que, de a poco, la AFA empiece a achicar las diferencias: “Espero que se pueda lograr lo que todos queremos: cambios en el fútbol argentino. La idea es que todos jueguen igual, sin hacer locuras, que se contrate lo que se puede contratar”.Y agregó: “Lo que le falta a la Superliga es que se integre la B Nacional”.

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