“LE DEBEMOS TODO A LAS REDES SOCIALES”


Comediante. Es parte del fenómeno viral de los Instagramers. Tiene más de 200 mil seguidores en esa red social. Sus videos son famosos por incluir sus múltiples talentos. Rapea, canta, hace stand up y juega con sus tonos de voz. Actualmente se encuentra haciendo una gira despedida de su unipersonal “Delirante Zapallo”.

Por María Agustina Banchiero

Son las diez y media de la noche. Gonzalo Vizan sale acompañado de su perro Floki, ya famoso por sus múltiples apariciones en las redes, abre la puerta de la casa de su madre en Hurlingham –está próximo a mudarse- e invita a pasar. A pesar de haber estado toda la tarde visitando departamentos en Capital Federal, Gonzo sonríe y bromea. En la mesa de la cocina esta su madre preparando el mate que será un fiel compañero durante toda la charla. “El es gracioso de toda la vida. El es llamativo, ocurrente, creativo”, cuenta ella. A lo que Gonzo responde con una sonrisa y le pide bromeando que por favor se retire que el entrevistado es él.

Ya a solas, Gonzo cuenta los motivos por los que eligió el camino de la comedia: “Hay una cosa familiar fuerte, mi mamá es profesora de danza, mi papá es pintor, mi hermano es músico, mi primo es director de una orquesta. Había una notoria movida artística”. “Yo soy el más chico de la familia, entonces era difícil llamar la atención. De repente me di cuenta de que si hacía reír me prestaban atención así que fui desarrollando eso”, confiesa.

-¿Cuál fue el motivo que dio origen a tu carrera en el stand up?

-Estudie producción de radio en TEA y trabajé de eso. Tenía un segmento específico que era un radio teatro donde hacía todo yo. Lo guionaba, editaba, hacía las voces y actuaba todos los personajes. Cuando empecé a hacer esto me dijeron: “Che, chabón, sos gracioso, podrías hacer stand up”. Ahí empecé a dejar la radio de lado y arrancar con lo otro.

-¿Les debes mucho a las redes sociales?

-Todo. Le debemos todo a las redes sociales. Esta casa, son seguidores (bromea). Yo hago stand up hace más de seis años. Cuando estaba de moda Youtube, subíamos videos a Youtube, pero no pasaba nada, lo mismo Twitter y Facebook. Pero de repente se dio que apareció Instagram y ahí nos empezamos a viralizar. Nosotros antes volanteábamos horas para llenar un barcito con 40 personas. Ahora publicás: “Hoy me presento acá”, y listo. Hoy es Instagram, si mañana son los hologramas, será eso.

-Hoy en día hay como un boom de instagramers e imagino que debe ser difícil no caer en la repetición. ¿Mirás los videos de los demás como para decir ‘esto ya se dijo’?

-No. Antes cuando éramos pocos, sí. Pero ahora estoy podrido de ver instagramers. Me considero lo suficientemente absurdo, mal educado y guaso  como para no repetir algo que hace otra persona.

-¿Esto lo decís por la temática de tus videos?

-Realmente intento ser yo en los videos. Hay comediantes que filtran su lenguaje en los videos y en el escenario putean y por ahí van nenas de 12 años con sus padres y escuchan decir puteadas que en los videos no estaban. Si te mostrás tal cual sos la gente elije si quiere seguir viéndote o no. En mis videos puede haber muchas referencias hacia lo sexual. Yo soy muy absurdo, a mí me gusta hablar de lo sexual expuesto de una forma original.

-Estás haciendo una gira despedida de tu unipersonal “Delirante Zapallo”. ¿Por qué se llama así? ¿Sos de los que no les gustan  las despedidas?

-Se llama Delirante Zapallo porque quería ponerle algo loco, algo que describa al show. Lo más raro y absurdo que se me ocurrió fue eso. Despedirlo es difícil por el hecho de despedir rutinas que tienen una gran cantidad de trabajo encima. Es terminar con un espectáculo que me tomó años pulir.

 

-¿Quién es tu referente en el mundo del stand up?

-Si tuviera que elegir uno hoy seria Louis CK. Hasta hace un tiempo me gustaba Bill Burr, un comediante estadounidense. Tiene unas técnicas y estructuras de comedia increíbles. Pero son rutinas muy fuertes y machistas. Ahora lo veo con otra mirada, ya con una postura ideológica. Digo, uh, lo que dice es un asco, es re gracioso, pero está hablando de pegarle a una mujer. Me gustaba en una época donde yo no me cuestionaba mis privilegios como hombre. Ahora entiendo que es gracioso pero es pésimo. Los referentes van cambiando.

-Entonces elegís más el stand up extranjero.

-Sí, definitivamente. Hay mucha diferencia porque el stand up en Argentina tiene 20 años. Cuando yo comencé, los más expertos en el país tenían 10 años de trayectoria.  El stand up recién se está consolidando como género. Se puso de moda y las redes sociales, a través de los videítos, lo popularizaron mucho más todavía. Hay una industria económica que sostiene. Nosotros somos un lujo que se da la gente en el teatro. La gente dice bueno, me voy a permitir ir a ver un show en el teatro. Dependemos mucho de las cuestiones económicas.

-¿Qué cosas le ponen de mal humor a alguien que vive de la risa?

-La injusticia social y la violencia hacia la mujer me da impotencia. Eso me afecta. Yo súper apoyo el feminismo. Estoy intentando aprender, tengo mil actitudes machistas por costumbre. Hasta hace tres años nunca me cuestioné nada del machismo. Tengo chistes de los cuales hoy me arrepiento. Pero por suerte soy un ser humano que puede aprender y superarse.

-¿Qué sentís al ser reconocido en la calle?

-La primera vez que me pidieron un autógrafo me sorprendí mucho y sigue pareciéndome raro. Como que yo no soy muy fan de ser fan, nunca fui fan de algo así que me sorprende un poco. La primera vez que alguien me abrazó y lloró fue fuertísimo, pensé: “¿Qué tengo que hacer? ¿Lloro yo también?”.

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