LEONES Y SAMURÁIS, A MANO


Japón y Senegal empataron 2 a 2 en Ekaterimburgo y ambos alcanzaron los 4 puntos y la cima de la tabla del Grupo H. Los tantos los marcaron Inui y Honda para los nipones, que se medirán con Polonia en la última jornada de la primera fase, y Mané y Wagué para los africanos, que enfrentarán a la Colombia de Pekerman.

Por Luca D’agostino

Los Samuráis Azules dieron una muestra de temple y convicción pese a tener menor contextura física que los Leones de Terenga y a pesar del mando en las áreas que tuvo el conjunto de Senegal. Desde el arranque del encuentro, la selección nipona se quedó replegada, dispuesta a esperar que los africanos avancen para quitarles la pelota y salir de contragolpe. Aún así, los africanos golpearon primero. Tras un remate de Yausoouf Sabaly, el arquero Eiji Kawashima respondió mal con los puños y le dejó servida la definición a Mané, delantero de Liverpool, que abrió el marcador a los 11 minutos.

Las subidas por la derecha del lateral Moussa Wagué lastimaban a los Samuráis, que ofrecían pocas ideas para crear situaciones de gol ante la defensa bien plantada de Senegal. Los de Akira Nishino tuvieron que esperar hasta pasada la media hora para poder crear peligro en el área de los leones. Con dominio porcentual de la tenencia, los japoneses arrinconaron a Senegal. A los 34’, Takashi Inui ingresó al área grande, enganchó hacia adentro y definió al segundo palo de Khadim N’Diaye para igualar el tanteador. Los Leones despertaron tras el empate, pero no les dio el tiempo hasta el final del primer acto para volver a tomar ventaja.

En el complemento, la tónica del cierre de la primera mitad cambió: Japón salió renovado y dispuesto a ganar el partido. Mientras construía con paciencia, llevó a cabo rápidas combinaciones entre Inui, Kawaga y Haraguchi, que eran una constante amenaza.  Senegal sólo apostaba a alguna jugada individual de Mané o Niang, sus jugadores más activos, pero el éxito les era esquivo: el centrodelantero apeló al uso excesivo de sus brazos y lastimó a dos rivales, primero al zaguero central rival y luego a un lateral nipón, acciones que le valierno la amarilla por parte del árbitro italiano.

De tanto ir a buscar y no concretar, Japón pagó caro. Hay un viejo dicho en el fútbol que dice que los goles que no se hacen en un arco se hacen en el otro, y así fue. A los 26’, el lateral Wagué estampó el 2-1 con un remate al primer palo, luego de una asistencia de Mané. Pero Japón no dejó de intentar. El DT asiático mandó al campo a Honda y Okazaki para revertir la situación. Y fue el primero ellos el que, a doce minutos del final, capitalizó un error en la salida de Ndiaye, arquero senegalés, y selló el empate definitivo.

Japón y Senegal comparten el primer lugar del Grupo H con cuatro puntos cada uno y enfrentarán, en la última jornada de la primera fase de Rusia 2018, a Polonia, ya eliminada, y Colombia, respectivamente. A los nipones, que se medirán con el primer cabeza de serie eliminado del torneo, les bastará un empate para avanzar de ronda.

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