LOS ADOLESCENTES TAMBIÉN QUISIERON HACER OÍR SU VOZ


La convocatoria era para las seis, pero desde mucho antes la plaza hervía. La música estaba a full, los sonidistas ajustaban los últimos detalles; los choripanes ya salían crujientes de las parrillas para los primeros clientes; la FM Gráfica hacía un rato que transmitía desde el lugar y los vendedores ambulantes desplegaban remeras y botones alusivos.

Por Alejandra Koval

Algunas personas repartían los pañuelos que se habían cortado hacía sólo un rato en la sede de CTERA. A través de las redes sociales se había sugerido que todos llevaran al cuello un pañuelo blanco, símbolo de las Madres de Plaza de Mayo, para subirlo al aire cuando ellas lo indicaran, y en una de las esquinas una larga cola de gente esperaba para que se los estamparan con el logo que las identifica. El pueblo se preparaba para otra patriada.
Al son de los tambores de La Chilinga, los primeros en ingresar al acto fueron los miembros del Comité por la Libertad de Milagro Sala. Todo un mensaje por lo que hoy nos expone –además del 2×1– frente al mundo. Están en Buenos Aires y prontos a viajar a la provincia de Jujuy dos miembros del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, que ratificó que el pedido de libertad de la líder es de “carácter inapelable” y se considera un caso cerrado.

Le siguieron columnas de grupos tan diversos como Progreso Popular, CTA, CTERA, UPCN, SUTPA, el sindicato de trabajadores de los peajes, que conduce Facundo Moyano, trabajadores de la sanidad agrupados en FATSA, CGT, SATSAID –el sindicato de trabajadores de televisión, la Tupac Amaru, trabajadores de ANSES, agrupaciones políticas como La Cámpora y tantos otros. La Avenida de Mayo, al igual que las diagonales, ya estaban colmadas y resultaba dificultoso caminar.

Se habla de 500 mil personas que se movilizaron contra el 2×1. Sin embargo, no se vieron muchos jóvenes menores de edad. ¿Por qué se acercaron tan pocos? ¿Saben lo que pasó en nuestro país durante la dictadura cívico militar? Sus testimonios reflejan que los adolescentes están informados y que además de su familia, la escuela les enseña sobre nuestra historia y nuestra vida política.
Aylen, de 18, vino desde Laferrere con su hermana para repudiar lo que hicieron los jueces. “Es una falta de respeto a todo el pueblo argentino”, dice, y agrega que esto le “pegó fuerte”. Para ella, “el fallo beneficia a personas que fueron una basura. Debe haber respeto para los familiares, justicia, y que este 2×1 no funcione”. Clara, Vanina, y Ariana tienen 14 años. Se autoconvocaron para apoyar a las Madres y esperan que la gente tome conciencia de lo que fue la dictadura. Además, reclaman que se desclasifiquen documentos para que se conozca más sobre ese período oscuro de nuestro pasado.
Julián también tiene 14. “No me parece correcto, los genocidas mataron mucha gente que tenía buenos pensamientos. Se deberían morir en la cárcel”. Matías, de 11 años, tuvo que confeccionar un afiche sobre el tema para el colegio donde expuso que el 2×1 es injusto para las víctimas y que los torturadores no pueden salir en libertad antes del fin de su condena. Fue a la plaza a decir Nunca más. “Es necesario que se tomen las medidas que corresponda. Aquí tendría que estar el Presidente para darse cuenta de que está la gente en la calle y que hay un reclamo”, señaló.
“Vine a apoyar la democracia; los militares tienen que morir en la cárcel común”, dijo un adolescente de 16 que no quiso dar su nombre. Su amigo Diego, de 14, expresó con vehemencia: “Estoy acá para que no salgan estos hijos de puta. Me dieron ganas de venir. Se tiene que hacer justicia; ¡no puede ser!”
Leandro está en segundo año de la Escuela Técnica Raggio, de Vicente López, y es el vicedelegado del centro de estudiantes. Con un grupo de compañeros, vino para decir NO al 2×1, a repudiar lo que fue el golpe de estado que vulneró los derechos humanos y a los genocidas que secuestraron, robaron bebés y torturaron. Durante los debates, algunos compañeros están de acuerdo y otros no. “Prefieren estar con los video juegos”, comentó resignado. Y aceleró el paso para alcanzar a sus amigos que lo habían dejado atrás.
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