MALDITO PARTO


En la Argentina, se desarrolla desde hace años una lucha contra la violencia obstétrica y la medicalización del embarazo y el parto, las cesáreas innecesarias y el rol central de los médicos.

Por Sol Müller

Cada cuatro días una mujer denuncia haber sido víctima de violencia obstétrica y si bien es difícil de creer que el maltrato se pueda medir, el Observatorio de Violencia Obstétrica lo hizo y para eso se encuestó a más de cinco mil mujeres de todo el país. Al 33% de las gestantes encuestadas le hicieron sentir que ellas o sus bebés corrían peligro, el 54% no se sintió contenida ni pudo expresar sus miedos durante el parto, el 40% de las mujeres no pudo ejercer su derecho a estar acompañada mientras paría y al 70% le rompieron artificialmente la bolsa.

La Ley de Violencia contra la Mujer (26.485) define a la violencia obstétrica en su artículo seis como aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales. En paralelo existe una Ley de Parto Humanizado (26529), que fue reglamentada en 2015 y establece informar debidamente de las intervenciones y los procedimientos médicos así como de los riesgos y alternativas a tomar.

Asimismo, las mujeres tienen el derecho de estar acompañadas durante el trabajo de parto y el parto o cesárea, no ser separadas de forma arbitraria de su bebé ni restringirles su presencia durante los ingresos a neonatología, entre otros aspectos.

Son pocos los centros de salud donde las mujeres pueden hacer respetar sus derechos en relación al nacimiento. Con respecto a esto, Diana Mabel Gamberti, obstetra y coordinadora del comité de violencia de género de la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia, afirma: “No he visto nunca que vengan del Estado a controlar que se cumplan las leyes en las instituciones de salud. Ni la de parto respetado ni tampoco leyes más duras como la ligadura de trompas, abortos no punibles o la de salud reproductiva”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que el recién nacido sano debe permanecer con la madre siempre que sea posible. La observación de éste no justifica la separación de su madre. Además la OMS agrega: “El primer contacto piel con piel entre la mamá y su recién nacido, favorece el vínculo afectivo entre ambos. El intercambio de miradas y el hechizo entre los dos es el inicio del vínculo afectivo que mantendrá unida a la madre con su hijo.”

Julieta Saulo, fundadora de la agrupación feminista Las Casildas y del Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO), dice que el sistema médico hegemónico tiene una modalidad de atención intervencionista y que La Maternidad Estela de Carlotto , institución pública de salud dedicada a la atención perinatal y a la salud sexual integral, ubicada en la localidad de Trujui, en el distrito de Moreno, cumple con la Ley 26.529 de parto respetado. Las embarazadas pueden elegir la posición en la que quieran parir, la luz y la música de fondo. También pueden calmar las contracciones sentándose bajo una ducha de agua caliente o utilizando una pelota grande como las de pilates. La entidad se destaca por sus políticas de maternidad segura y centrada en la familia, por lo que solo un 11% de sus partos son a través de cesáreas, tal como establece la OMS ya que no puede justificarse que ningún país tenga más de 15%.

Según el OVO, la tasa de cesáreas alcanza el 45% a nivel nacional y sigue en aumento. Gamberti afirma que si no es por condiciones médicas necesarias no debe ser realizada, ya que tiene tres veces más riesgo que el parto normal para la madre y tres veces más riesgo para el bebé.

La ley está sancionada y reglamentada y a pesar de esto, en la mayoría de los hospitales públicos y privados aún no se respeta.

Agustina Petrella, la primera mujer en llevar adelante el primer juicio por violencia obstétrica en el país, se apoyó en la ley 26.526 y presentó un plan de parto en una clínica privada de Palermo donde tuvo a su segunda hija. “Consiste en una nota que se envía a la clínica en donde uno informa cómo quiere que sea el parto. Siempre y cuando no corra riesgo tu vida o la del bebé, ellos deben acatarlo”, cuenta Petrella. Sin embargo, no obtuvo una buena respuesta de parte de la jefa de neonatología: “Acá no hacemos parto humanizado yo te recomiendo buscarte otra clínica porque si al momento del parto no hay habitación disponible, te vamos a separar de tu bebé. Conozco la ley, sé que hay clínicas que la implementan, pero acá tenemos otras reglas”.

Finalmente su hija nació sana y salva. No se respetó en ningún momento el plan de parto, no se la pusieron en el pecho cuando nació, estuvo más de una hora sin conocer a su bebé y le dieron leche de fórmula cuando ella había pedido por escrito que no lo hicieran, entre otras tantas cosas solicitadas. “A la vista de nuestra cultura mi caso se ve cómo ‘¿de qué te quejás si vos y tu bebé están bien?”, cuenta Petrella y agrega que los protocolos de atención de todas las instituciones públicas y privadas van en contra de la ley de parto humanizado y para que esta se cumpla tiene que cambiar radicalmente el sistema de atención perinatal. “Los protocolos de atención no cumplen con la ley porque las mujeres no exigen con el cumplimiento de la ley, la subestiman. Las usuarias estamos muy verdes en cuanto información y conciencia de lo que esto puede implicar”, sentencia Petrella.

La víctima hizo la denuncia en la Defensoría del Pueblo de la Nación y en la CONSAGIV del Ministerio de Justicia de la Nación y a los pocos meses, después de una auditoría realizada obtuvo una resolución que fue enviada a la clínica confirmando que había existido violencia obstétrica. Sin embargo, la respuesta de la clínica, una vez más, no fue la esperada ya que respondió que no había pasado nada y remarcó que había sido un problema personal entre la neonatóloga y Petrella. Por lo tanto, decidió ir a la justicia y expresa: “Confío en la justicia y en que los responsables paguen por lo que hicieron”.

¿Por qué en letra bastardilla? Lo que sería importante es decir si depende de un municipio, la provincia o nación. O de un privado. Y también deberías decir en qué partido del oeste está ubicada.

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