“ME DESPEDÍ DE MI HIJO 100 VECES”


El hijo de Valeria es autista y cuando nació sufría más de 200 convulsiones por día. Harta de ver su deterioro, empezó la búsqueda de soluciones que disminuyan la ingesta de fármacos.

Por Martín Simarro

Luego de probar Flores de Bach y Reiki, se topó con el aceite de cannabis. Emiliano actualmente tiene 12 años y lleva dos bajo ese tratamiento. “Vi en un video que mientras la madre le frota aceite de cannabis en las encías a su hija inmediatamente se iba calmando, y me di cuenta de que tenía que probar”. Le dió el aceite cuando un día que se quedó sin medicación. Recuerda que a los 20 minutos lo escuchó reír y que fue la primera vez que lo vio conectar con el mundo. “La responsabilidad que tienen ustedes, como futuros periodistas, es la de transmitir de forma correcta este mensaje, y hablar con sus mamás, con sus amigos, mientras comen un asado o los ravioles el domingo”, sugirió Valeria Salech, Presidenta de Mamá Cultiva, mirando a cada uno de los estudiantes de primer y tercer año de Periodismo de la Escuela de Comunicación ETER. Valeria participó de una entrevista abierta llevada a cabo por Celeste Orozco, editora y redactora de la revista THC, y organizada por la revista “Amo Villa Crespo”, en la sede Acevedo de ETER.

El mensaje de Mamá Cultiva se ve reflejado en la esencia su presidenta. Esta organización sin fines de lucro, junto con Fundación Daya, informa sobre el uso de la marihuana medicinal, y acompaña a las familias y personas con enfermedades degenerativas que deciden probar esta alternativa. “Las madres llegan a nosotros como última opción”, comentó Valeria y agregó, “le dimos a nuestros hijos mucha medicación, 30 o 40 pastillas por día. De repente tenes un ente que no puede hablar, que no puede comer y que tiene problemas hepáticos”. 

DE MÉDICOS Y CULTIVADORES

Valeria comprende a la perfección el proceso por el que pasan las madres y las dudas que tienen antes de arriesgarse a dar un paso hacia lo desconocido. “Vivíamos con Emiliano en el sistema que vive toda la gente, el de entregarle tu cuerpo al médico como si fuera un taller mecánico. Convertíamos su salud en propiedad del médico”, reconoció. Y profundizó en el tema: “La gran mayoría están dentro del sistema del ‘sí, Doctor’, no gestionan su propia salud. Yo pude salir del rol de madre esclavizada por una patología”. Pero la lucha interna no es la única piedra en la “carrera de obstáculos”, como ella llama, al optar por un tratamiento no convencional.

“Buá”. Esa fue la respuesta recibida por Valeria cuando quiso demostrarle a la médica lo que había visto al suministrarle el aceite de cannabis a su hijo. Asegura que la gran mayoría de los médicos son reacios a la implementación de este tratamiento y es justamente todo lo contrario a la reacción esperada por las familias en situaciones como esta. “Necesito al médico que diga ‘te acompaño’, que dé la vuelta al escritorio y te abrace”, sostuvo Salech. Y se animó a ir más allá. “Los cultivadores también deben acompañar, darte una mano. No solo proveer porque si no se crea la relación paternalista que había con el médico. El seguimiento de las familias es la verdadera y dura tarea del cultivador solidario, que enseñen a plantar y a cuidar las plantas”.

PROYECTO DE LEY

A fines del año 2016, la asociación Mamá Cultiva presentó un proyecto integral buscando legalizar el consumo y el cultivo de cannabis, logrando media sanción del Senado en la que se permite el consumo medicinal pero no el auto cultivo. Valeria asegura que la legalización del mismo es fundamental para las familias de los jóvenes afectados porque son muchas las dificultades para conseguir flores de cannabis. Asegura que lejos que está nuestro país de implementar políticas estatales de producción propia y existen pocas garantías de obtener productos de calidad. Por esto también presentaron un proyecto al Ministerio de Salud, para que realice testeos del aceite que se produce y consume.

En el ida y vuelta con los estudiantes, la referente de Mamá Cultiva habló sobre sus miedos a cultivar y la postura del Gobierno Nacional. “Me despedí de mi hijo 100 veces, eso es tener miedo, lo demás es anecdótico”, sentenció sin dejar lugar a dudas, para luego dedicar unas palabras a los representantes gubernamentales: “Tenemos un Gobierno que declaró la guerra contra las drogas y eso perjudica nuestra lucha, porque no diferencian. La Ministra de Seguridad no quiere que se cultive”. Tan firme es la postura de la ministra Patricia Bullrich que ni siquiera se presentó a la reunión que su Ministerio le concedió a la ONG.

Valeria no baja los brazos. Con Mamá Cultiva organiza talleres formativos para aconsejar, informar y acompañar a las madres y familiares que quieren involucrarse; presentan testimonios de su efectividad y hasta tutoriales para fabricar el aceite con bajos recursos. También confía en el aporte que el feminismo brinda a su lucha, como movimiento transformador de un paradigma en la sociedad. Piensa que su mayor responsabilidad es no fragmentarse. “La lucha no es por mi hijo, es por todos los que vienen atrás, a mi hijo ya lo salvé”, concluyó.

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