MITOS Y VERDADES SOBRE LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO EN EL MUNDO


La tasa de abortos en el mundo no varía entre países que lo penalizan y aquellos que lo reconocen como una práctica legal, lo que cambia es seguridad para la mujer a la hora de decidir interupir de manera voluntaria un embarazo.

Por Iara Angert, Belén Fernandez y Matías Perez Cotten

Nosotras no somos las primeras en esta luchas y tampoco vamos a ser las últimas. En el mundo existen diferentes formas en las cuales se legisla el aborto. Algunos Estados entendieron que no se trataba de aborto si o aborto no, que se trata de aborto clandestino o aborto legal y seguro. Esos Estados decidieron no seguir condenando a más mujeres a la clandestinidad o a la muerte, permitiendo así que las mujeres pueden llevar a cabo abortos de menera segura y en hospitales. En otros Estados, su legislación sobre el aborto es totalmente diferente, tienen legalizado el aborto en diferentes circunstancias, como por ejemplo en caso de violaciones o que corra peligro la madre.
El estudio Singh S et al., Abortion Worldwide 2017: Uneven Progress and Unequal Access, New York (Guttmacher Institute, 2018) estimó que, en el período 2010-2014, se practicaron en promedio unos 56 millones de abortos inducidos al año a nivel mundial. De las 1.640 millones de mujeres en edad reproductiva en el mundo, el seis por ciento vive en lugares donde el aborto está completamente prohibido y el 37 por ciento vive en lugares donde es permitido sin restricciones en cuanto al motivo. La mayoría de las mujeres viven en países cuyas leyes se ubican entre estos dos extremos.
La tasa anual de aborto más alta, el el período 2010-2014, ocurrió en el Caribe, se estima que 59 mujeres de cada 1000 llevaron a cabo un aborto inducido, luego le sigue América del Sur con 48 mujeres de cada 1000. Los datos más recientes establecen que por lo menos el ocho por ciento de las muertes maternas a nivel mundial se deben a abortos inseguros. Al menos 22.800 mujeres mueren cada año debido a complicaciones de abortos inseguros. Casi todas las muertes relacionadas con el aborto ocurren en los países en vías de desarrollo.
Las tasas más bajas ocurrieron en América del Norte: 17 mujeres de cada 1000 llevaron a cabo un aborto inducido, luego le siguen Europa del Oste con la cifra 16 mujeres cada 1000 y E’uropa del Norte con 18 mujeres cada 1000. De todas las subregiones del mundo Europa del Este experimentó la mayor disminución en la tasa de abortos. La cifra bajó de 88 a 42 mujeres cada 1000.
En síntesis, podemos decir que las tasas de aborto son similares en los países donde el aborto está fuertemente restringido y donde está permitido en términos legales amplios. La tasa de aborto es de 37 mujeres cada 1000 en países que prohíben el aborto totalmente o que lo permiten solamente para salvar la vida de la mujer, y de 34 mujeres cada 1000 en países que permiten el aborto sin restricciones en cuanto a la razón, una diferencia que no es significativa.
El aborto tiende a ser más seguro donde es permitido en términos legales amplios que en países legalmente más restrictivos. También tiende a ser más seguro en países con un ingreso nacional bruto más alto, es decir, en los países desarrollados. “Como muchos otros procedimientos médicos comunes, el aborto es muy seguro cuando se realiza con arreglo a las directrices médicas recomendadas, y esto es importante tenerlo presente. En los países de altos ingresos de América del Norte y Europa occidental y septentrional, donde el aborto es ampliamente legal y los sistemas sanitarios son sólidos, la incidencia de los abortos peligros es la más baja del mundo”, dice la Dra. Gilda Sedgh, coautora del estudio y principal investigadora científica del Instituto Guttmacher.
Los altos niveles de necesidad insatisfecha de anticonceptivos y de embarazo no planeado ayudan a explicar los altos niveles de aborto en países con leyes de aborto restrictivas, países que se encuentran todavía en vías de desarrollo. Se estima que 214 millones de mujeres tienen una necesidad insatisfecha de anticonceptivos en las regiones en desarrollo; es decir, desean evitar un embarazo pero no acceden a anticonceptivos o están usando métodos tradicionales, los cuales son menos efectivos que los métodos modernos. En los países en desarrollo el 84 por ciento de los embarazos no planeados ocurren entre mujeres.
En definitiva, en estos Estados con leyes restrictivas siguen condenando a las mujeres a tener que realizarse abortos de manera clandestina, ya que en la mayoría de ellos no dejan de hacerlo y cuando se práctican un aborto lo hacen en condiciones inseguras para su vida, a lo que se le suma el riesgo de ir presas. Sí, aún en esta época, las mujeres pueden quedar presas por decidir sobre su cuerpo.


A CASI UN SIGLO DE LA LEGALIZACIÓN DEL ABORTO EN RUSIA

A tres años de la Revolución de 1917, en noviembre de 1920, Rusia fue el primer país del mundo en autorizar y legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. A pesar de ser un país con tradición feudal, la Unión Soviética resultó pionera en el reconocimiento de los derechos de las mujeres sobre su cuerpo.

Por Micaela Ramírez y Sofía Iramaz

En la época de la revolución aún no existían derechos para los campesinos y obreros, mucho menos existían para las mujeres en el país. La Revolución de Octubre de 1917, significó la integración de las mujeres en el mundo del trabajo, mientras gran parte de la población masculina se encontraba en la guerra. Miles de ellas comenzaron a trabajar en fábricas textiles, se convirtieron en costureras, trabajadoras de la salud, en educadoras y zonas de producción de alimentos. Progresivamente, muchas mujeres comenzaron alcanzar mayor autonomía y organizarse en sus espacios de trabajo.
Entre las transformaciones de la sociedad que estaba pasando en el país, y con los bolcheviques en el poder, comenzaron los cambios por los derechos de las mujeres. En 1920, surgieron leyes impulsadas por organizaciones de mujeres bolcheviques en el que, a pesar de la falta de organización, se quería lograr la igualdad de condiciones entre los hombres y las mujeres. En la búsqueda de la rotura de la opresión de la mujer las leyes impulsadas iban desde la posibilidad de que las mujeres accedieran al derecho a votar y la posibilidad del divorcio.
Otra de las luchas ganadas por las mujeres se dio en torno a la maternidad, donde incluso los hijos “no legítimos” obtenían derechos, siendo que antes de la revolución los hijos contraidos por fuera del matrimonio y las madres de estos sufrían un aislamiento de la sociedad. La licencia por maternidad comenzó a ser paga por el estado y comenzaba cuatro meses antes del nacimiento. Pero la más reconocida para la época, fue la legalización voluntaria del embarazo, donde por primera vez la mujer tenía la libertad de decidir sobre su cuerpo y en la conformación de su familia.

Su implementación en 1920

Los recursos para la realización del aborto eran escasos, para poder realizarlo se solicitaba una petición en oficinas que manejaban las tareas del Estado, para que al momento de realizarlos, los hospitales públicos tengan las condiciones necesarias. Según estadísticas soviéticas, la mortalidad materna bajó de un ocho a un 0,28 por ciento. Según estas cifras, un 50 por ciento de mujeres abortaba por el hecho de ser pobres y menos del 15 por ciento lo hacía por la decisión de no tener hijos o por problemas de salud. La pobreza del país luego de la guerra fue un factor importante en el crecimiento del porcentaje de abortos realizados, por ende en el decrecimiento de la población, y comenzar a practicarse en las zonas más importantes del país, que eran las áreas rurales.
Con la pobreza extrema, la masificación de abortos realizados y con la disminución de la población, en 1936, se establecieron restricciones al aborto para las mujeres soviéticas. El Estado comenzó a permitir los abortos sólo si la salud de la madre se encontraba en peligro o si alguno de los padres tenía alguna enfermedad o malformación del feto. Ésta modificación a la ley de interrupción voluntaria del embarazo significo un retroceso para la mujer, donde el Estado soviético le quito la libertad de decidir para comenzar a manejar sus elecciones y poder controlar la población, un país con una modernización en los derechos de las mujeres volvió al principio de la cuestión.
Sin embargo, debido a la Guerra de Invierno que sufrió el país en 1940, la pobreza en el país aumento nuevamente, de la misma que hubo un incremento en la práctica de abortos de los sectores más pobres. Para 1955, la ley de interrupción voluntaria del embarazo se retomó para darle nuevamente la libertad de decidir a las mujeres y de obtener un aborto seguro y gratuito en los hospitales públicos.

El aborto en la Rusia actual

En 2016, la Iglesia ortodoxa comenzó a imponer sus ideas de que el aborto debería prohibirse en todo el país. La Iglesia Rusa Ortodoxa, con el patriarca Kiril, fue quien comenzó la discusión y promoción del tema en todo el país, mediante organizaciones y textos que hablaban de cuidar “las dos vidas”. Además, la posición de la Iglesia Ortodoxa fue acompañado de ciertos grupos de la población que acompañaron a la iglesia y juntaron más de 300.000 firmas. Las propuestas dadas, estaban acompañadas también por el Ministro de Salud, que permitía realizar un aborto antes de las 12 semanas y que solo podría ser otorgado a la mujer que pueda demostrar que sufrió una violaciones.
Otra de ellas, era que se podría realizar si se demostraba que el padre habría muerto o tenía una enfermedad peligrosa. El plazo se podría ampliar hasta la semana 22 en caso de viudez o pérdida de trabajo. Es decir, la libertad de la mujer en decidir se volvería restringida por el estado, la iglesia y dependiendo de la decisión y vida del padre.
Si bien las ideas de la Iglesia no tuvieron éxito, ni lograron tener en eco en la sociedad, continúan existiendo actualmente grupos ortodoxos que siguen buscando que se prohíba la ley de interrupción voluntaria del embarazo.

Actualmente, las muejres rusas pueden interrumpir de manera voluntaria su embarazo hasta la semana 12, por cualquier motivo, pero las condiciones sociales son cada vez más restrictivas y peligrosas para la mujer. Rusia cuenta con 14 mil femicidios por año, con más de 36 mil denuncias por violencia de género. Y cuenta con la existencia de una ley que despenaliza al hombre por golpear a una mujer una vez por año en la cual no le rompa los huesos. Las luchas y organizaciones feministas son ilegales, por consecuencia, queda poco lugar para que las mujeres alcen su voz por sus derechos.

Teniendo como ejemplo a un país pionero en la igualdad de condiciones para el hombre y la mujer luego de tantas revoluciones y organizaciones, nosotras mujeres argentinas seguiremos luchando contra un Estado opresor y una Iglesia católica apostólica romana que quiere decidir sobre nuestro cuerpo.

Edición periodística: Ayelén Oliva

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