NANOTECNOLOGÍA: DONDE LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS


La nanotecnología es el estudio y la manipulación de la materia en tamaños muy pero muy pequeños. En Argentina esta área se encuentra en pleno desarrollo y su aplicación es tan variada como fascinante: Desde el diagnóstico y tratamiento de enfermedades hasta la fabricación de nuevos uniformes para bomberos.

Por Andrés Esteban Zapata

La nanotecnología es el estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas en una escala que comprende todo aquello que va entre 1 y 100 nanómetros. Para tener una idea de tamaño, el grosor de una hoja de papel tiene unos 100.000 nanómetros. Estas investigaciones comprenden a una muy amplia gama de materiales, procesos de fabricación y tecnologías que se usan para crear y mejorar muchos productos que la gente usa diariamente y que, poco a poco, van mejorando la calidad de las cosas que rodean nuestras vidas. Desde la telefonía celular, maquillajes, envases de alimentos, protectores solares, raquetas de tenis, entre muchas cosas más.

Aunque es una ciencia bastante joven, la Argentina ya comenzó a dar sus primeros pasos fuertes. A poco metros de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra el moderno edificio de la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN), fundada en el año 2005 gracias a un decreto presidencial de Néstor Kirchner. Su objetivo es promover el desarrollo de proyectos y emprendimientos en el tema como así también difundir la nanociencia y las nanotecnologías en los distintos espacios de la sociedad argentina.

“La FAN lo primero que pensó fue cómo hacer para que los científicos que estaban esparcidos en varios laboratorios investigando innovaciones a través de la nanotecnología piensen soluciones para la sociedad y para la industria”, cuenta Laura Toledo que es Ingeniera Industrial, especializada en Gestión de la Vinculación y la Transferencia Científico-Tecnológica, y es la encargada del área de Innovación y Promoción de la Fundación.

Con ese objetivo crearon el “Pre Semilla”: un programa de inversión en emprendimientos nano que busca facilitar y acelerar la puesta en marcha de proyectos innovadores. Uno de esos proyectos es el diseño de un traje de bomberos en donde lo que se busca es poder reducir notablemente su peso para que sea más cómodo y seguro. “Hoy los incendios son cada vez más peligrosos en términos de toxicidad, son otros los productos que se prenden fuego, son otras las cosas que se liberan al aire, entonces además de bajar el peso también están trabajando en un textil inteligente que pueda filtrar todo eso que es cancerígeno”, describe Toledo.

La FAN organiza un concurso anual que se llama “Nano por un día” en donde invitan a estudiantes y docentes de escuelas secundarias de todo el país a presentar ideas para solucionar problemas cotidianos usando nanotecnología. “Un caso particular es una escuela de Chubut que empezó a investigar y vio que cerca de la costa de su provincia había mucho desechos de la cáscara de los mariscos. Eso no servía para nada, no tenía ninguna utilidad y lo único que generaba era contaminación. A partir de ese crustáceo, ellos sabían que podían tener quitosano que es un material que se usa para hacer envases inteligentes y biodegradables”, cuenta el Lic. Matías Salemi, integrante del equipo de comunicación de la FAN, que ve en esta iniciativa un abanico de soluciones para los problemas locales de cada ciudad.

Otras de las áreas importantes en donde se investiga a través de nanotecnología es en la medicina, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento de enfermedades. “Básicamente la nanomedicina es la aplicación de nanotecnología a la resolución de problemas médicos”, afirma Eder Romero que es Bioquímica y Dra. en Ciencias Exactas por la Universidad Nacional de La Plata. “Estas aplicaciones comenzaron a mediados de la década del 80 y se hicieron más sofisticadas durante toda la década del 90; de manera tal que entrado al año 2000 ya se habían acumulados gran parte de conocimiento básico que permite sustentar a lo que hoy conocemos como nanomedicina”, completa Romero que también es Profesora Titular del área Química del Departamento de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQUI) e Investigadora Principal en CONICET.

Un ideal en la nanomedicina sería que un fármaco pudiera ingresar al organismo en forma controlada, tanto temporal como espacialmente. Esto implicaría tener un acceso directo al sitio deseado, evitando los tejidos sanos y así permanecer el tiempo que sea necesario para ejercer su acción terapéutica para luego desaparecer del organismo, cosa que no sucede con la mayoría de los fármacos de uso habitual.

“La realidad dice que los tratamientos hasta ahora en los campos más estudiados, que es el de los agentes antitumorales, prácticamente no han conseguido incrementar la eficacia terapéutica”, afirma Romero y agrega: “Cuando se informa acerca de las ventajas de nuevas formulaciones en donde dicen que se duplica la esperanza de vida de la persona, hay que tener en cuenta que si la esperanza de vida de la persona es de un mes, lo máximo que pueden hacer esas formulaciones es subirle la esperanza a dos meses. Entonces la sobrevida y el efecto que están causando desde el punto de vista terapéutico en el campo de los antitumorales es bastante pobre”.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estado Unidos (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) son los organismos más importantes a nivel mundial que todavía no saben muy bien cómo regular todas estas nuevas investigaciones.

“Hay algunas guías y recomendaciones pero a ciertos productos, que ya están bien instalados, y que no son tantos. Pero esas guías y recomendaciones no aplican a todos los productos que se están estudiando en fase clínica. Ahí está la traba, cómo se hace para pasar esos productos al mercado cuando la parte regulatoria hace tanta agua”, se pregunta la Dra. Romina Glisoni, Investigadora Adjunta del Instituto NANOBIOTEC UBA-CONICET y egresada de la carrera de Farmacia de la UBA, lugar en donde desarrolló su tesis de doctorado y que fue uno de los primeros en el área de nanotecnología llevada a cabo allí. “La ANMAT este año está tratando de sacar como una recomendación en relación a estos productos y para eso nucleó a un comité de expertos en el tema para ponerse de acuerdo en algunos criterios. Pero como esos criterios no están definidos, no se ponen de acuerdo”, describe Glisoni a la situación de nuestro país en el tema regulatorio.

La nanotecnología llegó para quedarse y modificar nuestras vidas. Y aunque parezca que tiene mucho de ciencia ficción, la realidad es que se encuentra entre nosotros en muchas de las cosas que usamos diariamente. Y en muchos de los casos, no es nada más que un nombre que se utiliza para nomenclar algo que ya existía hace tiempo.

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