“NO CREO QUE HAYA ROCK ACTUALMENTE”


Javier Martínez, fundador del grupo Manal, repasa su carrera y comparte vivencias de sus épocas rocanroleras.

Por Lautaro Costa

Fue uno de los pioneros en el rock argentino. Compositor, baterista y cantante con sólidos conocimientos de blues y jazz. Fundador del grupo Manal, a fines del año pasado tocó sus canciones como solista acompañado de Willy Quiroga (Vox Dei) en el Gran Rex.


¿Qué recordás de tu infancia?

Nací en Capital Federal en el barrio de Coghlan, en la calle Nahuel Huapí (que ahora se llama Manuel Ugarte) en 1946. Ahí pasé los primeros años de mi infancia. Después fuimos a vivir a Ranelagh (Berazategui), donde vivo ahora. Luego, nos mudamos a un pequeño barrio llamado Villa Mitre, fronterizo entre Flores Norte y Paternal, y empecé la primaria. En el colegio tenía la peor conducta que te puedas imaginar. Me sentaba en el fondo, me agarraba a trompadas tres veces por día dentro del colegio y la principal pelea la tenía a la salida. Las maestras eran extraordinarias. Tengo un recuerdo entrañable de esa educación.

Siendo músico y comunicador, ¿cómo te llevás con las matemáticas?

Me gustan, pero nací preparado para las letras. Venía mejor en composición que en números. Mi viejo, que era un gran matemático, me dijo que la matemática es una cuestión de razonamiento, uno la tiene que razonar. Tardé un tiempo pero le hice caso, le encontré la vuelta y después me sirvió para entender la música, el solfeo rítmico, cómo se cuenta un compás.

¿Y en qué momento se produce el acercamiento a la música?

Hice dos años de industrial y lo dejé. Me metí en el comercial, hice dos años y lo dejé también. No terminé la secundaria, empecé a laburar. Y ahí ya estaba bastante insinuado que me interesaba la música.

Anteriormente mencionaste a tu viejo, ¿cómo era la relación con él?

Muy buena. Era un muy buen padre y yo lo admiraba. Me hizo hombre y eso es importante porque nadie nace hombre. Como dijo un escritor francés, Marcel Proust: “La patria es la infancia”.

¿A qué le llamás hacerse hombre?

A bancársela, tener honor y a no jugar sucio. Ser recio y también ser dulce, compasivo, solidario, misericordioso. Yo creo en esos valores, son eternos.

Viviste 10 años en Europa…

Fue una experiencia enriquecedora. El jazz es mi base estilística más importante y desde ahí yo hago rock. Y en la vida también hago jazz, soy un improvisado pero sobre bases firmes. La magia de la improvisación  es que lo que haces de repente. Nunca lo vas a volver a hacer igual, por eso tiene un valor único. Y todo eso se puede ampliar a la vida. Y así me fui a Europa. En realidad estaba boludeando en México, a los seis meses me cansé de esa situación y quemé las naves. Sacrifiqué lo único que tenía, porque no tenía un mango. Vendí mi batería, que era el tesoro de mi vida, me compré un pasaje y me fui a España a probar suerte. Esto pasó en el año 1972. Yo siempre fui un tipo muy rebelde en cuanto a las convenciones, a la cosa burguesa y al miedo a vivir. Siempre fui más allá y siempre estoy yendo más allá. No vivo en el tiempo cronológico, solamente me interesa para estar conectado con la Tierra. Vivo en un tiempo astral, emocional, artístico y metafísico. Es un tiempo sin tiempo. Es el tiempo del alma, del espíritu, de los sentimientos.

¿Qué opinás del rock actual y que exista tanta fusión?

No creo que haya rock actualmente. No me interesan las bandas actuales.

Hablemos de los clásicos entonces. Fuiste amigo de Pappo, ¿qué anécdota se te viene a la cabeza?

Te cuento el día en que nos conocimos. Yo estaba buscando gente que estuviera interesada en el blues. En esa época era bastante raro. Había un grupo que estaba ensayando en la sala Planeta y fui. Tenían una guitarra rítmica y también cantaban. Un baterista del que yo era amigo, un bajista, y les hacía falta un tipo que haga la primera guitarra. Ese día estaban probando guitarristas y el que vino a probarse era Pappo. Se probó y quedó. Entró a la banda y ahí nos hicimos amigos. Yo había oído hablar de él, y él había escuchado hablar de mí. Pero no nos conocíamos. Se acercó y charlando nos dimos cuenta que teníamos pasión por el blues y encima que vivíamos a 15 cuadras de distancia. Nunca tocamos juntos mucho tiempo.  Siempre él estuvo en sus proyectos y yo en los míos, pero a partir de ese momento nació una amistad para toda la vida.

¿Cómo es tu momento de composición? ¿Viene primero la música o la letra?

En mi caso viene primero la música. Después puede pasar mucho tiempo para que tenga una idea poética y la adapto en la métrica a la melodía que ya tengo. Rara vez me vienen las dos cosas al mismo tiempo. Hablando de los temas literarios, suelo anotar la idea, como si fuera una idea para desarrollar un argumento, un guión y, cuando puedo, la desarrollo en forma de poema y le meto la métrica para montarla en alguna melodía que tengo.

El 5 de octubre pasado tocaste en Vorterix con el Manal histórico. ¿Existe la posibilidad de regreso?

El pasado no vuelve.  Fue una idea de Corcho Rodríguez, un productor diferente con un estilo muy original. Surgió a partir de un show en noviembre del 2014, que se preparó durante octubre, un concierto que se iba hace para un audiencia privada en un club privado Red House, que está dentro de la productora La Rocka, que es la productora que dirige Corcho. Ese es un club de amigos van todos los rockeros, nos encontramos y tocamos. Ahí en octubre se produjo un encuentro, fue una propuesta que me hizo él a mí, se ensayó  y así, con ese concierto, formamos parte de la inauguración de la Nueva Rocka. Eso se filmó, se grabó, y se preparó un producto que va a salir este mes. Un libro de fotos de 300 páginas con la historia de la banda, un dvd con el show y el backstage, dos vinilos y dos discos.

Yo sé que se creó una expectativa con que el Manal histórico vuelva a tocar. Pero no va a suceder. No quiero decir que no, ni tampoco quiero decir que sí.  La amistad no se perdió, por eso pudimos volver a hacerlo. Hubo muchas leyendas urbanas y cuentos de que estábamos peleados, mentira. Hay mucha pavada en internet.

La pelea fue una mentira total. Los muchachos son mis amigos y los voy a defender a ellos siempre  y ellos me van a defender a mí. Aparte no podemos no respetar nuestra historia, entramos en la fama y en el profesionalismo a través de esta trayectoria.

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