PARAÍSO CÓMIC


Comicópolis recibió a más de 23mil fanáticos del mundo de la historieta, cómic y manga. Los días 1, 2 y 3 de septiembre los fanáticos celebraron jornadas de compras de alto nivel y grandes referentes del mundo “geek” como Trina Robbins, la primera mujer en dibujar a Wonderwoman, y Jean Yves Ferri, actual guionista de Ásterix, se presentaron a dar conferencias. Pero el gran protagonista fue el japonés Yoichi Takahashi, creador del exitoso animé de los 80 “Supercampeones”, que, traductor de por medio, brindó una charla a fanáticos, respondió preguntas y hasta dibujó arriba del escenario a los personajes de la emblemática serie animada.

Por Milagros Hermida

Otro de los esperados puntos fuertes de Comicópolis fue la expo por los 40 años de Star Wars, que consistía sólo en algunas gigantografías de artworks e imágenes oficiales de la franquicia, acompañadas por un local que vendía merchandising de la saga. La exposición dedicada a los sesenta años de “El Eternauta” representaba muy bien a la historieta. Mostraba diferentes libros y objetos relacionados a la historia, paneles que contaban curiosidades y un proyector para ver imágenes relacionadas.

Quino y Maitena tuvieron sus propios homenajes personales. La del primero contaba con representaciones reales de algunos objetos de su creación, mientras que a la segunda, por ser madrina del evento, se le dedicó una seguidilla de cuadros en la entrada con fragmentos de sus trabajos.
El evento brindó una atención especial para personas que se disfrazan de diferentes personajes animados o de series, conocidos como cosplayers. Un pabellón estuvo dedicado a ellos con sets fotográficos, guardarropas sin cargo, vestidores, dos camarines generales e incluso máquinas de coser a su disposición. Al momento del concurso de cosplay hubo irregularidades de organización y algunos participantes estuvieron esperando casi una hora detrás del escenario para poder subir.

El espacio rodete, un domo donde fueron realizadas actividades de concientización de género, se encontraba en una esquina del pabellón principal, ligeramente apartado del resto de la exposición. Se veía opacado por los locales comerciales y no recibió la atención esperada por parte del público. Tampoco resultaba lo suficientemente atractivo en lo visual y sus actividades no fueron las más difundidas. Lo mismo ocurrió con el espacio dedicado a la revista Barcelona -cedido para mostrar apoyo a los reclamos de la empresa periodística debido al difícil momento por el que está pasando-, donde regalaban ejemplares de ediciones anteriores. Este sector contaba con una exposición de paneles con caricaturas e información alusivas a su situación actual.

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