POR HERENCIA Y ELECCIÓN


Árbitro, ex tenista de mesa y músico. Iosu Díaz amalgama un trío de facetas que abrazó por gusto propio y contagio familiar. Entre pelotitas, discos y guitarras, y a punto de participar en los Juegos Olímpicos de la Juventud, contó sus proyectos.

Por Martín Bruno

En los Juegos Olímpicos de la Juventud que darán comienzo el sábado 6 de octubre tendrán participación voluntarios que van a desempeñar distintas tareas en todas las sedes del evento. Ellos y ellas acompañarán a los 141 atletas argentinos, de entre 15 y 18 años, que competirán por un puesto en el podio de sus deportes y disciplinas. En tenis de mesa, Martín Bentancor será el único deportista del país sede. Sin embargo, otro representante nacional lo escoltará: Iosu Díaz.

Díaz será uno de los árbitros que verán acción en los YOG porteños. Como muchos otros réferis, practicó el deporte de chico y hasta compartió algunos torneos con Bentancor. “A Martín lo conozco de algunas giras, yo estaba en juveniles y él jugaba en infantiles. No tenía mucho trato con él, pero era un chico bastante sencillo”, detalló.

En abril de este año, Díaz asistió a una capacitación para finalizar su preparación de cara al evento. En este curso, dictado por la ITTF (Federación Internacional de Tenis de Mesa), estuvo presente José Luis Díaz, padre de Iosu y uno de los colegiados que participó de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y tiene la categoría más alta en lo que respecta a los árbitros de la disciplina, Blue Badge (distintivo azul). Esta insignia sólo la poseen siete personas en todo Latinoamérica.

La experiencia del padre marca un camino para Iosu Díaz en su trayectoria como árbitro de tenis de mesa. Sin embargo, el deporte no es lo único que une a estos dos personajes: ambos se dedican a la música. José Luis es coleccionista y músico, posee un estudio con más de 5000 discos ubicados en estantes que no dejan ni un poco de aire entre cada uno. Además, tiene guitarras, bajos, teclados y demás instrumentos. Iosu estudia en la Escuela de Música Popular de Avellaneda, está en el tercer año. “La música y el Tenis de Mesa están en mi vida desde chico, mi papá, mi hermano (Iñaki) y yo fuimos compartiendo estas pasiones y contagiando al otro”, señaló.

En el garaje de la casa, los Díaz instalaron una mesa profesional de la disciplina y una de las máquinas que utilizan los jugadores para practicar. “Mi hermano pudo haber llegado a más, pero se estancó como yo, nos faltó un plus”, soltó. Ambos asistían al club Sol Argentino, ubicado en la localidad de Avellaneda, y competían como federados.

Así como José Luis es categorizado con la insignia azul, Iosu posee la blanca, que es el reconocimiento inmediatamente anterior al que tiene su padre. Dar ese último paso no es el único objetivo que se plantea a futuro: “Quiero tomar los Juegos como una etapa de aprendizaje, no sé si me quiero dedicar tiempo completo a esto. Me encantaría llegar a unos JJOO de mayores, pero mi prioridad hoy es la música, después se analizará”.

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