PSICOFÁRMACOS ACCESIBLES


En los últimos años la intensidad de las emociones y sentimientos de los argentinos incrementó la venta de tranquilizantes. Según especialistas, se medica el síntoma y no se indaga qué lo produce.

Por Camila Acosta Vargas (@Camila_Acosta87)

La soledad, tristeza, miedo, frustración, ira o celos son algunas de las sensaciones o sentimientos que impulsan a muchos argentinos a consumir diferentes fármacos. El consumo de diferentes tranquilizantes se volvió “normal” en la sociedad argentina, a tal punto que no pueden faltar en la cartera de muchas damas y en el bolsillo de muchos caballeros. En muchos casos se recurre al botiquín sin consultar al médico y se recomienda entre grupo de amigos “tomá esta pastilla que se te pasa el dolor o la angustia”. Según datos de la consultora especializada IMS Health Argentina, 5 de cada 10 argentinos toman tranquilizantes. Así, lentamente, se comienza una leve adicción por las pastillas.
“Hay una tendencia por medicar el síntoma de ansiedad, tristeza, angustia y no se indaga qué produce ese signo.”, resaltó Silvia Raggi, licenciada en psicología y presidente de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), quien además agregó que muchas personas obtienen remedios sin recetas como si fuese una aspirina. “Creo que hay un mercado ilegal de los psicofármacos y debería haber un mayor control, ser administrados por un profesional especializado”, dijo Raggi.
Para Omar Alejandro Ledesma, médico especialista en psiquiatría, la medicación psiquiátrica pasó a tener mayor entidad en la vida diaria, como un modo de resolver los problemas eventuales y cotidianos. Y agregó que en la actualidad creció el consumo de los antiguamente llamados “sedantes menores”, tales como clonazepam y diazepam, entre otros que muchas veces son prescritos por médicos que no son de la especialidad y son mal recetados, tanto en dosis como en la forma de ingesta.
Con los psicofármacos se pretende aplacar las situaciones cotidianas, profesionales o interpersonales y se naturaliza su consumo. El aumento de ingerir medicamentos psicotrópicos, (que tienen efecto sobre el sistema nervioso central) en algunos casos son usados como drogas “sociales”, es decir, para eliminar las tensiones de la vida social, las ansiedades, los temores y las angustias que se presentan en cada circunstancia de la vida y solamente deben ser usadas cuando exista una enfermedad, un trastorno que lo justifiquen con un diagnóstico médico. Nunca deben ser usados por iniciativa propia, explica Rubén Sajem, presidente de la Sección de Farmacéuticos del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Ciudad de Buenos Aires. Existe una banalización de la medicación. “Hay una creencia sobre lo inocuo de los medicamentos, pero no es así, lo que puede ser bueno para una persona no lo es para otra”, señaló la licenciada Raggi.
El exceso de estos sentimientos o emociones puede provocar estrés, que si no se trata podría terminar en un infarto. Una buena alternativa para bajar la tensión o la angustia a diario es recurrir a las medicinas alternativas, una de ella puede ser la risoterapia. Otra opción sería realizar alguna actividad física para relajar las tensiones del cerebro.
Se vive el ahora, el presente y pareciera que sacar un turno al médico es sinónimo de enfermedad, por eso, es más fácil acudir al botiquín y tomar esa “pastilla mágica” que aliviará el síntoma por unas horas. Solo interesa calmar el presente. Claudio Ucchino, director general del colegio oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital Federal, aclara que el consumo siempre debe estar recetado por un profesional y con un seguimiento, de lo contrario puede traer efectos adversos como ser somnolencia, dificultad en el manejo de automóviles, irritabilidad.
Ucchino advierte que la ingesta a diario de diferentes fármacos produce acostumbramiento provocando el aumento de la dosis para lograr el mismo resultado. Lo que puede llevar al paciente a “automedicarse” y tomar dosis que son tóxicas y en algunos casos pueden producir la muerte, más si se la mezclan con alcohol u otro medicamento que actúa sobre el sistema nervioso central. Si no se descubre la causa que provocó el síntoma, no se ataca el problema y el signo vuelve a aparecer. Tomar pastillas sin diagnóstico médico solo generará tapar el sentimiento.

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