REVOLUCIÓN CROATA


En la historia de Croacia brilla el tercer lugar conseguido en el Mundial de Francia 1998 con varios de los jugadores que habían ganado el Mundial Sub 20 de Chile 1987 jugando para la Yugoslavia unificada.

Por Santiago Laino y Axel Pérsico

Entre 1991 y 2001, Europa se vio afectada por uno de los mayores conflictos bélicos de la historia contemporánea: las Guerras de Yugoslavia. Los nacionalismos, las tensiones políticas, religiosas y étnicas, la Guerra Fría y la caída de la Unión Soviética fueron los factores que dieron inicio a esta disputa desarrollada en la zona de los Balcanes y que culminó con la independencia de varias naciones.
La situación en la península era insostenible. Ya en mayo de 1990 había ocurrido un hecho que, de alguna forma, se transformó en el presagio de todo lo que sucedería después. Fue antes del inicio de un clásico que se disputó en el Estadio Maksimir de Croacia, donde los hinchas del Dinamo Zagreb y los del Estrella Roja serbio participaron de una pelea que dejó más de 300 heridos. Las fuerzas de seguridad intervinieron, pero de manera muy parcial, es decir, obedeciendo órdenes del ex presidente yugoslavo Slobodan Milošević. Al ver esta situación, Zvonimir Boban, mediocampista del conjunto local, derribó con una patada a un policía que estaba atacando a un aficionado croata. Este hecho lo transformó automáticamente en la figura más importante del nacionalismo de su país.
Tres años antes, en el Mundial Sub 20 de Chile 1987, Boban se había consagrado campeón con Yugoslavia tras derrotar a Alemania Federal en la final 5-4 en los penales tras igualar 1-1. En ese torneo también brillaron dos de sus compañeros: Robert Prosinečki, elegido mejor jugador, y Davor Šuker, premiado con el botín de plata. Todos ellos formarían parte de la primera selección de Croacia de la historia. El primer partido oficial de este nuevo equipo fue en 1992 ante Australia, aunque anteriormente ya había disputado algunos encuentros sin el reconocimiento de la FIFA. Su afiliación a la UEFA se realizó en 1993, razón por la cual no pudo intentar clasificar al Mundial de Estados Unidos 1994. Pero luego de una buena actuación en la Eurocopa de Inglaterra 1996, en donde alcanzó los cuartos de final, el conjunto dirigido por el bosnio Miroslav Blažević logró entrar a la Copa del Mundo de Francia.
Para ese entonces, Prosinečki (único jugador en marcar para dos países distintos en toda la historia de los Mundiales, ya que le había anotado a los Emirates Árabes Unidos en Italia 1990 vistiendo la casaca azul), Šuker y Boban se habían convertido en estrellas. Mientras que los dos primeros tuvieron un buen paso por el Real Madrid, el tercero estaba dejando su huella en el Milan, club en el que jugaría durante toda una década y ganaría una Liga de Campeones en 1994. Finalmente, el debut mundialista se produjo el 14 de junio de 1998 en Lens ante Jamaica, imponiéndose en el marcador por 3-1. Seis días más tarde, derrotó a Japón por 1-0, esta vez en la ciudad de Nantes. Con los aportes en la defensa de Igor Štimac y Robert Jarni, también campeones en Chile 1987, el equipo se encontró a sí mismo en un altísimo nivel de juego. Aún así, esto no fue suficiente para derrotar a Argentina y cayó por 1-0 en Burdeos. En la siguiente fase debió enfrentar a Rumania, quien contó con la presencia de su capitán Gheorghe Hagi. Sin embargo, los croatas se impusieron por 1-0 gracias a un gol de penal de Šuker en el final del primer tiempo. Pero el verdadero reto llegaría en los cuartos de final. El rival era Alemania, quien venía de consagrarse en la Euro 1996 y se encontraba en el segundo puesto de la clasificación FIFA. Este encuentro en Lyon fue, quizás, el origen del apodo de “Generación Dorada”, nombre con el que luego se reconoció a esta camada de futbolistas balcánicos. Con tantos de Jarni, Goran Vlaović y Šuker, los balcánicos se impusieron por 3-0 y se convirtieron en la sorpresa de la competición al alcanzar las semifinales. Allí esperaba el seleccionado local, Francia. Luego de una primera mitad aburrida en Saint-Denis, los visitantes lograron adelantarse en el comienzo del complemento. Por desgracia para ellos, dos goles de Lilian Thuram, luego de que Šuker abriera el score, terminarían con sus esperanzas de final. Para quedarse con el tercer lugar, debían derrotar a Holanda en París. Comandados por el capitán Boban, se impusieron por 2-1 con goles de Prosinečki y Šuker, quien terminaría siendo el goleador del certamen con 6 anotaciones. De esta forma, consiguieron un puesto que, casi veinte años después, continúa siendo su mejor resultado a nivel internacional. Y por si esto fuera poco, de paso superaron a Yugoslavia, quien en toda su existencia sólo había logrado quedar en la cuarta posición en Uruguay 1930 y en Chile 1962.

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